jueves 23 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Orgullo sanjuanino

Un cortometraje filmado en la Difunta Correa dará el salto internacional y viaja a un festival de Grecia

El film de Román Ruberti, cineasta formado en San Juan, fue seleccionado para competir en el Psarokokalo International Short Film Festival. Su obra Volver a verte, filmada en la Difunta Correa, sigue creciendo en el circuito internacional.

Por Cecilia Corradetti

Hay historias que nacen en silencio, en los márgenes, lejos de las grandes producciones y de los presupuestos millonarios, pero con una potencia que, tarde o temprano, encuentra su lugar en el mundo. Algo de eso está pasando con Volver a verte, el primer cortometraje de Román Ruberti Godoy, un joven cineasta que eligió formarse en San Juan y que ahora verá su obra proyectada nada menos que en Grecia, tras haber sido seleccionada en la competencia oficial del 18th Psarokokalo International Short Film Festival.

volver a verte

La noticia no es solo un logro personal, aunque lo es y en gran medida, sino también el reflejo de un proceso que comenzó mucho antes, cuando Román decidió apostar por hacer cine desde el interior del país, con recursos limitados pero con una mirada profundamente comprometida con lo que lo rodea. Ese recorrido, que ya había tenido un reconocimiento importante cuando fue elegido como jurado joven del Premio Mezcal en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, encuentra ahora un nuevo punto de inflexión con este estreno internacional que lo posiciona dentro de un circuito atento a las nuevas voces del cine contemporáneo.

Todas las expectativas en el mes de julio

roman ruberti en el centro

El festival griego, que se realizará del 10 al 17 de julio de 2026, no es un espacio más dentro del calendario audiovisual. A lo largo de los años, el Psarokokalo International Short Film Festival se consolidó como una plataforma de riesgo, sensibilidad autoral y búsqueda estética, donde han participado obras de directores que luego marcaron el pulso del cine internacional, como el griego Yorgos Lanthimos, nominado al Oscar. En ese contexto, la inclusión de Volver a verte no solo implica visibilidad, sino también una validación de una forma de hacer cine que no responde a fórmulas, sino a una necesidad expresiva genuina.

La película, realizada como tesis de egreso de la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) sede Cuyo, es, en esencia, una historia íntima atravesada por la pérdida, la fe y la búsqueda de consuelo. Sigue a una niña que, tras la muerte de su madre, se refugia en un santuario de una santa popular, en un relato donde lo espiritual y lo cotidiano se entrelazan con una sensibilidad austera, sin golpes bajos, pero profundamente emotiva.

Ese anclaje territorial no es casual. El cortometraje fue filmado en la Difunta Correa, uno de los espacios más cargados de simbolismo del país, donde la fe popular se manifiesta de formas tan diversas como intensas. Allí, entre promesas, botellas de agua y relatos transmitidos de generación en generación, Ruberti construyó una historia que no busca explicar, sino hacer sentir.

“Para mí, el cine es una forma de estar en el mundo. No me interesa solo como narración o técnica, sino como una experiencia que nos atraviesa, que nos emociona y nos transforma”, había contado tiempo atrás, cuando todavía estaba en pleno proceso de cierre de su tesis. Y esa idea atraviesa cada plano de Volver a verte, donde lo importante no es tanto lo que sucede, sino cómo se vive, cómo se percibe, cómo resuena en quien mira.

"Nuestras historias también son profundamente cinematográficas", dijo el autor

roman ruberti

En ese sentido, el propio director reconoce influencias que van más allá de lo local. “Mientras escribía sentía mucho la influencia del cine mexicano, sobre todo ese que se anima a mirar lo marginal, lo que queda al costado del mapa. Y entendí que nosotros también podíamos contar desde nuestros lugares, que nuestras historias también son profundamente cinematográficas”, reflexionó.

Esa decisión de narrar desde el territorio, con actores no profesionales y con la participación activa de la comunidad, es también una declaración de principios. No se trata solo de contar una historia, sino de hacerlo desde un lugar determinado, con una identidad clara, con una mirada que no intenta imitar modelos externos sino construir algo propio.

En esa construcción, San Juan ocupa un lugar central. Aunque Román nació en Mendoza, fue en la provincia vecina donde decidió formarse y donde encontró no solo una escuela, sino un espacio para desarrollar su sensibilidad. La ENERC Cuyo, con sede en la capital sanjuanina, se convirtió en el escenario donde empezó a tomar forma este proyecto que hoy trasciende fronteras.

Esa elección no es menor en un contexto donde el cine argentino atraviesa dificultades estructurales, especialmente en lo que respecta al financiamiento y la distribución. Frente a ese escenario, Ruberti apuesta por una idea que repite con convicción: el potencial del interior.

