Cuando
tiemble, habrá dos edificios en San Juan donde el movimiento será 10 veces más
suave y muchísimo menos peligroso. Esto que parece imposible, o el sueño de
algún temeroso de los temblores, es una realidad gracias a un novedoso sistema
que nunca se había usado en la provincia, pero que en el mundo es el futuro de
las construcciones sismo resistentes.
El
sistema tiene como premisa apoyar los cimientos de las construcciones sobre aisladores
sísmicos, que son como gigantescos tacos flexibles que cuando tiembla absorben
el movimiento y dejan la construcción quieta o moviéndose lo menos posible. Los
elementos son fabricados en Chile, pero la mente detrás de ellos es Eugenio
Seguín, un sanjuanino que tiene su empresa en el exterior y también da clases
en la UNSJ,.
Este
miércoles se instalaron los primeros aisladores en la base de lo que será un
apart hotel de 12 pisos de altura en 25 de Mayo entre Salta y Santiago del
Estero. Está previsto que dentro de muy poco se instalen en otro edificio en
construcción en Ingacio de la Roza entre las mismas calles.
Con una grúa colocaron los aisladores cuidadosamente. Luego de ubicar el primero, los trabajadores no pudieron contener un aplauso de alegría.
El
sistema constructivo se estrenó en la provincia con estos dos proyectos, y
antes de poder ponerlo en práctica los encargados de la obra tuvieron que trabajar
junto al INPRES y planeamiento para darle un marco legal. Es que el uso de
aisladores es tan diferente a todo lo que se venía usando que tuvieron que usar
las normas de otros países como referencia para la construcción, en este caso
las de Estados Unidos.
Una
vez aprobado el uso de este sistema constructivo, se puso en marcha el proyecto,
en el que los ingenieros debieron rever todos los cálculos habituales, ya que
la presencia de los aisladores permitió hacer un edificio con menos materiales
y refuerzos. Esta es una de las claves del sistema, ya que con lo que se ahorra
en la construcción el uso de los aisladores no afecta el precio final de la construcción.
La colocación de los 27 aisladores del edificio fue seguida atentamente por una decena de trabajadores e ingenieros.
Pensado
para terremotos
La
construcción sobre aisladores sísmicos está pensada para dar mayor seguridad a
las personas y los bienes materiales incluso durante los terremotos más
intensos. Es que uno de los riesgos durante los sismos, incluso en edificios
resistentes, es que la oscilación que se produce durante el evento produzca que
objetos se desprendan y caigan.
Es
este efecto, que produce la mayor parte de las pérdidas materiales y pone en
riesgo a las personas, es el que se reduce hasta 10 veces con el uso de
aisladores.
En
grandes sismos en zonas con edificaciones antisísmicas, según los especialistas,
la caída de objetos dentro de las viviendas es una de las primeras causas de
heridas graves y hasta muerte. Por eso, esta forma de construir es la que más
se está usando en países como Chile y Japón, donde los movimientos más intensos
son muy comunes.
Así
afecta a las construcciones el uso del sistema:
Los
aisladores, un producto pensado en San Juan y hecho en Chile
El
ingeniero que trajo esta tecnología y desarrolló los aisladores que llegaron a
la provincia es Eugenio Seguín, un sanjuanino que trabaja desde hace años en
Santiago de Chile. A pesar de que el hombre estudió en la provincia, fue en el
país trasandino donde empezó una empresa que se dedica de manera exclusiva a
realizar estos productos.
Los
aisladores de AEES se utilizan en Chile desde hace años, han llegado a Perú,
México y otros puntos de Latinoamérica. En Argentina en cambio, sólo se han
utilizado en un edificio en Mendoza, por lo que la colocación de los mismos,
que se realizó este miércoles 24, fue un hito histórico para la provincia.
Los
usados en la provincia son conocidos como aisladores antisísmicos de péndulo
friccional. Son de menor costo, menor altura y más rápida fabricación que sus
pares elastoméricos. A San Juan llegaron desde Chile, lugar donde los fabrican bajo la guía de un sanjuanino.
El
péndulo friccional funciona con dos superficies concavas de acero inoxidable y
un elemento lenticular, que deslizan entre sí. Este deslizar es el que absorbe
la energía del sismo, sin pasárselo a la estructura del edificio.
Los
aisladores se colocan antes de la construcción del edificio. Funcionan como
cimientos, que en lugar de agarrar fuertemente la estructura a la tierra dejan
la construcción "libre”, lo que permite que no se mueva cuando el suelo sí lo
hace.
Una
vez construido el edificio, los aisladores están pensados para resistir para
toda la vida, incluso se los testea antes rigurosamente. Aun así, si se detecta
la falla en uno de ellos se puede realizar el reemplazo. Este proceso, por más
increíble que parezca, se hace levantando algunos centímetros todo el edificio
para quitar un aislador y reemplazarlo. Aun así, estos casos son rarísimos y la
tecnología de los aisladores está probada en todo el mundo, dando excelentes resultados.