La tarde en Concepción no pudo ser más perfecta para San Martín. Al tremendo desahogo que significó vencer por 2 a 1 a Deportivo Maipú en una nueva edición del clásico cuyano, se le sumó una enorme alegría en las tribunas: la visita de tres grandes exponentes del club que volvieron a pisar el suelo que los vio brillar.
Francisco Álvarez, Matías Giménez y el eterno "Pampa" Gelabert dijeron presente en el Hilario Sánchez. Lejos de ocultarse, los tres futbolistas se mostraron sumamente alegres, compartieron mates, charlas y se prestaron con la mejor onda para las miles de fotos y autógrafos que les pidió la hinchada verdinegra, que los recibió con los brazos abiertos.
Álvarez: "La cancha tira y nos vamos con el corazón lleno"
Uno de los que se llevó todas las miradas fue el defensor Francisco Álvarez. El central viene de sufrir un duro golpe tras quedar eliminado en las semifinales con Belgrano, despidiéndose del sueño de pelear por el Torneo Apertura. Sin embargo, su refugio fue la provincia.
"Vine a visitar a la familia. Lamentablemente en lo futbolístico no se pudo dar y ya estoy de vacaciones. El 15 nos tenemos que volver a presentar", comentó el zaguero.
Respecto a su vuelta al Pueblo Viejo, Álvarez se mostró emocionado: "La cancha tira y es lindo volver a ver los partidos y al club. Mañana ya me pego la vuelta y con el corazón lleno. Venía de ver un empate y una derrota, pero ahora por suerte se dio el triunfo y más en un clásico. Gracias a Dios ganamos y nos vamos tranquilos".
Presente y nostalgia en la platea
Junto a Álvarez estuvo Matías Giménez. El actual delantero de Argentinos Juniors aprovechó el receso para viajar a San Juan mientras continúa con el proceso de recuperación de su lesión, buscando recargar energías con el cariño de la gente de Concepción.
La fisonomía del "hincha VIP" la completó Marcos "El Pampa" Gelabert. El exmediocampista, un auténtico prócer de las batallas del Verdinegro en Primera División, viaja a la provincia cada vez que su agenda se lo permite. En San Juan no solo dejó una huella imborrable en la cancha, sino que cosechó una enorme cantidad de amigos y un romance idilio con el pueblo sanjuanino que se mantiene intacto.
San Martín ganó en la cancha, sumó tres puntos clave en su lucha y, como si fuera poco, demostró que los que vistieron su camiseta siempre eligen volver a casa.