Más allá de lo que había expresado luego de la derrota ante Racing el presidente de River, Daniel Passarella ("Almeyda tiene el apoyo mío y de toda la Comisión Directiva") y de lo dicho por Leonardo Ponzio en la previa al encuentro con Arsenal ("No sentimos que Matías tenga fecha de vencimiento"), la realidad marcaba que el entrenador "millonario" llega con toda la presión a Sarandí. ¿Qué presión?
La certeza pasaba porque el director técnico del equipo de Núñez podía dejar su cargo en el caso de perder ante el campeón del fútbol argentino. O en el mejor de los casos, su continuidad estaba limitada al partido de la próxima fecha ante Godoy Cruz.
Y todo esto tuvo su repercusión en el propio Almeyda. ¿Qué le sucedió? Se descompensó en el vestuario visitante y tuvo que ser atendido por el cuerpo médico del plantel.
Como consecuencia de esto, fue suspendida la tradicional conferencia de prensa posterior a todos los partidos. La palabra de Almeyda fueron en el campo de juego y con la televisación oficial.