La aceitera La Pocitana cuenta con instalaciones de accesibilidad completa para disfrutar durante todo el año.
Si hay un departamento que es reconocido por la calidad de su suelo y su clima, factores que dan vida a aceites de oliva de excelencia, ese es Pocito. Y a eso hay que agregarle que sobre la Ruta Nacional 40, entre Calle 13 y 14, hay instalado un establecimiento que ha decidido ir más allá de la producción industrial para convertirse en un ejemplo de hospitalidad e inclusión social: La Pocitana.
Su historia no se mide en años, sino en legados. Se trata de una empresa familiar que arrastra una herencia de cuatro generaciones profundamente vinculadas con la producción olivícola sanjuanina. Este arraigo queda reflejado en el conocimiento minucioso de la tierra y del fruto, permitiendo que la firma se destaque hoy en la elaboración de aceite de oliva virgen extra y aceitunas de mesa de altísima calidad.
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La aceitera cuenta con 1.200 plantas, de tres variedades distintas, repartidas en 3 hectáreas.
En sus 3 hectáreas de extensión, la finca acoge unas 1.200 plantas de olivo. Cuenta con tres especies distintas -Frantoio, Changlot Real y Arauco-, seleccionadas estratégicamente ya que cada una aporta perfiles de sabor y texturas ideales para diferentes tipos de producciones, desde los aceites más intensos hasta las conservas de mesa más equilibradas.
El hito de la accesibilidad y la inclusión
El año 2022 marcó un antes y un después en la historia de la empresa, ya que tuvo lugar el capítulo en el que La Pocitana se convirtió oficialmente en la primera empresa accesible rural de San Juan. Pero este logro no fue casual ni puramente arquitectónico.
Durante la pandemia, mientras el mundo se detenía y las personas eran confinadas, el equipo de La Pocitana decidió mirar hacia adentro y evolucionar. El personal se sometió a intensas capacitaciones bajo una premisa clara: para que una empresa sea realmente accesible, no basta con eliminar barreras físicas o construir rampas; lo fundamental es saber cómo tratar a las personas con discapacidad. Esta visión humana e integradora es lo que hoy les permite recibir a cada visitante con la empatía y la profesionalidad que la auténtica inclusión requiere.
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Este compromiso con la excelencia les ha valido, además, la certificación en Directrices de Competitividad para Organizaciones Turísticas, un sello que garantiza que el visitante recibirá un servicio de estándares nacionales.
La empresa ofrece visitas guiadas con catas divertidas e interactivas durante todo el año, rompiendo con la formalidad tradicional para invitar al turista a jugar con los sentidos y aprender a distinguir las bondades de la tierra.
Para los amantes de la historia, el establecimiento cuenta con un pequeño museo a cielo abierto. Allí se exhiben herramientas y maquinarias antiguas, reliquias que cuentan la evolución de las tareas rurales y los diferentes cultivos que forjaron la identidad de la zona.
Datos útiles para el visitante
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Aquellos interesados en vivir esta experiencia sensorial, educativa e integradora deben saber que el establecimiento recibe consultas y recomienda realizar reservas previas a través de su cuenta oficial de Instagram (@lapocitanasanjuan) o al teléfono 2645046812.