Dientes microscópicos y terroríficos: el hallazgo en San Juan de un antiguo habitante de los océanos
Las diminutas pero filosas piezas pertenecen a conodontes, organismos marinos que habitaron el planeta desde el Paleozoico hasta el Jurásico. Sus restos, hallados en la cordillera sanjuanina, permiten reconstruir la historia de los océanos primitivos.
Una criatura espeluznante habitó los mares del planeta mucho antes que los dinosaurios. Su temible dentadura, hoy petrificada por el tiempo, fue encontrada en las montañas de San Juan, atrapada en rocas que alguna vez se formaron en aguas profundas y que, tras millones de años de movimientos tectónicos, emergieron hasta las alturas cordilleranas.
Filosas, puntiagudas y compuestas por fosfato de calcio, esas piezas dentarias son lo único que sobrevivió al paso del tiempo. Pertenecen a los conodontes, organismos marinos que dominaron los océanos desde el Paleozoico inferior hasta el Jurásico inferior, es decir, durante casi 300 millones de años.
Su cuerpo alargado, similar al de una anguila, recorría los mares de todo el planeta en un mundo muy distinto al actual, donde predominaban vastas extensiones oceánicas y un gran supercontinente. Aunque su aspecto pueda resultar intimidante, no eran depredadores colosales: medían apenas unos milímetros y cumplían un rol clave en la base de la cadena alimentaria.
image
Los conodontes eran filtradores y se alimentaban de plancton y fitoplancton, convirtiéndose en consumidores de bajo nivel trófico. A pesar de su diminuto tamaño, su distribución fue global, lo que los convirtió en organismos omnipresentes en los mares antiguos.
Un hallazgo en las alturas
El descubrimiento en San Juan se produjo a partir del estudio de rocas sedimentarias extraídas en la cordillera. Para recuperar los microfósiles, los investigadores trabajan con muestras de aproximadamente tres kilos que son tratadas con ácidos débiles para disgregar el material. Luego, el residuo se tamiza y las diminutas piezas son separadas cuidadosamente bajo lupa.
En la provincia, estos estudios son realizados por el Instituto de Investigaciones Mineras de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan.
Fósiles clave para entender el pasado
Más allá de su impactante apariencia, los conodontes tienen un valor científico extraordinario. Son considerados “fósiles guía” debido a que su rango de existencia está bien delimitado en el tiempo geológico. Esto permite datar con gran precisión las rocas donde aparecen y reconstruir la evolución de los océanos antiguos.
Su extinción estuvo asociada a cambios abruptos y crisis climáticas que marcaron el final de una era geológica. Sin embargo, su capacidad de adaptación les permitió sobrevivir durante cientos de millones de años en un planeta en constante transformación.