Un viejo Blues...

A 16 años de la muerte de Pappo, el recuerdo imborrable de su intenso paso por San Juan

Cuatro anécdotas inéditas. Música, paseos por el rio, su guitarra en la casa de un sanjuanino y su último show.
jueves, 25 de febrero de 2021 · 22:36

Pasaron ya 16 años de aquel terrible accidente en moto que se llevó el último respiro del ídolo máximo del Blues argentino. Norberto “Pappo” Napolitano, apodado el Carpo por sus amigos y seguidores, dejaba de existir físicamente un 25 de febrero de 2005.

Pappo viajaba con su Harley Davidson por la ruta 5, era de noche por los alrededores de la localidad bonaerense de Jáuregui, perteneciente al partido de Luján. Lo acompañaba su hijo, Luciano Napolitano, en otra moto. Al llegar al paraje La Blanqueada, en el kilómetro 71 de la ruta 5, sucedió el choque. Se dijo mucho, pero la principal hipótesis fue que la moto de su propio hijo lo rozó en la ruta, el rockero perdió el equilibrio y cayó al asfalto, justo en el que un Renault Clío color dorado que pasaba y lo atropelló.

Pero nada dice ese doloroso y triste desenlace sobre el huracán de canciones, riffs y pasiones que dejó el Carpo en cada uno de los que aman el rock y el blues. San Juan y sus músicos, no fueron la excepción y en esta nota para Tiempo de San Juan, todos lo recuerdan de una forma muy particular: el sonido de su guitarra grabado a fuego en sus memorias.

Diego Desimone, reconocido músico sanjuanino, actualmente guitarrista de “Bad Mojo” (blues tradicional) contó algunas sensaciones que dejó Pappo impregnadas en su memoria:

“Recuerdo a fuego la primera visita de Pappo a San Juan, allá por el ’98 si no me equivoco. Él tocaba en el por entonces bar Urquiza. La expectativa era alta, además de ser la primera vez que iba a verlo en vivo quería aprovechar la experiencia de escuchar ese sonido de blues-rock original que tenía, producto de sus viajes por EEUU y Europa en los ’70. La consideraba una oportunidad imperdible, una verdadera cátedra de cómo se tocaba realmente ese género que yo comenzaba a aprender como guitarrista autodidacta. Fue todo lo que esperaba y más: fue una clase magistral de lo que es un auténtico power trio. Estoy convencido que esa noche fue el motor para que, con un par de amigos, poco tiempo después, armáramos la banda Signo Malo, la que a lo largo de los 17 años que existió se paseó por el blues y el blues-rock con el mismo espíritu, mismo sonido crudo y directo que escuché esa noche, de la mano de un irrepetible de la guitarra argentina. Puedo decir que tengo las imágenes y el sonido de esa noche grabados en mi mente de por vida"·.

Trascurría el año ´98 cuando una noche de noviembre, Pappo tocó en Urquiza Bar, ubicado en la capital sanjuanina. Ariel Aballay, apodado de cariño como “Chaveta”, tocaba en ese entonces como armonicista en la banda Sor Juana Blues Band junto al pianista Paulo Carrizo. Ellos fueron los teloneros de aquel show del Carpo y lo recuerda con mucho detalle:

“Yo tenía, como la mayoría, esa idea de que Pappo era un tipo osco, poco amable y la verdad me llevé una sorpresa. Esa noche, hace mucho tiempo ya, en noviembre del 98 tocamos con Sor Juana antes que él y tuvimos el privilegio de cruzarnos en el escenario. No me acuerdo exactamente lo que hablamos, pero fueron esos 15 minutos hablando con mi ídolo que no olvido más. Nuca fui cholulo y me acuerdo que le dije ‘Quedate tranquilo que no te voy a pedir un autógrafo` a lo que me respondió ´menos mal, porque me han llenado´. Ese día me di cuenta de que era un niño amable, un tipo humilde, muy humano y me sorprendió. Lamentablemente en la última mudanza perdí las fotos de esa noche con Pappo”.

