La libertad de expresión primero
Por Antonio Canales, propietario de radio AM las 40.
Me molesta que me traten de homofóbico. Si no tolerás a las arañas te llaman aracnofóbico, si no tolerás los espacios abiertos tenés agarofobia. La fobia es un miedo irreprimible, es una enfermedad mental. Ahora si yo disiento con la homosexualidad los medios y las agrupaciones me tratan de enfermo mental, esto no es así. ¿Si la homosexualidad no es una enfermedad, por qué va a ser una enfermedad disentir con la homosexualidad? Me he sentido discriminado por los medios de comunicación y por parte de la sociedad por verter mi opinión sobre la homosexualidad.
Yo me he excedido con los términos que utilicé al hacer pública mi editorial, por lo que pedí disculpas, pero yo ratifico todo lo que dije. Tengo todo el derecho de hacer un editorial en mi medio y también tengo todo el derecho a disentir con la homosexualidad. Así como hay una ley sancionada por el Congreso que promueve la homosexualidad, también tiene que haber una legislación que proteja a quienes pensamos distinto y esta ley es la libertad de expresión y hay que protegerla porque es un derecho humano que tenemos todos.
Me discriminan por disentir con la homosexualidad, es igual que disentir con Boca, con River, con todos tengo derecho a disentir. Cada uno con su cola hace lo que quiere, pero me molesta que prediquen la homosexualidad en los medios de comunicación, que inciten a nuestros niños a ser homosexuales.
Ya me disculpé con los homosexuales por los términos, pero no acepto la homosexualidad y no me van a obligar a que la acepte. Entonces también tienen que tildar de discriminador al Papa Francisco, quien invitó a los funcionarios franceses a impugnar el matrimonio entre homosexuales que se aprobó en el país europeo y la verdad que no escucho demasiadas voces en contra.
Sé que los términos que utilicé en el editorial no fueron los adecuados, razón por la que como ya he expresado anteriormente, pedí las disculpas pertinentes en la radio. Pero esto no significa que haya cambiado de opinión.
Así como los homosexuales tienen derecho de sentirse atraídos por su propio género, yo como periodista también tengo derecho a no estar de acuerdo y a dar mi opinión en mi medio de comunicación porque el derecho esencial de todos los seres humanos desde que nacemos es tener acceso a la libertad.