Tras un camino tatuado de vertiginosos altibajos, la montaña rusa de la vida conduce en estos tiempos a Marisa López por un pasaje profesional y personal muy satisfactorio. La rubia de las noticias, como aún muchos la recuerdan por su exitosa etapa al frente de los noticieros centrales de Canal 8 en los ’80 y ‘90, disfruta todas las mañanas comandando la divertida nave de ‘Punto de Encuentro’ por la pantalla de Telesol. Claro está que lo hace sin perder detalle -y gozando a la par- del crecimiento de sus tres grandes tesoros: Natasha, Nicolás y Agustín.
Su memoria sitúa el comienzo de la relación con el mundo de los medios cuando transitaba los primeros años del secundario. Unos 13 años tendría cuando impulsada por su vocación –a la que relaciona desde lo inconsciente con su padre, el destacado periodista deportivo Enrique López-, Marisa llamó a la puerta de Radio Nacional. La aventura echó a rodar con una imponente voz y unos ojazos azules como aliadas señas de identidad.
Con el tiempo fue ganándose un lugar en un ámbito periodístico en el que por aquellos tiempos predominaba claramente la presencia masculina. Después de Nacional aparecería el paso por otras radios como Colón, Sarmiento y FM Ligth. Justamente cuando estaba día tras día demostrando su profesionalidad en las ondas cuando el destino ya le había acomodado la silla para que se convirtiera en la cara de las noticias del único canal de San Juan. La tv por cable aún no se instalaba en la provincia.
Carlos Ureta y Juan Carlos Iglesias tejieron una oferta que no pudo evitar. Y en menos de 24 horas pasó del dial radiofónico a entrar en todos los hogares sanjuaninos a la hora del almuerzo y de la cena. "Tenía 18 años y asumí la situación con la mayor seriedad que tenía. Fue todo muy rápido. Yo primero empecé a trabajar y después entré a estudiar Comunicación en la facultad. Mucha culpa de lo que yo he conseguido se lo debo al inmenso apoyo de mi mamá y mi hermana, que siempre estuvieron ahí cuando las necesitaba”, recordó Marisa con su inconfundible tono.
Fue tal vez su momento más grande de su carrera profesional. El reconocimiento hacia su labor crecía incansable y justamente, y oportunidades que hoy se contemplan como inolvidables momentos se fueron sucediendo. Entrevistas a artistas de la talla de Mercedes Sosa y Facundo Cabral, la cobertura del accidente de la Banda de Música del RIM 22, las lamentables violaciones de las chicas en El Pinar, el paso del Cometa Halley desde la Av. de Circunvalación e innumerables cambios de gobiernos son algunos de los momentos que duermen gustosamente en su rincón de los recuerdos profesionales.
"Eran tiempos sin teléfonos celulares, cuesta imaginarlo. Yo presentaba y también salía a cubrir la información. Hubo tiempos en los que yo salía a las 8.00 a la calle y tenía la exigencia de volver con ocho notas antes de las 11.00. Las facilidades que hay ahora no tienen nada que ver con aquellos tiempos. Pero al final uno hace una evaluación y se da cuenta de que esta actividad es tan apasionante que con uno u otros medios yo lo he disfrutado igual", repasó a modo de contextualizar aquellos días de periodismo.
La popularidad que la circundaba le llevó a tener un paso fugaz por la política en el ocaso del siglo XX y a punto estuvo de sentarse como diputada por Rivadavia en la Legislatura. Después le tocó hacerse fuerte ante cachetazos, que también vienen incluidos en la conjugación del verbo existir. Pero sin lugar a duda, las pérdidas de su hermana Lucía y su mamá Dora fueron los reveces más duros de sortear. La voluntad de superación que le acompaña desde que tiene uso de razón y el inquebrantable amor que se profesan mutuamente con sus hijos amortiguaron tal caída y volvieron a situarla en la órbita mediática local.
"Mis padres, mi hermana y mis abuelos ocupan un lugar importantísimo en mi corazón. Y mis hijos son todo: son el amor, la alegría y la razón de mis días”, comentó hablando desde el más profundo sentimiento y agregó: "Deseo agradecer a Juan Carlos Castano y Guillermo Rojas por haberme permitido volver a mi gran amor: la televisión”.
Y ahí está hoy. Junto al ‘Conejo’ Márquez inoculándole buena onda e información a las mañanas sanjuaninas con el simpatiquísimo ‘Punto de Encuentro’. La vida le sonríe a la encantadora mujer, a la luchadora madre y la apasionada profesional que conviven en Marisa López. Y ella, con exquisito plus de sus ojazos azules, se la devuelve abrazada fuertemente a sus tesoros.