Lucio Flores, uno de los músicos más completos,queridos y reconocidos de nuestra provincia,  contó lo que vivió cuando precenció su show: 

“Estuve cuando tocó Urquiza, fue genial el toque. Tremendo el loco, ese día la partieron. Recuerdo que ese día hubo un chavón que le prestó la moto y se fueron al dique, pero no recuerdo quien era, y después volvió tarde y volvió a tocar”.

Estas palabras dejaron abierta la incógnita sobre su paso por la provincia, con ese estilo motoquero que siempre lo definió, y aunque no pudimos dar con el dato de quién fue el “privilegiado” sanjuanino que compartió un poco de ruta con él, queda la “mística” en el mundo rockero sanjuanino de una anécdota inolvidable.

Pero una de esas anécdotas quedó en la memoria imborrable de un sanjuanino, que, a pesar de no ser músico, siempre estuvo involucrado en el ambiente como mánager, asesor, amigo, compañero y recitalero de pura cepa. Era un show de Pappo Blues en el club Julio Mocoroa en los 90`, cuando Marcelo Cricco coincidió, como eterno espectador (según confiesa el mismo), con el Carpo al final del show Escuchó por los parlantes de la voz del mismo Napolitano: “Me cagaron, se llevaron la guita de la recaudación y no me pagaron” y fue ahí cuando comenzó una amistad fugaz pero muy intensa:


“Nosotros que estábamos ahí le ayudamos a desarmar los equipos. Ni siquiera tenían en qué llevarlos. Nos acercamos y les ofrecimos ayuda. Nosotros andábamos en una camioneta mia, una Chevrolet modelo ´72 roja. Cargamos las cos as y las llevamos al Estadio donde estaban parando, menos el Carpo que se quedaba en un hotel céntrico reconocido. Ahí el me dio su viola, una guitarra Gibson Flecha, mítica, y me dijo `guarda en tu casa porque no confío en el hotel, estas son las tapas del libro´. Nunca me voy a olvidar de esas palabras”. 

Marcelo, aun entusiasmado en su relato cuenta que algunos músicos amigos vinieron a su casa cuando les contó que tenía la guitarra de Pappo. Algunos se la colgaban y no podían creer lo que tenían en sus manos. Era la guitarra del rockero más escuchado, único en su tipo.

Cricco cuenta que luego de esa noche anduvieron una semana juntos en su camioneta roja, Pappo, y otros músicos reconocidos del ambiente que era la banda en ese momento.

“Fuimos al dique, hicimos tantas cosas, algunas incontables. Los locos se bañaban en el rio San Juan y revolcándose en la arena y decían ´milanesa, milanesa”, cuenta en confianza Marcelo sobre aquellos días inolvidables.

Casi 20 años después, Pappo regresó a la provincia y esa noche tocó en el Bar La Llorona por última vez en San Juan. Marcelo trabajaba en el hotel donde llegó a hospedarse el músico, quien en el momento no lo reconció, pero un poco después y cuando tuvo oportunidad de cruzarlo a solas le dijo: Te hago una consulta ¿vos tenes conciencia de hace 20 años atrás de una camioneta roja?, me mira y se le llenaron los ojos de luz, y me empezó a decir ´¿sos vos?, no sabía como preguntar por alguien que había vivido esa historia hacen 20 años ´ y ahí el Carpo le andaba contando a todo el mundo de ese encuentro”.

Marcelo Cricco con Pappo el día del reencuentro.

Marcelo, recuerda con un poco de tristeza y nostalgia que durante ese último show en San Juan le dio ese último abrazo, y le dijo Carpo, no te mueras nunca”. Lo que Cricco jamás imaginó fue que solo algunos días después, Pappo dejaba este plano tras un terrible accidente que le costó la vida.

Su música, su estilo, su personalidad y su “don” para tocar la viola, calaron fuerte en el ambiente musical sanjuanino. Inspira y deleita hasta la actualidad con sus canciones y con el vivo recuerdo de su paso por San Juan, será eterno.

Será siempre Rock y Blues.

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