River volvió a ser River. Esa frase se repitió hasta el cansancio entre los hinchas del conjunto millonario, después de alzarse con la Copa Sudamericana, que significó levantar nuevamente un título internacional después de 17 años. Desde la Supercopa de 1997 hasta la fecha, el Millonario no pudo sumar corona alguna en el plano internacional y se quedó con las ganas cuando cayó ante Cienciano, en 2003, por la Sudamericana.
Pero si hay que repasar, existen varios factores que desencadenaron el éxito:
1) Un hijo pródigo: Con la llegada de Marcelo Gallardo, la dirigencia apostó a un proyecto nuevo, con convicciones fuertes y una idea de que River recupere el buen pie y el viejo estilo de juego. Eso por momentos se vio en la cancha, más que nada el promediar el semestre. Después llegó el cansancio, el final de la temporada y la seguidilla de partidos fue en detrimento de plasmarlo todo el tiempo en el campo de juego.
2) Un equipo de doce: Desde que comenzó el semestre, River sabía que no tenía un plantel amplio. Las cuentas en rojo y la idea de la dirigencia de bajar el pasivo obligaron a Gallardo a arreglarse con varios juveniles, que son grandes proyectos pero que todavía les falta un poco de rodaje para explotar. Es por eso que el Muñeco encontró su formación ideal (Barovero, Mercado, Maidana, Funes Mori y Vangioni; Sánchez, Ponzio, Rojas, Pisculichi, Teo Gutiérrez y Mora). Después con la lesión de Jonathan Maidana saltó a la escena Germán Pezzella y mostró toda su categoría en la defensa. El caso de Kraneviter es distinto: fue clave al principio del semestre y después se perdió muchos partidos por una fractura en el dedo del pie. Ya está de vuelta aunque por ahora es suplente.
3) Volvieron los borrados: El ciclo de Ramón Díaz obligó a un par de futbolistas a buscar nuevos destinos. Rodrigo Mora y Carlos Sánchez son los dos grandes ejemplos que antes debieron emigrar a préstamo y con la llegada de Gallardo no sólo recuperaron su lugar en el equipo sino que se convirtieron en piezas fundamentales. Algo similar ocurrió con Ariel Rojas y Leonardo Ponzio, quienes alternaban partidos como titulares y suplentes, para hoy ser inamovibles del once inicial.
4) Despacito y sin apuro: Tomás Martínez, Lucas Boyé, Sebastián Driussi, Guido Rodríguez y Gio Simeone son el futuro de River, las joyas que la dirigencia debe cuidar para vender en un futuro y podes sanear las finanzas. Sin embargo, para Gallardo fueron ganando minutos de a poco. Aunque en el final del torneo y cuando el Millonario se lanzó por la Copa Sudamericana jugaron mucho más de la cuenta, el entrenador se nota que trata de traspasarles su experiencia e intentar que no quemen etapas.
5) Una estrella que explotó: A principios de la pretemporada, Gallardo y la dirigencia se sentó y habló seriamente con Teo Gutiérrez. Después del Mundial, el colombiano tenía ganas de emigrar y aprovechar su buen momento. Sin embargo, lo convencieron que se quedara y terminó siendo la figura del equipo. Siempre muestra su categoría y los partidos importantes parecen agrandarlo. En estos últimos seis meses pasó la barrera de los 10 goles, entre Torneo local y Copa, y habrá que ver si cuando termine el año vuelve a la carga por una transferencia o se queda para jugar la Libertadores.
Fuente: Infonews