"Un chofer de Uber hoy gana más que un psicólogo en San Juan". Con esta frase, Gema Galván, tesorera del Colegio de Psicólogos de la provincia, describió la situación económica y laboral que atraviesan los profesionales del sector. Según la profesional, la crisis llegó a un punto tal que la vocación ya no alcanza para sostener los gastos básicos, obligando a muchos especialistas a volcarse a trabajos secundarios totalmente ajenos a su formación para poder llegar a fin de mes
Galván aseguró que es cada vez más común encontrar psicólogos que, en su tiempo libre, trabajan como choferes de plataformas, elaboran panificados para la venta o dictan clases de danza, ya que el ejercicio de su profesión no les resulta rentable frente al costo de vida actual.
Esta realidad se da impactado en particular por la ruptura del diálogo con la Obra Social Provincia (OSP), con la cual no mantienen un convenio formal desde el año 2019, según dijo la referente en declaraciones a Canal 13 San Juan.
Galván afirmó que, mientras el Colegio establece un valor mínimo ético de 39,000 pesos por consulta para cubrir gastos de matrícula, aportes jubilatorios, alquiler de consultorio y capacitación constante, aquellos pocos profesionales que atienden por la OSP de forma particular perciben alrededor de 20,000 pesos entre el aporte de la obra social y el copago del paciente.
A pesar de la creciente necesidad social de atención en salud mental, Galván afirmó que desde la Obra Social Provincia no los han convocado para plantear un nuevo acuerdo que regule las prestaciones y garantice un pago digno por el servicio profesional.
El impacto de este desfasaje económico no solo se traduce en el pluriempleo, sino también en un fenómeno de emigración profesional que preocupa a la institución. La psicóloga aseguró que muchos colegas deciden colgar sus títulos y abandonar la provincia o el país para desempeñarse en oficios o trabajos técnicos en el exterior que les brindan una mayor estabilidad económica que la que obtienen tras años de inversión académica en Argentina.
Esta fuga de talentos se da en un contexto donde, paradójicamente, el sistema público de salud se encuentra abarrotado, con listas de espera interminables y profesionales sobrecargados que no pueden dedicar el tiempo necesario a cada paciente, lo que pone en riesgo tanto la calidad del servicio como la salud mental del propio profesional, analizó.
Respecto a las políticas gubernamentales, Galván sostuvo que, si bien existe un Plan Provincial de Salud Mental que parece adecuado desde lo teórico, en la práctica carece de los cargos necesarios para atender la demanda real. El Colegio fue el único que presentó disconformidad con dicho plan, argumentando que sin la designación de más profesionales, el sistema seguirá colapsado y los trabajadores actuales continuarán precarizados. A este complejo escenario se suma el crecimiento del ejercicio ilegal de la profesión, donde personas sin matrícula ofrecen servicios a bajo costo, aprovechando la imposibilidad de muchos pacientes de costear los honorarios mínimos en el sector privado ante la falta de cobertura de las obras sociales.