Una revisión histórica

Homenajes a hombres de botas, en la picota

En San Juan hay dos barrios y una escuela bautizados como uniformados, que abren el debate sobre si esos homenajes son merecidos. En el Barrio Aramburu ya hay movida vecinal para cambiarle el nombre, en el mismo complejo está la escuela Marino Carrera y en Chimbas se levanta el barrio Patetta. Por Miriam Walter.
martes, 07 de agosto de 2012 · 09:22

Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com 

“¿Este nombre es un modelo para nuestros niños?”, se preguntan en el barrio Pedro Eugenio Aramburu. Es una de las reflexiones que propone la “Comisión por la Democracia y la Reparación Histórica”, integrada por un grupo de vecinos que quiere cambiarle el nombre al tradicional complejo rivadaviense que alberga más de 7.000 personas y cuyos habitantes citan como “el más grande de Sudamérica”. Ahí mismo se emplaza la escuela General Marino Bartolomé Carreras, y en Chimbas está el barrio Ernesto Patetta. En medio de una ola de revisión histórica que se potenció por estos días con el anuncio presidencial de reemplazar en los billetes de 100 pesos la cara del militar Julio Argentino Roca por el de Eva Duarte de Perón, el debate sobre los homenajes a hombres de botas cobra más vigencia. En esta nota, un pantallazo sobre las figuras de Aramburu, Carreras y Patetta, basado en el análisis del historiador Edgardo Mendoza, para quien los tres tienen una “incompatibilidad con la democracia muy grande” pero la performance del primero es más cuestionable que la del resto por ser “el más nefasto”.

-Aramburu

Este teniente general fue uno de los complotados contra Juan Domingo Perón y participa en la Revolución Libertadora de 1955. No en un lugar de primera línea porque él se movió por el Litoral, pero sí semanas después cuando hubo cambios políticos y fue derrocado Perón él pasó a la vanguardia. Por ende, en muy poco tiempo va a ocupar los primeros planos del poder militar y es nombrado presidente de Argentina. En ese rol, este militar fue responsable de todas las medidas represivas que se toman en contra del peronismo, incluyendo el fusilamiento al general Juan José Valle y otros civiles y militares. Incluso, se consigna que en ese grupo de fusilados estaba el sanjuanino Hugo Eladio Quiroga. Con Aramburu toma una revancha histórica la organización Montoneros. En 1970 Aramburu fue secuestrado, acusado por su accionar durante el Golpe de Estado de 1955, los fusilamientos de José León Suárez de 1956 y la desaparición del cadáver embalsamado de Eva Perón. Montoneros denominó las acusaciones "juicio popular", y dispuso su muerte. Aramburu fue asesinado por Fernando Abal Medina de un tiro de pistola en el sótano de la estancia La Celma en Buenos Aires en junio de 1970, cuando el militar tenía 67 años. El barrio sanjuanino que lleva el nombre de Aramburu empezó a poblarse desde 1983, cuando San Juan era conducida por Eduardo Pósleman, el último gobernador de facto antes de que retornara la democracia meses después. Hoy hay gestiones de la comisión especial de habitantes del lugar para cambiarle el nombre. Ya tienen el visto bueno de la intendenta Ana María López y de José Luis Gioja, quien en una reciente visita dijo que se respetará la voluntad de los vecinos.

-Carreras

Marino Bartolomé Carreras fue el hombre de Aramburu en San Juan. Fue nombrado interventor militar alrededor de 1956. Carreras no alcanzó a estar un año en funciones pero desarrolló grandes cambios en la provincia. Llegó con el plan de reconstruir San Juan, porque políticamente se manejaba un argumento para defenestrar a Perón que afirmaba que el General no había reconstruido la ciudad, a pesar de que había pasado más de una década desde el terremoto de 1944. En realidad, la ciudad de San Juan se había reconstruido, pero sin un plan urbano, sobre todo para el radio de las cuatro avenidas y zonas de Concepción, donde los lotes seguían siendo de los vecinos y era común que pidieran préstamos para reconstruir sus viviendas. Pero cada uno la construía como quería. Entonces, Carreras llegó con un plan urbano. Muy rara vez se nombraba a  generales como interventores, por lo que su presencia en San Juan se tomó como de gran importancia respecto de su misión. El plan urbano consistía en abrir nuevas avenidas para lo cual hubo que tirar abajo decenas de casas, como por ejemplo Ignacio de la Roza, Rioja, Libertador, Córdoba y Alem. Carreras era un hombre de mucho poder y muchos vecinos y comerciantes se opusieron a que derrumbara las propiedades, por lo que cuenta la historia que el interventor se subía personalmente en una topadora y se encargaba del trabajo.  Así le quedó el mote a Carreras de “Pibe Topadora”. Según el historiador Mendoza, Carreras fue un personaje autoritario que trajo a San Juan “un plan de arriba” y actuó sin consultar a los sanjuaninos, pero es su obra la ciudad de cuadrícula casi perfecta que se ve actualmente. La escuela del barrio Aramburu lleva su nombre.
 
-Patetta
 
El comisario Ernesto Máximo Patetta era jefe de la Policía Federal local en 1976. Había llegado el 15 de enero de ese año a hacerse cargo de su destino. El 23 de marzo, el día anterior al golpe de Estado, fue asesinado. Cuenta la historia que iba en un Falcon de la fuerza por la calle Mendoza y antes de llegar a Estado de Israel lo interceptó otro auto, del que bajaron dos hombres armados que lo acribillaron a balazos. Aseguran que la movilidad del comisario no tenía identificación pero llevaba placas patentes de Capital Federal y Patetta vestía ropas civiles. Su acompañante, que sería una señora de apellido Tourrez, se salvó de milagro. Era las 15,20 de la siesta de un verano sanjuanino tumultuoso.  “Patetta ostentaba un cargo legítimo porque a Perón y a Isabel los habían elegido más de 7 millones de argentinos, o sea que el poder de este comisario asesinado emana de una situación de legitimidad y legalidad, no es lo mismo que Aramburu o Carreras, cuyo poder emanaba de un golpe de Estado”, analizó Mendoza. “Nunca quedó claro quién lo mató a Patetta. Montoneros, que era la única organización armada que tenía presencia política en San Juan yo creo que no tenía infraestructura para llevar adelante esa acción. Todo tiende a pensar que fue un asesinato dentro de la misma fuerza por algo muy oscuro pero no que lo haya matado una organización guerrillera que nunca lo firmó al asesinato”, agregó el historiador sobre el personaje por el cual lleva su nombre uno de los barrios más conocidos de Chimbas.
 

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