En los últimos meses han aparecido pumas en lugares cercanos a asentamientos humanos en San Juan, lo que llamó la atención y generó preocupación en la comunidad. El hecho, que parece poco frecuente, indica el principio de una tendencia que podría acelerarse en los próximos años: encuentros cada vez más habituales entre personas y animales de la fauna silvestre. Un especialista explicó la ocurrencia de este fenómeno a Tiempo de San Juan.
Carlos Borghi, biólogo y especialista en ecología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), explicó que históricamente el puma era muy perseguido y cazado, lo que lo mantenía alejado de los humanos. Sin embargo, un cambio cultural redujo la caza furtiva, provocando que el felino pierda el miedo al hombre y se acerque cada vez más a zonas pobladas.
El especialista señaló que la interacción aumentó no necesariamente por una invasión del hábitat, sino porque ahora hay más personas realizando actividades recreativas en ambientes naturales (como trekking o montañismo) y menos gente viviendo de forma permanente en el campo.
De esta manera, adelantó que estamos frente a un panorama en el que el ser humano tendrá que acostumbrarse a convivir diariamente con la fauna autóctona, algo que ya sucede en otros países del mundo. “Hay una rama nueva de la ecología, con menos de diez años de desarrollo, que se enfoca en estudiar la convivencia entre el hombre y la fauna silvestre para resolver conflictos de manera científica y sostenible”, dijo.
Otro tema importante es la gestión de residuos, lo que también invita al acercamiento de animales hacia lugares donde antes no era habitual verlos. Borghi advierte que el mal tratamiento de la basura atrae a ejemplares a las áreas urbanas en busca de comida fácil, aumentando el riesgo de encuentros peligrosos.
¿Qué hacer ante un encuentro directo?
Encontrarse cara a cara con un puma es una situación de alta tensión en la que el comportamiento humano en los primeros segundos es crucial para desactivar el instinto cazador del felino. Borghi señaló que la regla más crítica ante un encuentro directo es no correr ni darle la espalda al animal, ya que el puma está programado para perseguir y atacar a cualquier ser que se mueva como una presa en fuga; huir o agacharse solo invita al ataque. Por el contrario, se debe intentar aparentar el mayor tamaño posible, parándose erguido y manteniendo siempre el contacto visual, mirándolo de frente sin quitarle la vista de encima.
Indicó que, si el encuentro ocurre en grupo, es fundamental mantenerse unidos y jamás separarse. En caso de que haya niños, la prioridad absoluta es colocarlos inmediatamente detrás de los adultos, además de evitar por completo que caminen solos en zonas donde se haya detectado la presencia del felino. Para disuadirlo, recomienda hacer mucho ruido, e incluso se sugiere portar elementos como bocinas en áreas de avistamiento frecuente, aunque cabe advertir que algunos ejemplares pueden acostumbrarse a estos sonidos con el tiempo.
En tanto, informó que si el puma muestra una actitud de caza, se debe adoptar una postura defensiva pero nunca de ataque. Se puede revolear un palo en alto para demostrarle que se le va a hacer frente, pero jamás se debe acorralar al animal, ya que no debe sentirse atrapado ni sin salida, sino simplemente confrontado. Por último, aunque el pulso se acelere, es vital intentar mantener la calma y estar lo más tranquilo posible dentro de la situación, ya que estos animales tienen una gran capacidad para detectar el miedo.
Apariciones recientes que encendieron las alarmas
El pasado 19 de mayo se dio a conocer que un puma fue registrado en la Quebrada de Zonda, lo que volvió a encender la atención en una zona muy transitada por deportistas y visitantes. El episodio se sumó a una seguidilla de avistamientos recientes en sectores bajos de la provincia.
El animal fue filmado mientras caminaba por el sendero de los "7 Caminos", en el límite entre los departamentos de Rivadavia y Zonda. En las imágenes, que comenzaron a circular en redes sociales, se lo observa desplazándose con tranquilidad por un sector frecuentado por personas.
En abril también hubo un avistamiento de un puma cerca de una zona poblada, generando preocupación en San Juan. Esta vez, el animal fue observado en el pie de Sierras Azules, en Zonda. El momento fue capturado en video por un joven, quien decidió compartir las imágenes para advertir a quienes circulan por la zona. Esta fue al menos la tercera situación similar registrada en el último mes en la provincia.
En mayo se observó otra vez la presencia de un felino. En este sentido, la escena inesperada alteró la rutina de los trabajadores del Instituto Geofísico-Sismológico Ing. Volponi, dependiente de la UNSJ. Un miércoles por la mañana, una empleada del lugar salió al patio trasero para alimentar a unos gatos y se encontró cara a cara con un puma que permanecía oculto junto al parrillero. El hallazgo motivó un amplio operativo conjunto entre la Policía de San Juan y personal de Fauna de la Secretaría de Ambiente para proteger al personal y rescatar al animal, que presentaba signos de desnutrición y estrés.
La situación se registró en el instituto ubicado en la Quebrada de Zonda, en Rivadavia, pasando el Autódromo El Zonda-Eduardo Copello. Según relató el director del establecimiento, Francisco Ruiz, todo comenzó cuando Eugenia, una de las aproximadamente 30 personas que trabajan en el lugar, llegó al predio y se dirigió al fondo para alimentar a los felinos domésticos que suelen permanecer en la zona.