Empresarios: Rubén Dallazuana

“Por mi naturaleza, debo ser gitano”

Es el dueño del hotel Viñas del Sol, pero antes vendió de todo, desde autos a café y vino. Con el hotel apuntó a un segmento muy específico y dio en la tecla. Hoy es uno de los lugares preferidos por los empresarios que llegan a San Juan por negocios.
miércoles, 08 de febrero de 2012 · 09:10

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Aunque se recibió de enólogo, Rubén Dallazuana hizo muchas cosas antes de construir y regentear el hotel Viñas del Sol: armó el café La Ley, frente al edificio de Tribunales;  administró una playa de estacionamiento; tuvo una agencia de venta de autos; trabajó en una finca y en una bodega, aunque no como enólogo, sino en el área de comercialización. Su historial de trabajo es lo que lo lleva  a decir que “por mi naturaleza debo ser gitano, porque fui por distintos rubros”.

Dice que aunque estudió enología y el tema le apasiona, “lo más cerca que estuve de una bodega fue en parte comercial, pero en la elaboración nunca me metí. Creo que terminé haciendo lo que mejor podía, en el sector comercial y de servicios”.

Rubén cuenta que desde chico empezó a trabajar para tener su propio dinero mientras  estudiaba. Fue buscando distintos rubros y no le tuvo miedo a los cambios que lo llevaron a crecer en lo personal y económico. Pero el éxito logrado con Viñas del Sol se lo atribuye a haber encontrado un nicho –el sector empresario- y a una conducta férrea para mantenerse en esa línea. “No hacemos eventos sociales. Me han ofrecido alquilar todo el hotel para un casamiento, pero no acepto porque el perfil del negocio no es ese”, asegura.

El proyecto del hotel arrancó hace 13 años; 3 años le tomó su construcción y en el 2001 fue inaugurado. “Era más un sueño que una necesidad del mercado, porque en ese momento la situación económica no era de las más favorables; 3 años antes había hiperinflación. Cuando la gente cerraba negocios nosotros planteábamos al revés, hacer algo nuevo. Y bueno, con 10 años menos era más corajudo; tenía esperanza y la capacidad de emprender. A veces, cuando las cosas van mal, uno se potencia y encara hacia adelante”, cuenta el empresario.

Seis meses antes de devaluación del peso, Viñas del Sol abrió sus puertas; y de alguna manera la crisis ayudó a posicionar a un pequeño hotel nuevo que nadie conocía. “Esa gran crisis nos sirvió, porque si bien hubo gran  recesión económica, también generó la necesidad de buscar nuevas alternativas, porque el que venía a un hotel determinado tuvo que buscar lugares más accesibles y esto nos permitió incursionar en el mercado hotelero”, asegura Dallazuana.

El éxito del lugar llegó cuando encontraron su perfil: un hotel netamente empresarial, corporativo, abocado a las empresas. “Nos hemos inclinado a dar todos los servicios que requieren las empresas para cualquier tipo de evento”, explica Rubén.

Para satisfacerlas fue necesario un crecimiento y especialización constante, ya que el rubro tiene requerimientos específicos. “A nivel provincia, debemos tener la alternativa de salones más importante para eventos, hace un mes terminamos un salón nuevo que se sumaron a otros tres. Tenemos además dos salas de apoyo, porque estamos inclinados a eso”, señala Rubén.

Este crecimiento se ve en toda la infraestructura, cuando arrancaron el hotel tenía 30 habitaciones y hoy tiene 51. Además el lugar se destaca por sus espacios verdes alrededor de la pileta. “En momentos de descanso, el parque verde en San Juan, que es árido, es un paisaje distinto y atrae mucho a la gente”, dice.

El hotel es el único donde se realizan las catas de Vinandino, el concurso de vinos más importante del país. Sus organizadores, el CFI y el INV, mantienen altísimas exigencias en todos los detalles para responder a los jurados internacionales que llegan a San Juan. “Nos tuvimos que capacitar y perfeccionarnos porque las degustaciones de vino requieren un servicio muy especial. El mantel blanco no puede ser cualquier mantel, el agua, el jugo no es cualquier jugo, las luces, ellos están en todo”, añade Rubén.

Los más altos directivos de empresas nacionales e internacionales pasan por Viñas del Sol y lo eligen para sus eventos corporativos. Pero también es elegido por artistas y deportistas que buscan la tranquilidad de un lugar no tan céntrico. Allí se alojó el equipo de Boca y la Selección de Perú en la última copa América.

Esto no significa que el turismo quede afuera; según Dallazuana tiene cabida y se combinan perfectamente, porque el turismo aparece cuando las empresas generalmente se toman ese descanso.

La ubicación de Viñas del Sol, Ruta Nacional 20 y General Roca, también fue un acierto. “Cuando elegí este lugar la única que me apoyaba era mi mujer, todo el mundo opinaba lo contrario”, admite Rubén. Lo eligió porque es el paso obligado del que ingresa a San Juan para pernoctar, pensó que el que viene de Mendoza por Ruta 40, normalmente llega en la mañana y se va a la tarde. Pero el grueso de la gente pasa por la Ruta 20 porque conduce a Capital Federal, al centro y Norte del país, al Litoral y además, está camino al aeropuerto.
“La idea era de un hotel que no esté dentro del microcentro, pero en un lugar de acceso visible, que sirva para llegar rápido al centro y a cualquier departamento en cuestión de minutos; ese fue el planteo. Y armar un proyecto de hotel con espacios verdes, que es un poco el fuerte nuestro como valor diferencial”, asegura.

