Muy unidas y confidentes, las gemelas Catalina y Sofía Bravo se peinan igual, se visten parecido y muchas veces las confunden en los pasillos de la Corte Suprema, donde ambas trabajan como abogadas. Se recibieron en la Universidad Católica Argentina con el mismo promedio. Y las dos encontraron el amor en Buenos Aires, donde viven desde que eran estudiantes. Por eso el casamiento de Catalina con Raúl Albiñana el domingo 12 de octubre último, marcó a fuego sus vidas y las de toda la familia, con el recuerdo de siempre del padre de las chicas, Leopoldo, fallecido el 30 de octubre de 2010. Y fue la boda del año en la Provincia.
Aunque Catalina quiso una boda sin protocolos ni compromisos políticos y todos los invitados fueron amigos y familiares, el evento contó con un gran despliegue que juntó a 340 personas, entre ellos varias caras conocidas como los hermanos Eskenazi, la modelo Milli Claudeville y el actor Pedro Segundo Cernadas. Además, alrededor de 150 invitados vinieron desde Santa Fe, de donde es oriundo el novio.
El santafecino, que trabaja como gerente comercial zonal de NOA en la compañía Citroën, conoció a la sanjuanina en una fiesta en una casa de campo en Buenos Aires y quedó flechado, contó un tío de la joven. Después de 3 años de novios, "Raulo” le pidió matrimonio a Catalina el año pasado durante unas vacaciones en Brasil. "Cuando la conocí no me imaginé que tenía una copia fiel”, dijo en broma durante la fiesta sobre la gemela de su esposa.
Eligieron para casarse la provincia de la novia y hasta aquí llegó centenar y medio de gente de parte del novio, diseminados en varios hoteles.
"Son muy espirituales los dos y por eso la ceremonia religiosa fue muy importante para ellos”, contó la mamá de la novia y madrina de boda, Laura Adámoli. Y la llegada a la Catedral fue uno de los momentos más emotivos. Catalina llegó en el Mercedes Benz que su abuelo usó en Rusia cuando era embajador y entró con sus hermanos, Leopoldo y Nicolás, que oficiaron de padrinos vestidos de frac y lloraron camino al altar. "Me dio mucha pena que Polo no estuviera, pero él acompañó”, contó Laura.
Catalina se casó en el mismo templo que su madre, usó el tocado y guantes que Laura vistió el 7 de diciembre de 1985, y ofició la ceremonia el mismo cura: José Juan García, amigo íntimo de Polito, por lo que la figura del dirigente estuvo presente en el mensaje para los novios. Sofía leyó el evangelio junto a un hermano del novio, que tuvo de padrinos a sus padres Raúl Albiñana y Emilce Ferro. Y el saxofonista Luciano Gutiérrez acompañó con delicadas notas.
La ceremonia fue a las 6 de la tarde del domingo y la fiesta duró hasta que salió el sol el lunes feriado. El festejo, donde se celebró el civil, fue en La Caballeriza, en La Bebida, adornado coquetamente con predominancia de blancos y rosas.
La fiesta tuvo de todo, desde títeres hasta una banda en vivo formada por amigos del hermano de la novia, pero el detalle fue del novio, que le regaló a Cata una canción a capela, Tú de qué vas, de Franco De Vita, con una romántica interpretación. No hubo torta ni ligas pero sí carne a la llama y lasagna de espinacas, además de una mesa dulce, entre otras delicias. De regalo pidieron dinero, para acondicionar el departamento donde viven en Capital Federal. Saltaron y bailaron hasta la madrugada y se quedaron un día más en San Juan, para partir luego de luna de miel a las playas cariocas.