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Tras la fenomenal derrota electoral del domingo, la derecha chilena empezó a profundizar ayer un proceso de autocrítica que, más que tal, se parece a un ejercicio de tiro al blanco sobre el presidente Sebastián Piñera. Nadie pudo digerir que en apenas cuatro años de gobierno el conservadurismo extremo se haya alejado tanto de los intereses de la sociedad. Perdió casi un millón y medio de votos y dejó a su candidata, Evelyn Matthei, con 24 puntos porcentuales por debajo de la presidenta electa, Michele Bachelet, y cuatro menos de lo que ha sido su promedio histórico de votantes. "Durante su gestión, el empresario Piñera menospreció a los políticos", llegó a decir el senador electo Manuel José Ossandón.
Hernán Larraín, senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) –uno de los dos partidos de la actual alianza gobernante–, señaló en una entrevista con Radio Cooperativa que "hay un diagnóstico crudo y descarnado: hemos sido derrotados, hicimos las cosas muy mal, hemos perdido 1,4 millones de votos, hemos perdido parlamentarios". Larraín agregó que "algo ocurrió en estos cuatro años, que después de haberlo tenido casi todo hoy tenemos muy poco, casi nada (…). Por cierto que el gobierno tiene responsabilidades, desde el punto de vista político no tuvo ningún logro significativo: no logró empatía con la gente, no logró coordinar debidamente ni con los partidos de gobierno ni con los parlamentarios del gobierno. Ahí hay responsabilidades que recaen en las personas que tienen a su cargo esas tareas", dijo.
A cierta altura, el senador de la UDI admitió que las culpas no son sólo de Piñera sino de toda la dirigencia derechista, y aceptó que "quizás no hayamos leído debidamente el mensaje de los movimientos estudiantiles de 2011 –por una educación gratuita y de calidad–, y el de los movimientos sociales regionales como los de Aysén y Magallanes –en oposición a los grandes proyectos hidroeléctricos que acabarán con el hábitat de los mapuches–, y el de los movimientos ambientalistas que están hablando de nuevas demandas y nuevas inquietudes".
El diputado Cristian Monckeberg, vicepresidente de Renovación Nacional (RN), el segundo partido de la alianza gobernante, al que pertenece Piñera, opinó por su parte que el oficialismo "hizo un gran papelón" y agregó que el gobierno "lógicamente" tuvo responsabilidad en este fracaso. "La gente nos pasó la cuenta", dijo, para mirar luego hacia la sede del Ejecutivo y señalar que "hubo mezquindades, hubo estrechez, hubo un mirarse demasiado a sí mismo, o al ombligo, más que mirar lo que requiere la Alianza o el sector como coalición", concluyó.
Ossandón, que fue electo senador de la RN por Santiago Oriente –el mismo partido y la misma región por la que Piñera fuera senador entre 1990 y 1998–, atacó directamente al presidente durante una entrevista con el canal Chilevisión. "Yo no voy a trabajar ni a votar por Piñera nunca más. El empresario Piñera menospreció a los políticos: jamás volvería a apoyarlo (...), soñaba con que el suyo iba a ser un buen gobierno, pero arrasó con los partidos políticos que lo apoyaron”.
Bachelet apoya la integración
Michelle Bachelet anunció ayer que privilegiará los lazos con América Latina, mejorando los vínculos con los países del Atlántico, a los que el presidente saliente, Sebastián Piñera, relegó en favor del área del Pacífico. "Para nosotros, una clave de la política exterior será continuar con la integración regional", sostuvo Bachelet en un encuentro con la prensa extranjera. En tal sentido, desechó reforzar la Alianza del Pacífico que Chile integra junto con Perú, Colombia y México.
"El arco del Pacífico fue pensado como un proyecto comercial colectivo, nunca contra el Atlántico", ahondó Bachelet. No obstante, ratificó su interés de fortalecer lazos con México. "Tengo la mejor voluntad de seguir por el camino de excelentes relaciones que Chile y México han tenido históricamente", dijo.
Sobre el plano interno, la presidenta electa ratificó que en los primeros 100 días de su gobierno enviará al Congreso las reformas educativa y tributaria, para asegurar educación superior gratuita. Asimismo, reiteró su decisión de reformar la Constitución heredada de la dictadura cívico–militar (1973-1990).

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