Reconociéndose sin raíces en este sector de servicios, se padre llegó a San Juan desde Entre Ríos a estudiar ingeniería y se casó con una sanjuanina, Dallazuana dice que lo ayudó su naturaleza de comerciante, pero el hotel “superó mis expectativas de ese sueño de hace 13 años, me desbordó. Elegí este nicho y estoy conforme, hemos crecido mucho y uno de los impulsos más importantes fue  por la minería”, señala.

El proyecto

Dallazuana cree que la provincia vive una situación económica mejor que la de la Nación, con expectativas mucho más importantes. “Hay mucho por hacer, se viene un movimiento muy grande y en cada rubro hay que estar preparado e irse mejorando. A nivel personal, en el tema de hotelería este proyecto queda como está formado. Pero hay otro emprendimiento que voy a encarar en el 2013, la construcción de un edificio de estacionamiento en el centro. Si bien es cierto que la hotelería debe seguir creciendo, todo junto no puedo. Voy abriendo puertas y cuando termino cierro y abro otras”, explica.

El predio que tiene para esta obra se encuentra frente a Tribunales, una zona que según proyecta, pasará a ser neurálgica cuando sume el edificio 9 de Julio, “será importante para la provincia desarrollarlo”, dice.

El cable a tierra

La familia y las excursiones a la montaña son lo único que lo sacan de la actividad en el hotel. “Este negocio es muy absorbente, funciona las 24 horas los 365 días del año, pero trato de hacerme mi tiempo para tener un cable a tierra. Tuve muchas actividades, hasta me dediqué al golf en una época, pero hoy mi tiempo libre es para andar en cuatriciclo. Me apasiona la montaña y vamos algún fin de semana con un grupo de amigos; ahí tengo el cambio de aire que hace falta”, confiesa.

Rubén es casado desde hace 26 años con María Isabel Millás y tiene dos hijos, Micaela de 23 años, que estudia odontología, y Agustín de 20, estudia Ciencias Económicas. “Veremos en unos años si alguno de ellos se suma al negocio. Desde chicos los fui involucrando, en los momentos libres, en vacaciones están cerca y siempre actualizados de lo que vamos emprendiendo en el hotel. Creo que por su carrera, el varón pinta para continuar en esta actividad”, dice esperanzado.

La provincia y el turismo

Siguiendo muy de cerca el pulso del turismo en los últimos 10 años, Dallazuana asegura que es una actividad que ha crecido mucho en la provincia. “A nivel gobierno se logró mejorar mucho el turismo en San Juan. En estos últimos 8 años se le dio la importancia  que tiene que tener y se está notando el crecimiento turístico; es un tema que no se hace del día a la noche. Con aciertos y desaciertos se está logrando mejorar y eso contribuye al movimiento de la hotelería y de todos los servicios”, señala.

Los puntos flojos del turismo los ubicó en los departamentos alejados, sobre todo en la necesidad de mejorar los servicios como el hotelero y el gastronómico. “Hay que lograr que el que recorre el interior de la provincia tenga estos servicios. Habría que apoyar de alguna manera, y eso le cabe al gobierno con distintos beneficios, a los departamentos para que el turismo tenga los servicios mínimos necesarios para poder funcionar, sanitarios, proveedurías, restaurantes. Creo que es una materia pendiente para poder cerrar el círculo, para que el turista que llega tenga de todo. Con eso estaríamos en condiciones de ser una provincia turística por excelencia”, dice.

Otra idea del empresario tiene que ver con la minería y el turismo. “Como salgo siempre a la montaña, conozco los atractivos y uno se queda enamorado de los paisajes de San Juan. Sería muy importante, ya lo he planteado, generar el turismo minero, que no existe. Habría que gestionar un turismo receptivo y permitir a las personas que visiten las minas de forma masiva, porque ahora se hace muy selectivamente, yo lo haría más agresivo. Hay que llevarlos y que conozcan, que vean que la minería funciona”, explica. Para Rubén, como a las minas se puede subir sólo en verano, cuando en San Juan hace mucho calor, se traería a la gente un día a la Capital, para aclimatarlos y después llevarlos a Pismanta o alguno de los pueblos cercanos donde pasarían otro día más acostumbrándose a la altura para pasar luego a las minas.

“Esto tiene un doble propósito: generamos más turismo y le demostramos a la gente de afuera que los sanjuaninos estamos entendiendo que la minería es importante. Que vean el movimiento, como funcionan, la responsabilidad de las empresas. Porque la gente escucha afuera que están contaminando y sería importante que vean cómo se trabaja, con qué prolijidad y responsabilidad. Así que se generarían dos efectos: un turismo nuevo y generar conciencia de que la minería puede funcionar y tiene que funcionar en San Juan porque no tenemos otra alternativa. Esa es una materia pendiente a nivel turismo”, señala. Luego agrega que esta sería la mejor manera de demostrarle a la gente lo que se está haciendo y que los que plantean la contaminación están “engañados por los medios nacionales que están tratando de frenar el crecimiento que es importantísimo y hay que apoyarlo”.

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