El próximo martes 17 de febrero, el firmamento ofrecerá un espectáculo visual imponente con la llegada de un eclipse solar anular. Este fenómeno, conocido popularmente como "anillo de fuego", ocurre cuando el disco de la Luna no logra cubrir por completo el disco del Sol, dejando visible un borde luminoso que rodea la silueta lunar. Según detalló el doctor Fernando López, investigador del CONICET y astrónomo de la Universidad Nacional de San Juan, en esta ocasión la Luna llegará a ocultar hasta el 96% de la superficie solar visible.
El escenario que plantea el especialista, consultado por Canal 13 San Juan, para este evento es particular en cuanto a su alcance geográfico. Desgraciadamente, la principal zona de visibilidad plena se encontrará en la Antártida y en vastas áreas del océano, quedando fuera del alcance de la mayor parte de nuestro país. En el caso específico de la provincia de San Juan, el eclipse no será visible, por lo que los entusiastas locales deberán recurrir a transmisiones en vivo o fotografías para seguir el evento. Por otro lado, en Tierra del Fuego se producirá un ocultamiento parcial, aunque este será menor al 1%, una magnitud tan pequeña que resultará prácticamente imperceptible para la población.
El horizonte astronómico que se viene
A pesar de que el evento de este febrero será esquivo para gran parte del territorio nacional, la agenda astronómica reserva nuevas oportunidades para los observadores del cielo. Para volver a presenciar un fenómeno de gran magnitud en Argentina será necesario esperar hasta el año próximo, ya que en febrero de 2027 ocurrirá otro eclipse anular que tendrá un recorrido mucho más favorable. En esa ocasión, el eclipse será plenamente visible desde zonas como Mar del Plata, Bariloche y Las Grutas, mientras que los habitantes de San Juan podrán disfrutarlo de manera parcial.
Más allá de los eclipses, el calendario espacial se mantiene activo con eventos recurrentes que permiten disfrutar de la oscuridad nocturna. Casi todos los meses se producen lluvias de estrellas y meteoros que representan la excusa perfecta para alejarse de la contaminación lumínica. Asimismo, el cielo seguirá brindando conjunciones planetarias, las cuales, si bien son menos impactantes que un eclipse solar, mantienen una belleza singular para quienes disfrutan de observar el movimiento de los astros en la rutina diaria.