"Llevo 30 años vendiendo en la calle pastelitos, por eso me dicen Pastelito a mí”, bromeó Agustín Olguín que tiene 20 años y sabe de estas cosas porque antes de "pastelelógo” fue panadero. Con su producto sedujo a decenas de sanjuaninos, apostado en una esquina estratégica para la venta en el frío lunes 25 de mayo, y contó todos los secretos de su manjar.
"En la familia trabajamos todos en conjunto, ella es discapacitada (por su esposa Adriana) y yo soy diabético. Nosotros hacemos pastelitos para vender siempre y en fechas patrias nos venimos para el centro porque somos de Chimbas. Nosotros hacemos para los almacenes, para la gente que siempre nos compra. Hacemos sólo de membrillo pero nos han pedido para las próximas fiestas que hagamos de queso”, dijo sobre lo que vende, a razón de un pastelito por 3 pesos, 2 por 5 pesos y 4 por 10 pesos.
La producción patria de hoy fue de 500 unidades y al momento de la nota apenas empezando el desfile le quedaba poco más de un ciento. "Casi los hemos liquidado, nos ha ido bien pese a que está un poco quieta la cosa respecto de otros años. Yo vengo todos los años y hoy hay menos gente debe ser el frío y es feriado largo”, evaluó.
¿Cuál es el secreto del pastelito?, le preguntan y él contesta con detalle: "El secreto es meterlo en aceite bien caliente y usar una buena materia prima: nosotros usamos harina 4 ceros, un buen aceite de girasol porque no es frito en grasa para que sea más liviano y a la gente no le caiga tan repugnante; y un dulce de membrillo caserito que lo hace una señora amiga en Calingasta entonces nos damos una mano. La cocción debe ser rápida, de un minuto cuanto mucho. Y yo uso algo especial que es una paila que era de mi abuela y logra muy buena temperatura porque es de cobre, probé con una máquina de cocinar papas fritas y los quema, en cambio la paila es perfecta, le hemos estado buscando la vuelta”. Recién al final da la clave: "Y bueno, el secreto principal es que se haga con mucho amor”.