Hay un viejo dicho que reza que "cada casa es un mundo". Este antiguo adagio parace confirmarse al visitar el barrio Aramburu. Es que, si bien todas las casas se parecen, hay una en la que un joven de sólo 19 años pasa horas de angustia y soledad a la espera de datos sobre su tío quien desapareció junto a otros 43 tripulantes del submarino ARA San Juan.
Se trata de Ignacio Alfaro quien se pasa el dia mirando los noticieros con la esperanza de que haya alguna noticia de su tío Ricardo Alfaro, quien es hermano de su madre, Paola. En una mano tiene el control del TV y en la otra el celular. Es que tanto Paola como sus abuelos maternos han viajado a Mar del Plata y se encuentran en la base naval a la espera de alguna novedad. "Tengo el teléfono prendido todo el día por si ellos me avisan algun cambio, hasta ahora no hubo suerte", aseguró.
"Mi mamá y mis abuelos viajaron al otro día de que se supo de la desaparición, el Gobierno de San Juan nos ayudó, no teniamos cómo afrontar tantos gastos", reconoció el joven, quien agregó que sus familiares lo llaman dos o tres veces por dia.
"Igual a mi no solamente me preocupa mi tio, sino también mis abuelos ellos son más grandes y son muchas horas de tensión y nervios", hasta ahora están todos bien", relató el chico quien quedó a cargo de la vivienda familiar y al cuidado de un pequeño gatito que es la nueva mascota de la casa.
Ignacio contó que dentro de pocas horas llegará a la base marplatense su tía Georgina, quien también es hermana del marino desaparecido y hace años vive en España. "Va a venir a acompañar a mis abuelos y a mi mamá", aseguró el muchacho.
El joven contó que su tío Ricardo, vino a la provincia el verano pasado y agregó que si bien vive en Mar del Plata está en contacto permanente con su familia de San Juan. "A mi siempre me decía que me uniera a la Marina, pero yo elegí estudiar otra cosa, igual después de esto que pasó no creo que piense lo mismo", aseguró el muchacho.
Ante la pregunta de qué le diría a su tío si pudiera verlo en este momento, Ignacio respiró hondo y respondió: "Le diría que lo quiero mucho, que me alegra que este bien, su esposa seguró le pediría que renuncie y que se quede con la familia. Falta tan poco para las fiestas, espero que podamos estar brindando todos juntos", concluyó el joven antes de ir a darle de comer a su gatito.