De 1967 a 1971, San Juan registró una de las peores sequías de su historia, no sólo por el volumen del río, sino porque fueron cinco años consecutivos. Esta crisis hídrica despertó la necesidad de los sanjuaninos de realizar obras para poder lucharle al río en años venideros y fue entonces que se pidió la realización del dique Cuesta del Viento, se proyectó la construcción de la batería de pozos de Zonda, la impermeabilización de canales de riego, hasta la licitación del dique de Ullum.
Ese lustro, los volúmenes que dejó el río fueron de: 977 hm3 en el ‘67; 627 hm3 en ’68; 892 hm3 en el ’69; 662 hm3 en ’70 y 742 hm3 en ’71 (ver infografía). Estas cifras están muy por debajo de las consideradas como “pobres” para el año hidrológico, que son valores entre 1.438 hm3 y 1.700 hm3 (ver aparte). Y también son muy inferiores a lo pronosticado para esta temporada: 1.490 hm3.
Entre 1968 y 1969, el caudal medio del río no superó los 15 m³/s, valor muy pequeño comparado con el valor medio o módulo que es de 62 m³/s, uno de los más bajos desde que se llevaba el registro -1909-, con el agravante de que los derrames menores correspondieron a los meses de diciembre y enero. En esa oportunidad fue encarada la construcción de una batería de pozos en el Departamento de Zonda, para el aprovechamiento del agua de napas subterráneas. Esta obra ayudó a salvar gran parte de la producción de esos años de extrema sequía, aunque llegaron a perderse unas 12.000 hectáreas, según los archivos de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE).
Además de la batería de pozos en el acuífero de Zonda, muchas otras perforaciones fueron realizadas en esta época en el Médano de Oro, Pocito y otros departamentos. En esa época, el Secretario de Obras Públicas, Carlos Chapochnik, anunciaba a los regantes del Médano que se iniciaba la construcción de 10 pozos, los primeros de unos 44 proyectados. También se proyectó la construcción de canales para conectar con el canal Céspedes para usar más eficientemente el agua cuando estuviera construido el dique de Ullum. “Por el momento es imposible suministrar agua del Río San Juan por la carencia de una red de riego adecuada y del escaso caudal”, explicaba el funcionario.
Hace 40 años, en la misma sequía, la comunidad de Jáchal pedía la construcción de un dique de afloramiento sobre el río Jáchal, a la altura de la “Cuesta de los Vientos”, que les permitiera paliar las futuras situaciones de escasez. La desesperación de la gente se reflejó en un petitorio publicado en el diario, el 7 de febrero de 1970: “urge la necesidad de un dique como único recurso para salvar la economía jachallera en crisis por la prolongada sequía que afectó la casi totalidad de los cultivos”. Agregaban en la nota que ante la alarmante y difícil situación económica y social por la que a traviesa el departamento, motivada fundamentalmente por la sequía y escasez de agua para riego que desde hace algunos años “azota despiadadamente a nuestra zona, sembrando el caos y la desesperanza y motivando la emigración masiva de la clase trabajadora, en especial agricultores y artesanos. Y basados en el hecho inobjetable de que en la actualidad de las 16.500 hectáreas que a nuestro entender figuran en empadronadas en el Departamento de Hidráulica de todo nuestro valle, sólo se pueden regar y cultivar menos de 1.650 hectáreas, que no alcanza ni al 10 % de todo el terreno disponible”. No había exageración en el reclamo.
Hasta Tudcum salió a quejarse de “sus serios problemas por falta de agua”. “Tudcum está perdiendo su hermoso verde ya que de un tiempo a esta parte tropieza con el serio problema que representa la escasez de agua para el riego de las tierras cultivadas. Actualmente los agricultores pierden gran parte de sus sembrados y sus árboles frutales”, decían las crónicas publicadas en febrero de 1970. Las causa principales eran atribuidas a que los nacederos de agua de la montaña estaban “secos y agotados”; y al mal estado del canal Romo, que trae el agua desde la cordillera hasta el pueblo.
Esta época de escasez hídrica precipitó la concreción del proyecto de Presa Dique de Ullum. Entre los años 1969 y 1970 la Consultora Edison-Harza iniciaba los estudios de factibilidad que son concluidos en junio de 1970. La misma Consultora continuó con el proyecto ejecutivo del dique, y la Provincia lo recibió en julio de 1971.
Finalmente, en 1971 se anunció la licitación del dique de Ullum. Esta obra significó un antes y un después en la agricultura del valle del Tulum, ya que con el agua del dique sería posible sortear mejor los años secos de la provincia.
Según los archivos del EPSE, la construcción estuvo a cargo de Panedile Argentina, comenzó en el año 1972 y se extendió hasta el 3 de diciembre de 1980, con fondos provenientes del Tesoro Nacional, bajo la responsabilidad de un área específica, denominada Fondo para el Desarrollo Regional (FDR).
Los diques Los Caracoles y Punta Negra (en obra), fueron terminados por la actual gestión de gobierno con el mismo objetivo: El desarrollo económico de la provincia de San Juan, la sustentabilidad de los sistemas de riego y drenaje en los valles de Tulum y Ullum – Zonda y la sustentabilidad del Sistema (eléctrico) Interconectado Nacional (SIN).





