marketing - por daniel soler

Papel On

¿Y si ganaban ellos? ¿Si ganaban los actores y publicistas de aquel spot y los sanjuaninos nos quedábamos sin minería?
sábado, 30 de junio de 2012 · 13:11
¿Y si ganaban ellos? ¿Si ganaban los actores y publicistas de aquel spot y los sanjuaninos nos quedábamos sin minería?
¿Y si, como pasa ahora con Gastón Pauls, los otros actores se daban cuenta tarde que el tema no era tan liviano, y que detrás del  guión asesino quedaba una sociedad inocente muerta de futuro por sus prejuicios, mala puntería social e ignorancias?
Es evidente. Hoy tendríamos una penosa debilidad si ellos hubieran ganado... la de haber perdido la confianza en nosotros mismos.
Para ellos, el error no era más que una travesura actoral de pendejos, un vidrio roto con ganas sólo para saber qué se siente. Hoy lo sabemos con certeza, era una actuación, no sabían de qué hablaban, así de atrevida fue su ficción actoral, “ya no tengo ganas de ser un activista”, dice hoy un inspirado Pauls.
Si nos hubiésemos quedado  de brazos cruzados mirando la tele y no a nuestros propios ojos sanjuaninos, hubiese ganado el capricho de su ciclotimia artística. 
 Imaginen la situación con los argentinos corriendo detrás de “Forrest Pauls y sus creencias” hasta  su detenimiento…”me cansé, vuelvo a casa”  ¿Y? ¿Eso fue todo? ¿Se terminó la militancia, el compromiso, la verdad, la mentira, el capricho? ¿Quién se hace cargo de los que vienen detrás?
No hubiera sido la primera vez en este mundo  que las ciencias de la comunicación le ganan y se imponen a las ciencias duras, hay casos anteriores con hogueras también públicas, Galileo sabe de eso.
El mensaje famoso
Casi que nadie puede recordar quién firma el mensaje, pero todos recuerdan a Julieta y a  Gastón, que junto a otros artistas refrendan y dan certidumbre al mensaje.
Es un spot televisivo, simple y fuerte, lo que lo hace doblemente bueno. Te deja la sensación contundente de un decir  inapelable, sobre todo porque las figuras públicas que lo dicen, lo dicen bien.
Cada encadenado en imagen, tono, clima, efecto, gestualidad, en él es show, no es sentimiento ni verdad, y todos los detalles están cuidados para que generar en el televidente  un sentimiento antiminero.
No se pueden rebajar a esos tiempos y con prejuicios efectos y condiciones vulgares un supuesto científico,… “los diques pueden partirse y liberar cianuro hacia los ríos”… (decían en el spot). Ni a Paul Joseph Goebbels se le hubiera ocurrido ese reduccionismo brutal.
Se lo digo de otra forma, su auto está listo para asesinar personas, su techo es posible que se caiga, su inodoro es posible que se parta, el agua oxigenada incendia la cabeza de las morochas, y la bolsa de su basura es posible que no la emboquen en el camión y vaya directo a contaminar su calle.
Quienes nos dedicamos a esto sabemos que comunicación es simplificación, y también sabemos que de tanta simplificación se llega al borde de la mentira. Desde ese borde en adelante algunos nos manejamos con frenos de valores, ética, conocimiento y compromiso, y otros no.
Los comunicadores locales, en ese momento alertábamos la simplificación del spot: es una representación, es ficción, están actuando, no saben lo que dicen, están encarnando un personaje, exageran, ¡no tomen esto como cierto! Cada dato vertido actoralmente  es discutible y todo junto, una ensalada brutal, ignorante y ofensiva para el sector y nuestra provincia.
Obvio, la actividad minera, como toda actividad humana e industrial es contaminante y posee riesgos, pero su impacto está aprobado, supervisado y controlado. Como admite hoy Gastón, es un tema que requiere estudio, seriedad compromiso y no hay tanta gente común  interesada en conocer los cálculos sismoresistentes de un dique,  o el principio químico y físico del colchón de geomembranas en la lixiviación, y la composición de la solución cianurada. NO, en el café hablamos lo que nos deja pensar los cortes de Tinelli.
También es cierto que muchas empresas mineras fueron, son y serán irresponsables en el mundo, y que no hay que fiarse sólo de sus dichos, ni de sus publicidades, hay que controlarlos aquí, exigirles aquí, multarlos aquí, echarlos si fuera necesario. 
 Por otro lado les aseguro también que existió durante mucho tiempo una nula actitud por parte del sector minero por hacer masivamente comprensible su actividad y para facilitarnos la tarea a los comunicadores. Durante años tuvieron una actitud críptica y corporativa pensando que son los gobiernos sus paragolpes y responsables de comunicación.
Buena prensa
Los pingüinos empetrolados, las ballenas francas, el cóndor andino, son temas glamorosos, que rinden bien en la prensa porteña, especialmente. También rinden temas ambientales, pueblos mapuches o indígenas de cualquier región.
Es allí, en Buenos Aires, que Pino Solanas logró instalar para su campaña presidencial y en ese contexto de preocupación medioambiental, profecías mayas y vaya saber qué otros factores el tema minero, como el gran  debate argentino.
A los medios les rendía su locuacidad y denuncias maquiavélicas, y en su juego, a nosotros casi nos hace perder una gran oportunidad. Por suerte los resultados son elocuentes y hasta el protagonista del peor corto en desmedro de la minería Gastón Pauls, se anima con valentía a reconocer que se equivocó.
Pero claro, Gastón hace un tiempo ya que no está entre los ganadores y entre los que hacen rendir la audiencia, y éste coraje de reconocer un error tampoco figura entre los temas más importantes en la zoología de la prensa y la audiencia porteña.

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