JÁCHAL: 261 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

José Vedia, en el anecdotario jachallero

El primer intendente de Jáchal en el regreso de la democracia, contó su historia y sus relaciones con Perón, Alfonsín, Bravo y hasta con César y José Luis Gioja. Aunque está jubilado, sigue participando en el PJ y asesorando en la elaboración de proyectos. Por Viviana Pastor.
lunes, 25 de junio de 2012 · 10:16

Por Viviana Pastor
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Conoció a Juan Domingo Perón en el ´44, cuando era presidente. José Victoriano Vedia estudiaba el Profesorado de Educación Física en Buenos Aires y Perón lo conquistó con su imagen y prestancia. “Iba los sábados y domingos a practicar, era un tipo esbelto, de muy buena presencia. Nos saludaba y nos preguntaba qué cosas necesitábamos. Siempre nos decía algo que nos quedaba grabado a fuego, como: ‘El deporte educa amigo, si no, no sirve’”, recordó Vedia, ex profesor, ex director de la Escuela Normal y ex intendente de Jáchal por el Partido Justicialista. No lo volvió a ver a Perón, en el ’55 Vedia se volvió a Jáchal y Perón se exilió en España.
Don Vedia tiene 81 años y una memoria prodigiosa, por eso puede contar con lujo de detalles sus historias. Es uno de los personajes más conocidos de Jáchal y es un libro abierto en materia de anécdotas. Siendo varios años profesor y 25 años director en la escuela Normal, tuvo de alumnos a César y José Luis Gioja y a Patricio Echegaray, secretario general del Partido Comunista en el país y amigo de Mao Tse Tung y de Fidel Castro. “A Echegaray yo lo saqué campeón argentino de salto en alto en La Rioja, un excelente alumno y como persona”, aseguró.
A César Gioja lo metió en las elecciones del Club Colegial, y fueron las primeras elecciones que perdió César ya que el cargo de presidente del club quedó en manos de Carrizo. Y del actual Gobernador de San Juan, Vedia contó que aunque era muy correcto cuando iba a la escuela, nunca logró pasar la prueba de la soga. “Yo tomaba pruebas en velocidad en carrera, destreza en la barra y fuerza que era trepar la soga, José Luis nunca trepó ni dos metros. Ahora cuando me ve me dice: ‘me las vas a pagar’. Eran buenos chicos, disciplinados, pero se los vislumbraba de carácter fuerte”, dijo a las risas.
Ganó en el ’83 las elecciones y asumió como intendente, y en el ’84 le tocó ser anfitrión de la visita del presidente del regreso de la democracia, Raúl Ricardo Alfonsín. “Cuando vino Alfonsín y entró a mi despacho en el municipio se quedó asombrado cuando vio que yo tenía en la pared una foto de Perón y una foto suya colgada, porque antes la política era otra cosa, había otra convivencia. Ese día le pedí 5 minutos a solas y le presenté mi plan de gobierno y le pedí por el dique Cuesta del Viento y por el camino de Agua Negra”, rememoró.
Leopoldo Bravo era el gobernador electo y participó de ese acto; aunque eran de fuerzas políticas distintas, la relación era pacífica. “Yo todo lo consultaba con Don Leopoldo, era un amigo y muy confidente, él siempre me hablaba del valor de la familia, de los amigos”, confesó.
En su bunker, una pieza amplia llena de libros del peronismo, de fotos de algunos momentos clave de su vida; los retratos de sus ídolos políticos, San Martín, Perón, Evita; sus títulos y nombramientos y hasta un busto dorado de María Eva Duarte, Vedia está a sus anchas.
“Jáchal se ha transformado pero le falta un poco de empuje de responsabilidad de los funcionarios. La influencia de la minería se ve. Pero hay que apostar a la agricultura y la industria, porque la minería tiene un fin”, aseguró. Y concluyó: “Me siento feliz, algo hice por mi pueblo”.

 

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