Tras cinco días sin novedades sobre los 44 marinos que quedaron varados en el submarino ARA San Juan, entre los que se encuentran los sanjuaninos Ricardo Alfaro y Cayetano Vargas, ya son muchos los que han expresado su fe en Dios esperando que un poder celestial los ayude a volver a casa con bien.
En medio de las decenas de oraciones surge una devoción especial por la imagen de la virgen Stella Maris que es considerada como la protectora de todos aquellos que se aventuran al mar.
Es tal la devoción que en las redes ya circula un video con imágenes de la virgen y una oración especial por los 44 marinos del ARA San Juan.
La fe en esta Advocación Mariana se remonta ya a muchos años. La historia cuenta que una lancha de pescadores sufría embates de un mar embravecido. Sus tripulantes consideraban toda ayuda estéril y por consiguiente todo perdido.
Sin embargo, no faltó quien reclamando por el espíritu piadoso de esos hombres, rogaba que lo acompañaran en sus oraciones para que la Madre Celestial no abandonara a sus hijos que tanto la amaban.
La respuesta a esa súplica no se hizo esperar: el mar se calmó lentamente y el grupo de rudos hombres comenzó a gritar. ¡Hemos visto a las Reina del Cielo! ¡Somos bienaventurados! De esta manera siguieron con fe y esperanza la estrella que les señalaba el rumbo antes perdido, y consiguieron llegar a puerto. Las apariciones de la Virgen a los hombres de mar se sucederían con frecuencia.
Se ignora cuando se empezó a llamar Stella Maris (Estrella del Mar) a la Virgen Protectora de los Marinos. Pero consta que ya a principios del siglo VII, estos imploraban su protección cantando el Himno que así la nombra en su primer verso ¡Salve Stella Maris! Algún artista pintó la imagen de Nuestra Señora tal como la habían visto muchos marineros y pronto copias en láminas y estampas se esparcieron por el mundo. Más tarde, diversos escultores la reprodujeron en distintos materiales que también llegaron a todos los rincones de la tierra.
Así, sobre todas las naves argentinas que surcan los mares, como desde hace siglos sobre todos los barcos del mundo católico, se proyecta la sombra protectora de la Madre de Cristo, en su advocación marinera de Nuestra Señora Stella Maris. La fiesta en honor a Ella se celebra cada 2 de febrero de cada año, especialmente en el Templo Stella Maris “Adoratrices” de la ciudad de Mar del Plata, donde marinos y miembros de la Armada Argentina honran su presencia y ruegan su eterna protección de Madre y Guía.