-Madre e hija, un solo corazón
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Ester Balmaceda tiene 63 años. La mujer no tuvo mucha suerte en la vida. Por esas cosas del destino no aprendió a leer ni a escribir, tampoco pudo acceder a trabajos estables. Tuvo dos hijos y siempre fue amparada por su madre, Dominga Montivero, de 90 años. Madre e hija estuvieron juntas en la entrega de jubilaciones. "No me quería morir sin ver a mi hija jubilada”, dijo Dominga emocionada desde la silla de ruedas.
Dominga tuvo 9 hijos, entre ellos Ester. La señora trabajó toda la vida en Recio Hermanos, en donde se jubiló. Toda la vida mantuvo a Ester y a los dos hijos de esta humilde mujer. La anciana siempre fue el sostén de su hija: la ayudó económicamente y la acompañó en los trances más complicados. Incluso vivió amparada bajo el techo de Dominga, ubicado en Angaco.
"Por fin puedo tener mi jubilación, es una gran alegría para mí y para mi mami”, dijo Ester mientras lagrimeaba y abrazaba fuerte a su madre, que estoicamente siguió cada paso de su aún "niñita”. "Voy a comprarle algo a mi madre y también a mis hijos”, concluyó la flamante nueva jubilada.
-El jornalero sacrificado
Nunca supo de horarios de salida en el trabajo. Sabía que cuando amanecía entraba a trabajar en fincas y chacras de su amado Caucete, pero nunca supo a qué hora iba a salir. Con su sacrificio pudo mantener a cinco hijos y a su amada esposa, a la que hoy jura preguntarle adonde va a destinar los fondos de la jubilación que esta semana recibirá. "La doña es la que sabe”, dijo entre risas Juan Carlos Murúa.
"Nunca pensé que iba a jubilarme, toda la vida trabajé con patrones que no me hicieron aportes. Nunca supe de vacaciones ni de nada de esas cosas que hoy por hoy los chicos hablan”, contó Murúa, de 71 años de edad.
El hombre contó que después de preguntarle a su esposa qué van a hacer con los fondos, va a ver si le alcanza para darse un gustito y pegarse un viaje.
-La laburante que todo lo pudo
Lloró y se emocionó hasta las lágrimas cuando tomaba conciencia de esta nueva oportunidad que le daba la vida al recibir una jubilación. Es que María Dolores Sánchez trabaja desde muy chica como empleada doméstica y todo tipo de trabajo que se le haya puesto enfrente. Nunca pensó que iba jubilarse, incluso estaba resignada a pensar en trabajar toda la vida para poder mantenerse. "Es increíble para mí, estoy cumpliendo un sueño”, expresó la señora entre lágrimas.
María Dolores tiene dos hijas mujeres, una casada con niños y otra soltera que vive con ella. La mujer tiene 62 años y viene dándole fuerte al laburo desde que tiene 12 años. Toda una vida de sacrificios rindieron sus frutos por fin.
Con el primer sueldo que cobrará, María Dolores tiene decidido preparar una buena mesa con diversos platos para agasajar a los seres queridos. "Seguro que también le voy a comprar algo a los nietos”, concluyó emocionada.
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