El reconocido oftalmólogo sanjuanino que en 2022 fue condenado a prisión condicional por abusar de dos pacientes volvió a ser noticia en el ámbito policial. Y no precisamente por su turbulento pasado. Esta vez, la víctima fue él. Desconocidos lo engañaron a través de WhatsApp y lo estafaron en $1.500.000.
Se trata de Oscar Javier Kerman, quien este miércoles 22 de abril denunció la maniobra de estafa de la que fue objeto en la Comisaría 5ta de Rawson, confirmaron fuentes judiciales. El profesional es el mismo que en noviembre de 2022 fue condenado en San Juan tras admitir que abusó sexualmente de dos pacientes en su consultorio.
El caso estalló en julio de 2021 e inicialmente hubo siete denuncias en la UFI CAVIG de mujeres que dijeron que sufrieron manoseos por parte del oculista. En el expediente se determinó que varios de los hechos denunciados existieron, aunque no todos fueron considerados como delitos.
La fiscalía solo pudo probar tres hechos de abuso sexual simple -dos contra una misma mujer- y los otros casos no prosperaron. En una primera declaración, Kerman sostuvo que se trataba de una “campaña mediática” en su contra, pero luego admitió los ultrajes en un juicio abreviado y recibió la pena de 1 año y 10 meses de prisión condicional, por lo que no fue a la cárcel.
De los siete casos denunciados contra Kerman, solo dos llegaron a juicio. A la hora del juicio logró un acuerdo y recibió una pena de cumplimiento condicional.
Hoy, Kerman tiene 72 años y vive en Santa Lucía. Justamente ahí fue donde sufrió la estafa en los últimos días, aseguraron fuentes del caso. Según habría relatado, días atrás recibió un mensaje por WhatsApp de una persona que se presentó como su amigo, de apellido Slavutzky. En esa conversación, este último le ofreció dólares para vender.
El oftalmólogo creyó que se estaba mensajeando con su amigo y acordó enviarle 1.500.000 pesos, mientras que la otra persona le prometió llevarle los dólares en los días siguientes. Fue así que el supuesto “amigo” le envió un CBU para que Kerman realizara la transferencia.
Lo extraño fue que ese CBU pertenecía a la cuenta bancaria de una mujer; aun así, el oculista le transfirió $1.500.000, reveló una fuente judicial. No conforme con esa suma, el supuesto “amigo” volvió a escribirle y le dijo que tenía otros 5.000 dólares más para venderle, y le envió el CBU de una segunda mujer, según las versiones.
Este segundo pedido de dinero despertó las dudas del oftalmólogo, que empezó a sospechar de una maniobra delictiva. Fue entonces cuando comenzó a interrogar a la persona que le escribía por WhatsApp, hasta que lo bloquearon. Según las versiones, después se contactó con su verdadero amigo, quien le confirmó que no era él. El caso ahora está en manos de los investigadores de la UFI Delitos Informáticos y Estafas.