Carlos Laciar: “Mi cuenta pendiente es poder correr el Dakar en cuatriciclo”
Hace más de 15 años hace carrera como periodista, siendo el ámbito deportivo el que más desempeña. En el 2013 su voz se sintió en el aire de Colón junto a Gringo De Lara con “Dos tipos audaces” y nos transmitió el minuto a minuto del hockey en Angola y Colombia. Pero los autos, motos y cuatriciclos le dan la adrenalina a su vida desde que era muy pequeño.
Desde pequeño se vio atraído por los fierros y ese mundo marcó su mayor pasión en la vida: “cuando tenía 7 años enfrente de mi casa vivían los hermanos Piti y Kero Rodríguez, que preparaban los autos de carrera en un galpón; con mis vecinos íbamos a ver como aceleraban los autos, los kartings y ahí empezó la pasión, el sueño, con todo lo que tenga que ver con acelerar el motor”, explica Carlos.
De manera profesional, Carlos corrió por primera vez a los 27 años “en abril de 1993, una competencia de motos llamado el Desafío de la Montaña, en Córdoba, que largaba en Alta Gracia y terminaba en Mina Clavero, ida y vuelta”, cuenta y relata además que terminó en la 16° posición de 350 participantes.
Tiene además varios premios que recuerda porque marcaron un momento en su vida como su primera victoria en moto en la carrera “Desafío Pan de Azúcar” en Córdoba; corriendo en auto se quedó con el 4° lugar en la general del “Safari Tras las Sierras” en Valle Fértil en el 2011 y finalmente en cuatriciclo obtuvo el 3° puesto en el “Desafío de las Dunas” organizado por ACER.
Confiesa además que para practicar le gusta “el terreno campo traviesa, donde no hay un circuito marcado” y que si naciera mil veces elegiría seguir corriendo en moto más que en cuatri o auto porque “es algo visceral, a la moto le hablo antes de correr, es parte de uno mismo y te da una sensación de libertad, de adrenalina, no se compara con nada, es el único vehículo que es solamente superado por un caballo o una mula para sortear cualquier obstáculo”.
En tantos años de competencias no tuvo cábalas porque “no creía, creía más en la preparación”; pero lo que sí hacía era “no salir en la semana cuando me preparaba, me cuidaba en las comidas; en el caso de motocross imaginaba los circuitos, saltos, curvas y cuando llegaba a la carrera nada de lo pensado pasaba”, cuenta el periodista.
Para él la pasión que siente por los “fierros” y la adrenalina fue variando durante el tiempo: “Al principio fue cumplir con una meta y un sueño, tenía el sueño de correr en algo y hacerlo en moto era lo más barato en ese momento; luego le agarré el gustito y traté de hacer una carrera deportiva; y ahora es absolutamente quitarme años de encima y sentir que uno está vivo”.
Además Carlos tiene muy objetivo su camino entre su profesión y su pasión y dice que “mi familia vive de lo que hago en el trabajo; no voy a dejar de trabajar por correr en moto; si yo tuviera la posibilidad de correr una carrera donde sé que mi riesgo es grande quizás no la correría hoy porque sé que las responsabilidades me han superado”.
Siendo un experimentado de los riesgos, velocidad y cientos de metas logradas, finalmente Carlos reflexiona que “mi cuenta pendiente es algún día poder correr el Dakar en cuatriciclo”.