Investigación y desarrollo

En San Juan, un laboratorio de energía de película

Depende de la UNSJ y fue construido y equipado con fondos nacionales. La mole de cemento está ubicada en Rivadavia y su construcción respondió a parámetros especiales para la investigación con electricidad de altísimo voltaje.Por Viviana Pastor.
martes, 10 de diciembre de 2013 · 09:11

Impresionante. Así es el Laboratorio de Alta Tensión para 500 kV y Energías Alternativas, el único en el país, inaugurado durante la última visita de la Presidenta a San Juan, en octubre pasado. El lugar es un digno escenario para filmar una película de ciencia ficción, con su torre de 11 metros de alto, parte del equipo “generador de tensiones de impulso”, que es el que genera una descarga eléctrica que simula la caída de un rayo en plena tormenta eléctrica. Al lado, otra torre un poco más baja con dos aros que miden esas descargas; y muy cerca, un espinterómetro de esferas que mide la diferencia de potencial del voltaje. Parece el sueño de Nikola Tesla.

Pero además, la estructura del edificio también impresiona: La nave principal tiene 20 metros de altura, 40 metros de longitud y 29 de ancho. El tamaño es necesario para la realización de estas pruebas con altísimo voltaje eléctrico y tener espacio para controlar esas descargas.
Algunas de las investigaciones que se realizan en el Laboratorio buscan optimizar el diseño de transformadores de alta tensión, lograr mejores rendimientos con aparatos de menor dimensión, o lograr mejorar su vida útil.

“Este laboratorio es para apoyo al sector productivo; hay un amplio campo de desarrollo desde ensayos de todo tipo, comportamiento de componentes, optimizar diseño a efectos de obtener transformadores de potencia similares con menores dimensiones. Para esto se requiere trabajar vinculado con las fábricas”, explicó Giuseppe Ratta, creador del laboratorio y Director del Instituto de Energía Eléctrica, de la Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).

La mole de cemento se construyó en un terreno de 4 hectáreas ubicado en calle Comandante Cabot antes de Meglioli, en Rivadavia, terreno adquirido con recursos  del Instituto.

En él se invirtieron casi 20 millones de pesos, 11 en la obra y otros 8 en equipamiento, todo financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, previa presentación de proyectos. “Hay que destacar que el financiamiento para este laboratorio, el único en su tipo, se obtuvo como consecuencia de la labor del personal de 40 años del Instituto, es un reconocimiento a nivel nacional e internacional”, dijo Ratta. Y aseguró que este prestigio hizo que la búsqueda de recursos sea creíble y hayan confiado en que se lograría un laboratorio que será un apoyo sustancial al desarrollo de la red 500 kV, “un soporte importante a las empresas de construcción de transformadores de todo el país y a la industria nacional”.

Su estructura, además de la nave principal, cuenta con otros 1.250 m2 para oficinas, aulas y laboratorios de medición en baja tensión. También tendrá un sector para la investigación de energías alternativas. En el laboratorio trabajarán unas 20 personas, 12 en el sector de alta tensión y otras 12 en energías alternativas.

 “Su diseño y construcción fue una tarea ardua, desde el punto de vista técnico es un edificio complejo ya que necesita tener un aislamiento completo electromagnético, no es una obra cualquiera”, explicó el Director. Agregó que esto fue posible gracias al desarrollo de un proyecto conjunto entre el personal del Instituto con los profesionales de Construcciones Universitarias.

El techo de la nave está previsto para incluir paneles solares y aerogeneradores, para experimentar también con estos equipos y lograr avances en energías alternativas.
Daniel Suárez, ingeniero a cargo del laboratorio, dijo que a corto plazo esperan incorporar nuevo equipamiento que pondrá en otro nivel. Se trata de un generador de 1 millón de voltios, que será trascendente para la investigación y para las prácticas con estudiantes. “Servirá por ejemplo para probar que los elementos van a soportar el efecto de una descarga eléctrica y va a poder seguir en servicio”, explicó Suárez.

Internacional

El nivel de investigación del Instituto trasciende las fronteras del país y sus técnicos están trabajando con Ecuador, Perú, Panamá, Paraguay, entre otros, en distintos aspectos como  capacitación, formación, recursos humanos, actividades de apoyo económico, financiero, energético, temas tarifarios, de regulaciones eléctricas, problemas de capacidad, etc. También son consultados desde distintas provincias como Río Negro, Santa Cruz y de la mayoría de las fábricas de equipamiento del país que requieren de ensayos para sus equipos.

Antecedentes

El Instituto de Energía Eléctrica realiza investigaciones desde hace más de 40 años a través de su Laboratorio de Alta Tensión, construido hace 30 años, que permitía hacer ensayos a componentes de sistemas eléctricos hasta una tensión de 132 kV. Además, también trabajan con todas las empresas que fabrican transformadores, armadores, etc., y con ensayos y apoyo al sector productivo y a fabricantes a través de sus prototipos.

En el 2003 surgió la convocatoria de la entonces Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación, hoy Ministerios de Ciencia y Tecnología, que llamó a concurso para mejoramiento de equipamiento de laboratorios. Se requería armar grupos interdisciplinarios, Ratta presentó un proyecto con 3 grupos y para el equipamiento de un laboratorio de alta tensión de 500 kV. Por entonces los recursos no eran suficientes y se compró equipo básico para 220 kV.

En el año 2005 aparece un nuevo llamado de la Nación para mejoramiento de equipamientos, se presentó un nuevo proyecto donde se pedía completar la anterior inversión en equipos para ensayos de impulso en laboratorio. Con esos dos proyectos y algunos recursos adicionales del Instituto se logró comprar la tecnología necesaria que estuvo en dos etapas y se concluyó en el 2008. Ese año surgió el problema de dónde hacer laboratorio. La idea inicial fue construirlo en el mismo predio, por Libertador y Urquiza, donde había un terreno disponible. Pero después de discutir sobre las dimensiones necesarias para el laboratorio, el consejo decidió comprar un terreno más amplio y adquirió con fondos propios en Rivadavia, un lugar ideal ya que se encuentra cerca de la mayor estación transformadora de la provincia. Además el predio permite el desarrollo a futuro del Instituto.

Una vez comprado el terreno, se inició la búsqueda de recursos para la obra, dinero que también se obtuvo a través de la Nación, esta vez por el Ministerio de Planificación Federal. Hoy el laboratorio está casi concluido, sólo restan algunos detalles, según contó su Director.

 Textual

“Hay que destacar que el financiamiento para este laboratorio, el único en su tipo, se obtiene como consecuencia de la labor del personal de 40 años del Instituto, es un reconocimiento a nivel nacional e internacional”, Giuseppe Ratta.


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