Historias

Eric y la alegría de volver a caminar después de un año

Tuvo que dejar su vida normal y recluirse en su casa por una complicada lesión de rodilla. Tras una nota con Tiempo le llegó -“por arte de magia”- la autorización para operarse y unos meses después cuenta cómo ha sido volver a sentirse “vivo”.
miércoles, 12 de agosto de 2015 · 07:26
Por Jorge Balmaceda Bucci

La sonrisa no le entra en la cara. Eric Quiroga volvió a caminar después de casi un año y quiere recuperar el tiempo perdido. Un accidente con su moto y una posterior mala respuesta de la prótesis que le pusieron en su pierna derecha le quitaron su vida normal, lo condenaron a vivir atado a un par de muletas y mil obstáculos. Tras un calvario de meses, una nota de Tiempo de San Juan en la que denunció las continuas ‘gambetas’ de su obra social y una repentina autorización para volver a ser operado, este joven de 23 años volvió a sentirse "vivo”. 

Sentado en el mismo sillón de la primera charla, aquella que tuvo lugar por octubre del año pasado, Eric es otro. Recuperó el espíritu y su discurso camina ahora por la acera del optimismo. Del entusiasmo. "Estoy como loco, todo el día buscando cosas para hacer”, atropella el protagonista de una historia que él mismo califica como un triste momento de su vida.

Las horas ya no transcurren paralelas a la grilla de TV. El cursado de la Licenciatura en Hostelería y Turismo, la rehabilitación en el gimnasio y las infaltables juntadas con amigos ocupan ahora buena parte de la carga horaria de su vida.  Pero son los paseos con su perro bóxer los que disfruta como niño chico. 

Recordando cómo fue el momento en el que le confirmaron que autorizaban su operación, Eric dijo: "La nota que me hicieron salió un sábado -19 de octubre de 2014- y al martes siguiente, por arte de magia, me llamaron de la obra social para confirmarme la autorización. Ahí nomás me dieron el turno para los análisis y el 11 de noviembre me operaron”.

Por suerte, la prótesis que le pusieron –que va da la rodilla a la cadera- fue bien aceptada por su cuerpo y ahora todo pasa por completar la rehabilitación y respetar algunos cuidados mínimos, como por ejemplo no someter su pierna a impacto duros.

"La gente lo puede ver como algo muy  normal, pero después de casi un año sin poder caminar, pasear a mi perro se ha convertido en uno de los placeres más grandes de mi vida. Estoy muy feliz. Y mi familia y amigos también están muy felices por verme así. Lo peor ya pasó. Me operaron, cumplí con todo el trabajoso y pesado proceso posoperatorio y ahora vuelvo a tener la posibilidad de llevar una vida normal. Puedo caminar, andar en bici, ir al gimnasio, salir con amigos. Vuelvo a ser yo. ¿No me ves cómo estoy?”. Es una postal de felicidad a la enésima potencia.

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"La gente lo puede ver como algo muy  normal, pero después de casi un año sin poder caminar, pasear a mi perro se ha convertido en uno de los placeres más grandes de mi vida”.

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