Tremendo Personaje

El “enchúlame la máquina” de San Juan: el visionario que restauró un auto destrozado por el fuego

Federico Figueroa (28) compró un Fiat 147 a 10.000 pesos que estaba destrozado por las llamas, lo restauró y ahora ese auto sale 180.000 pesos. Una historia para que vuelvas a creer en los sueños.
sábado, 17 de octubre de 2020 · 14:30

Esta historia no sucedió en Los Ángeles ni en Nueva York, pasó aquí en San Juan. En la “republica” popular de Rawson y hasta la fecha muchos todavía dudan de la veracidad de los hechos. Y es que Federico Figueroa (28) compró un auto que había sido destrozado por un incendio y lo restauró dejándolo irreconocible. Incluso hasta la fecha, tiene que estar mostrando las imágenes a sus familiares y amigos que vieron el antes del auto y no pueden creer el después.

La joyita de la que hablamos es un Fiat 147 que pertenecía a su tía y que, por esas desgracias de la vida, un día se incendió por una falla eléctrica dejándolo destrozado. Cualquier persona lógica lo hubiera desechado y abandonado en una chacharita, pero este joven sanjuanino se propuso arreglarlo desde cero y ponerlo nuevamente en funcionamiento. Y lo logro.

Así compró el auto. 

El auto en sí tenía todo quemado. Las cubiertas, el radiador, los amortiguadores, por dentro estaba lleno de humo, el tablero destruido, el sistema eléctrico estaba perdido, los asientos impregnados de hollín y todo tipo de suciedad propia de las cosas que se incendian. “Fue el año pasado cuando se prendió fuego el carburador del auto y rápidamente se incendió todo. Me acuerdo que estábamos en una reunión familiar y todos acudimos con un montón de matafuegos y no lo lográbamos apagar, fue recién cuando llegaron los bomberos que lo llenaron de agua por todos lados y lo lograron sofocar”, cuenta Federico sobre el inicio de la hazaña.

Estaba completamente destrozado.

 Después de ese momento todos pensaron que el vehículo tenía que ser desechado, porque nada servía. Pero ante este difícil panorama, Federico lo compró. “Pagué unos 10.000 pesos y un día lo empecé a desarmar. Lo primero que hice fue llevarlo a un lavadero para que le sacaran toda la suciedad (fueron varias veces). Después lo lleve a un taller de chapa y pintura, donde le lijaron y lo dejaron listo para volver a pintar. Una vez estando todo armado lo volví a llevar al garaje y estuvo un tiempo importante guardado”, dijo.

El costo inicial fue de 10.000 pesos.

Fue la cuarentena la que reactivó las ganas de sacar el proyecto adelante. “Como teníamos más tiempo libre empecé a buscar repuestos y encontré varias cosas en desarmaderos, internet y personas que tenían el mismo auto, pero lo tenían roto. También un vecino que me vendió muchas partes de su 147 que lo había chocado”, agregó.

Había que restaurar el cien por ciento del auto, por eso una vez completó esta primera etapa, siguió con el motor. “Para sacar el motor me prestaron un gancho para poder retirarlo, pero después no tenía como meterlo, así que lo metí por abajo con dos gatos hidráulicos”, dice sorprendido.

La cuarentena reactivó las ganas por terminar el proyecto. 

Todo ese tiempo que estuvo parado el proyecto lo ganó cuando empezó a trabajar en cuarentena. “Lo miraba como iba quedando y lo quería terminar ya. Compré los cables de embrague, del acelerador, un carburador usado, un radiador, la bujía, los cables de bujía, le metí un motor 1.4 que viene con encendido electrónico y una vez que lo pude hacer arrancar, empecé con la instalación eléctrica”, dijo sobre el día que su sueño comenzó a materializarse en un bramido de motor.  

De a poco el sueño empezaba a concretarse. 

Una vez que el auto andaba, comenzó la instalación eléctrica que había sido seriamente dañada por el fuego. “Estuve una semana haciendo la instalación eléctrica. Conseguí un tablero moderno y le puse todas las luces, el arranque, las luces de giro y todos los indicadores del tablero. Una vez que se armó todo eso, empecé a restaurar lo que se podía del tapizado, hice lavar las alfombras que tenían hollín, le puse los cinturones de seguridad, los asientos y de ahí se empezó a armar por afuera”, contó sobre una tarea que siguió por un par de semanas más.

La instalación eléctrica demoró una semana. 

El auto iba tomando su forma y fue el turno de los faros, las rejillas, los paragolpes, la luneta del baúl, los tapizados de las puertas, los burletes y después de ahí llegó la tan ansiada alineación y balanceo. El sueño de restaurar el auto iba a pasos agigantados. En si fueron dos meses de trabajo intenso con un costo de entre $50.000 a $60.000 pesos en repuestos y pocas manos de obra que no hacía Federico por su cuenta. “-Cualquier persona que no sabe de mecánica no le convenía arreglarlo a este auto, porque tendría que haber pagado para todo”, dijo sobre un auto que ahora cotiza en 180.000 pesos.  

Hasta que un día el sueño se hizo realidad. 

El presupuesto daba y lo que siguió fue “comprarle una toma de aire, un estéreo y darle la última pulida para que quede con el brillo final”, afirmó Federico que en si no se dedica a la restauración de autos, pero que es fanático de los fierros.

El rubro de este rawsino son los panificados y es dueño de una panadería llamada La Gringa, un emprendimiento que empezó junto a su mujer, sus dos hijos y que ahora camina por el buen sendero de los negocios.

Así está en la actualidad. 

Y muchos del otro lado se preguntarán ¿Por qué hizo todo esto? ¿Por qué invertir tanto tiempo y dinero en algo que ya estaba destruido? La respuesta es sintética y aplicable a la vida en general: “Porque era un sueño. Lo hice porque era un sueño poder restaurar un auto desde cero y verlo así como está ahora andando. La verdad es que lo siento como un logro hermoso y más cuando te gusta la mecánica y la electricidad que le hago bastante”, dice con orgullo.

El es Federico, el sanjuanino que pudo arreglar un auto totalmente destrozado desde cero.

Al auto ahora solo le queda resolver un tema de RTO y habilitar el tubo de gas para que quede funcionando, con otra forma de combustible. Y como dice su dueño “no lo vendo porque me encariñe y es un logro personal, pero quien te dice más adelante”, finaliza.

A modo de cierre, mirá el siguiente video resumen el antes y el después del 147 que volvió de las llamas del “infierno” y que ahora se pasea por Rawson despertando las miradas de asombro de quienes saben cómo y de dónde resurgió.

 

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