Huaqueño, cantor y guitarrero, bailarín de folklore y verdulero. Así se presenta Fermín Olivares, que tiene 70 años y desde los 12 años que trabaja. De niño fue lustrador, vendedor de semitas, de leña, de carbón, de kerosene y otras tantas cosas. Hoy muchos sanjuaninos lo reconocen porque es uno de los pocos verduleros a domicilio que quedan. Su camioneta, vencida por el peso, es un clásico en las calles capitalinas, por donde anda de ronda a diario. “A mí me gustaba trabajar y estudiaba a la vez, me recibí de dactilógrafo en la nocturna, frente a la plaza de Desamparados, pero me gusta vender”, analiza.
Hijo mayor de una familia de 13 hermanos, cuando tenía 8 dejó el insigne pueblo de Huaco “porque se contaminó toda el agua y no servía para tomar ni para cultivar el trigo que es lo que hacíamos nosotros, teníamos gallinas, caballos y nos tuvimos que venir a la ciudad. Mi papá entró a trabajar en Hidráulica y mi mamá nos cuidaba”, cuenta. “Una vez me quedé dormido estibando maderas en una noche de farra y me pusieron El Sonámbulo, pero me conocen más por Fermín”, apunta.
Con las verduras tiene un affair especial. Después de vender varias cosas, Fermín se dedicó exclusivamente a ellas y hace más de 40 años que no las suelta. Primero las ofrecía en un carrito cargando hasta 100 kilos con la bici. Hoy se lo ve en una Ford F100 modelo ‘94 que fue su primera cero kilómetro, y guarda una Chevrolet que solía usar antes. Por ahí recibe algunos bocinazos cuando se para en doble fila a vender y la camioneta tiene un par de toques pero asegura que siempre lo chocan a él.
Todos los días está a las 6 en la feria, carga la chata y se va de gira por barrios por todo Capital. Sus clientes lo conocen y salen a su encuentro: “trabajo hasta los feriados, menos los domingos me esperan y no fallo nunca”, asegura. Trabaja hasta cerca de las 15 y suma varios ocasionales compradores, que aprovechan el cuasi delivery de verduras, frutas y huevos entre otras cosas fundamentales.
Fermín no descuida su faceta artística: “yo canto donde me invitan, a cumpleaños sobre todo. Tengo unas canciones que he hecho que voy a grabar, porque todos graban”, cuenta mientras se va al encuentro de su esposa y dos hijos que atienden un almacén que tiene la familia en la casa en Chimbas. Y augura que “voy a trabajar hasta que no me den las tabas”.