“Creo que hay un potencial inconmensurable en las provincias. Hay historias, rostros, paisajes y emociones que merecen ser vistos en la pantalla grande. Muchas veces hacemos cine con muy poco, pero con una sensibilidad enorme”, sostuvo en su momento, cuando fue seleccionado para integrar el Jurado Joven Mezcal en Guadalajara.

Los antecedentes del cineasta hasta llegar a este momento

Esa experiencia, que lo puso en contacto con estudiantes y referentes de distintas partes del mundo, fue también una instancia de aprendizaje y validación. Compartió espacio con representantes de instituciones como el California Institute of the Arts, la Columbia University o el Centro Sperimentale di Cinematografia de Italia, en un ámbito donde la diversidad de miradas es la regla.

“Quiero escuchar, compartir, aprender y también aportar. Siento que tengo algo para decir, una mirada que nace desde lo que vivimos acá”, expresó en ese entonces. Hoy, esa misma mirada es la que viaja a Grecia, convertida en película.

La selección de Volver a verte dentro de la programación dedicada al nuevo cine argentino suma otro dato significativo: compartirá sección con Tres, de Juan Ignacio Ceballos, un film que integró La Cinef del Festival de Cannes 2025. Esa convivencia dentro de una misma curaduría no solo amplifica la visibilidad del corto, sino que lo ubica en una conversación más amplia sobre el presente y el futuro del cine argentino.

Pero más allá de los nombres y los festivales, lo que sostiene el proyecto de Ruberti es una búsqueda personal que recién empieza. Volver a verte no es una obra aislada, sino parte de una trilogía en desarrollo que continuará explorando temas como la infancia, la espiritualidad y la relación con el paisaje.

De hecho, el director ya trabaja en su próximo proyecto, que volverá a situarse en el territorio cuyano y tendrá como protagonista a un niño arriero que lucha por sus sueños en la cordillera de los Andes. Una historia que promete profundizar ese vínculo entre los personajes y el entorno, donde el paisaje deja de ser un fondo para convertirse en una fuerza que moldea destinos.

En esa línea, Ruberti también se reconoce heredero de una tradición del cine argentino que encontró en lo regional una forma de proyectarse al mundo. Referentes como Lucrecia Martel aparecen como faros en ese camino, demostrando que es posible construir una obra profundamente enraizada en un territorio y, al mismo tiempo, universal.

"Elegir una mirada propia es un acto de resistencia”, plantea Ruberti

Pero si hay algo que atraviesa todo su discurso es la idea del cine como una forma de resistencia. “Creo que hacer cine, y también mirarlo con atención, es una manera de cuidar lo que sentimos. En un mundo que muchas veces pierde sensibilidad, elegir una mirada propia es un acto de resistencia”, plantea.

Esa resistencia, en su caso, se traduce en una apuesta por la pausa, por la observación, por los gestos mínimos que dicen más que cualquier discurso grandilocuente. En un tiempo donde la inmediatez domina, su cine propone detenerse, mirar, sentir.

Y quizás ahí radique una de las claves de su proyección internacional. Porque más allá de las diferencias culturales, hay algo en esas historias que conecta, que trasciende fronteras, que interpela desde lo más íntimo.

El estreno en Grecia será, sin dudas, un momento bisagra. No solo porque implica mostrar su trabajo ante un público internacional, sino porque marca el inicio de una nueva etapa, donde la obra empieza a circular, a dialogar con otras, a encontrar nuevas lecturas.

Para Román Ruberti Godoy, ese recorrido recién comienza. Pero ya hay algo claro: desde el interior del país, con una cámara, una historia y una mirada propia, es posible llegar lejos. Muy lejos.

Hasta Grecia.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Tras el hallazgo de la bala en la EPET Nº1 de Jáchal, personal policial intervino y ayudó a desalojar el establecimiento mientras padres y tutores retiraban a sus hijos. Foto: Jáchal Transmite

Las Más Leídas

El conocido oftalmólogo sanjuanino condenado por abusador fue víctima de una estafa de $1.500.000
Las gaseosas incautadas en agosto de 2024 durante el procedimiento en el que detuvieron a los policías.
Persecución, choque y un fallido escape de dos ladrones por el Canal Benavídez
Albardón: intentaron robarle la bici a un menor, un vecino los persiguió y terminaron presos
Una mujer se encadenó en el baño de una obra social por un reclamo y amenazó con hacerse daño. La Policía implementó un amplio operativo para controlar la situación.

Te Puede Interesar