No era casualidad que justo esa mañana del 11 de octubre, Flavia Gioja, la hija monja del Gobernador, llegara desde Santa Fe a visitar a su familia. La fue a buscar a la terminal de ómnibus su padre y luego de desayunar juntos él partió a un acto en Valle Fértil. Luego ocurrió lo impensado, el helicóptero cayó, murió la diputada Margarita Ferrá de Bartol y quedaron gravemente heridos José Luis Gioja, Daniel Tomas, Héctor Pérez y Aníbal Touris.
Desde ese día, Flavia, la única hija mujer del Gobernador y por quien él tiene gran predilección, permanece en San Juan y pasa gran parte del día en el hospital Rawson, junto a su padre. Hoy es el pilar espiritual de toda la familia, ella organiza las misas diarias, los pone a rezar y los llena de esperanzas y de paz.
“Su presencia es muy importante sobre todo para él (por el Gobernador) que al principio la llamaba a cada rato. Hoy es un apoyo espiritual muy importante. Lo de celebrar misa todos los días en el hospital fue idea de Flavia, ella organizó un espacio y van convocando a distintos sacerdotes para la misa”, contó Rosa Palacio, esposa del Gobernador y mamá de Flavia. En esta tarea la ayudan las hermanas de su congregación, Esclavas del Corazón de Jesús.
Rosa dijo que fue una suerte que su hija obtuviera el permiso para quedarse en San Juan, ya que tiene tareas específicas en Santa Fe. Y aseguró que Flavia se queda “hasta que su padre esté totalmente restablecido”.
“Ella siempre estuvo muy tranquila, nunca se puso nerviosa, siempre pidiéndole a Dios y confiada, con mucha fe, igual que todos, con esperanzas. El accidente fue muy grande y es un milagro que José Luis esté bien. Yo vi en las fotos donde cayó, en la tierra, piense que si hubiera caído en la calle o en otro lado hubiera sido fatal. Además que no se pegara en la cabeza y en las piernas fue milagroso”, aseguró Rosa.
En el hospital casi todas las noches se queda Camilo, el hijo menor de Rosa y José Luis, y Flavia llega muy temprano en la mañana. “Cuando despierta lo primero que hace es buscarnos a nosotros. Tenemos que mantenerlo en calma para este proceso de destete del respirador, por eso él ni se ha enterado de todas las visitas que llegaron a verlo, porque la prioridad es mantenerlo tranquilo, sin emociones fuertes”, contó con voz calma Rosa.
Su mayor orgullo
El Gobernador cuidó mucho la exposición de Flavia y siempre la mantuvo alejada del periodismo. Ahora, su entorno también se ocupa de preservar a la religiosa y no se le ha permitido a nadie hacerle notas o tomarle fotografías.
Para Gioja, Flavia es su gran orgullo. Hace algunos años el Gobernador contó el momento de ordenación de su hija: “Cuando se ordenó religiosa fuimos todos, lloramos todos, fue muy emocionante. Yo les decía ‘No lloren si hay que estar felices, no todos se ganan semejante yerno’”, bromeó.





