En el acto que se hizo esta mañana en el Centro de Convenciones hubo cientos de abuelos con historias de lo más variadas recibiendo sus nuevas jubilaciones para personas sin aportes. Tiempo de San Juan te cuenta dos historias que llegan al corazón.
Se sentó en el escenario porque fue uno de los pocos que formaron parte de la entrega simbólica de jubilaciones de mano de Gioja y las otras autoridades. Hablaba fuerte contando de lo contento que está con el beneficio, un poco por euforia y un poco por su condición de hipoacúsico. Así fue la mañana de Juan de la Cruz Leiva, quien llegó temprano al Centro de Convenciones con su única hija Ivana a recibir su certificado de jubilación para poder cobrar por primera vez unos pesitos en blanco. El hombre explicó que toda la vida fue albañil, que la changa siempre le sirvió para sostener la familia pero con mucho esfuerzo, sobre todo desde que viene perdiendo la audición hace unos 7 años. "Todo ser humano puede mejorar, le doy gracias a Dios y al Gobernador por poder tener esta ayuda, para poder vivir mejor con mi hija”, expresó el abuelo de 66 años que vive en Santa Lucía.
-Luisa Etelvina Brizuela
"Yo nunca me imaginé que iba a poder jubilarme”, dijo con los ojos rojos Luisa Brizuela, esposa de Raúl Ernesto Escobar, el tradicional lustrabotas de Mitre y General Acha. Ambos armaron una familia en el barrio Parque Industrial de Chimbas y no les fue sencillo mantener la casa con 6 hijos con el trabajo de él y ella siendo ama de casa full time. "Yo siempre traté de ayudar amasando pan y vendiendo empanadas. Ahora tengo esta jubilación para pagar las deudas que uno tiene”, dijo la mujer de 61 años, emocionada. Su esposo, quien también tiene su jubilación, sigue trabajando en la esquina céntrica y tiene sus clientes fijos pero ya no son las épocas de antes y entrar al sistema jubilatorio les permitirá vivir más tranquilos, con los hijos ya grandes y hasta hacerles un regalito a los 16 nietos que tienen.