En un rincón de 25 de Mayo, donde la naturaleza aún se impone a la vorágine reinante en las urbes, el reconocido arquitecto y artista Daniel Ahún ha transformado un legado de tierras familiares en un lienzo vivo de generosidad y cultura.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITETras superar un contratiempo de salud, el reconocido artista sanjuanino lleva gustosamente adelante en 25 de Mayo dos proyectos llenos de magia y sensibilidad
En un rincón de 25 de Mayo, donde la naturaleza aún se impone a la vorágine reinante en las urbes, el reconocido arquitecto y artista Daniel Ahún ha transformado un legado de tierras familiares en un lienzo vivo de generosidad y cultura.
Tras haber superado un importante contratiempo de salud, Ahún no solo recuperó su vitalidad, sino que regresó a la escena cotidiana con un brío renovado. Para él, la vida es una obra en construcción permanente, y sus proyectos actuales —Pueblarte y el Teatro del Sol— son la prueba de que el arte es, ante todo, un acto de servicio.
La iniciativa más llamativa de Ahún nace de un gesto que rompe con la lógica de un mundo cada vez más individualista. En las tierras que heredó, decidió regalar una parcela a cada uno de sus trabajadores, acompañándolos además en el proceso técnico y emocional de construir sus propios hogares. A esta comunidad en ciernes la bautizó 'Pueblarte'.
Para Daniel, la palabra "arte" tiene una acepción mucho más amplia que la que dictan las galerías. "Pueblarte surge de la idea de crear un pueblo que vive del arte, pero también con el arte. Cada uno aporta el suyo, por ejemplo, un arte puede ser trabajar la tierra", explicó con la convicción de quien ve belleza en el surco de una siembra tanto como en un plano arquitectónico.
Este proyecto no busca solo dar una solución habitacional; persigue dignificar la existencia cotidiana. La filosofía de Ahún es clara: "El propósito que perseguimos es que un día de trabajo sea un auténtico día de vida".
A pocos metros de este sueño habitacional se erige otra "locura" ‘made in Ahún’: el Teatro del Sol. Se trata de una estructura orgánica que Daniel ha moldeado durante dos décadas con la complicidad de sus trabajadores y que tuvo en sus comienzos la impronta y visión artística de Irene Ferreyra.
Lo que hace único a este espacio es su génesis sustentable y artesanal. Utilizando los palos de una finca desmontada, Ahún, Coco –su mano derecha- y el resto de empleados han diseñado un circuito laberíntico de escenarios a distintas alturas. El resultado es un anfiteatro natural que se integra al paisaje, permitiendo una experiencia inmersiva donde el espectador y el entorno se vuelven uno solo.
"Ahora mismo el Teatro del Sol está en proceso de reconstrucción, pero esperamos volver a tenerlo en condiciones pronto para ponerlo a disposición de los que quieran visitarnos", comentó el arquitecto.
video