Cinco años de escasez

La peor sequía generó las grandes obras hídricas

La batería de pozos de Zonda, la impermeabilización de canales de riego, la idea del dique Cuesta del Viento y hasta la licitación del dique de Ullum, fueron resultado de la necesidad de los oasis sanjuaninos en el lustro de la peor crisis hídrica, del ’67 al ‘71. Por Viviana Pastor
martes, 13 de diciembre de 2011 · 10:11

De 1967 a 1971, San Juan registró una de las peores sequías de su historia, no sólo por el volumen del río, sino porque fueron cinco años consecutivos. Esta crisis hídrica despertó la necesidad de los sanjuaninos de realizar obras para poder lucharle al río en años venideros y fue entonces que se pidió la realización del dique Cuesta del Viento, se proyectó la construcción de la batería de pozos de Zonda, la impermeabilización de canales de riego, hasta la licitación del dique de Ullum.
Ese lustro, los volúmenes que dejó el río fueron de: 977 hm3 en el ‘67; 627 hm3 en  ’68; 892 hm3 en el ’69; 662 hm3 en ’70 y 742 hm3 en ’71 (ver infografía). Estas cifras están muy por debajo de las consideradas como “pobres” para el año hidrológico, que son valores entre 1.438 hm3 y 1.700 hm3 (ver aparte). Y también son muy inferiores a lo pronosticado para esta temporada: 1.490 hm3.
Entre 1968 y 1969, el caudal medio del río no superó los 15 m³/s, valor muy pequeño comparado con el valor medio o módulo que es de 62 m³/s, uno de los más bajos desde que se llevaba el registro -1909-, con el agravante de que los derrames menores correspondieron a los meses de diciembre y enero. En esa oportunidad fue encarada la construcción de una batería de pozos en el Departamento de Zonda, para el aprovechamiento del agua de napas subterráneas. Esta obra ayudó a salvar gran parte de la producción de esos años de extrema sequía, aunque llegaron a perderse unas 12.000 hectáreas, según los archivos de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE).
Además de la batería de pozos en el acuífero de Zonda, muchas otras perforaciones fueron realizadas en esta época en el Médano de Oro, Pocito y otros departamentos. En esa época, el Secretario de Obras Públicas, Carlos Chapochnik, anunciaba a los regantes del Médano que se iniciaba la construcción de 10 pozos, los primeros de unos 44 proyectados. También se proyectó la construcción de canales para conectar con el canal Céspedes para usar más eficientemente el agua cuando estuviera construido el dique de Ullum. “Por el momento es imposible suministrar agua del Río San Juan por la carencia de una red de riego adecuada y del escaso caudal”, explicaba el funcionario.
Hace 40 años, en la misma sequía, la comunidad de Jáchal pedía la construcción de un dique de afloramiento sobre el río Jáchal, a la altura de la “Cuesta de los Vientos”, que les permitiera paliar las futuras situaciones de escasez. La desesperación de la gente se reflejó en un petitorio publicado en el diario, el 7 de febrero de 1970: “urge la necesidad de un dique como único recurso para salvar la economía jachallera en crisis por la prolongada sequía que afectó la casi totalidad de los cultivos”. Agregaban en la nota que ante la alarmante y difícil situación económica y social por la que a traviesa el departamento, motivada fundamentalmente por la sequía y escasez de agua para riego que desde hace algunos años “azota despiadadamente a nuestra zona, sembrando el caos y la desesperanza y motivando la emigración masiva de la clase trabajadora, en especial agricultores y artesanos. Y basados en el hecho inobjetable de que en la actualidad de las 16.500 hectáreas que a nuestro entender figuran en empadronadas en el Departamento de Hidráulica de todo nuestro valle, sólo se pueden regar y cultivar menos de 1.650 hectáreas, que no alcanza ni al 10 % de todo el terreno disponible”. No había exageración en el reclamo.
Hasta Tudcum salió a quejarse de “sus serios problemas por falta de agua”. “Tudcum está perdiendo su hermoso verde ya que de un tiempo a esta parte tropieza con el serio problema que representa la escasez de agua para el riego de las tierras cultivadas. Actualmente los agricultores pierden gran parte de sus sembrados y sus árboles frutales”, decían las crónicas publicadas en febrero de 1970. Las causa principales eran atribuidas a  que los nacederos de agua de la montaña estaban “secos y agotados”; y al mal estado del canal Romo, que trae el agua desde la cordillera hasta el pueblo.
Esta época de escasez hídrica precipitó la concreción del proyecto de Presa Dique de Ullum. Entre los años 1969 y 1970 la Consultora Edison-Harza iniciaba los estudios de factibilidad que son concluidos en junio de 1970. La misma Consultora continuó con el proyecto ejecutivo del dique, y la Provincia lo recibió en julio de 1971.
Finalmente, en 1971 se anunció la licitación del dique de Ullum. Esta obra significó un antes y un después en la agricultura del valle del Tulum, ya que con el agua del dique sería posible sortear mejor los años secos de la provincia.
Según los archivos del EPSE, la construcción estuvo a cargo de Panedile Argentina, comenzó en el año 1972 y se extendió hasta el 3 de diciembre de 1980, con fondos provenientes del Tesoro Nacional, bajo la responsabilidad de un área específica, denominada Fondo para el Desarrollo Regional (FDR).
Los diques Los Caracoles y Punta Negra (en obra), fueron terminados por la actual gestión de gobierno con el mismo objetivo: El desarrollo económico de la provincia de San Juan, la sustentabilidad de los sistemas de riego y drenaje en los valles de Tulum y Ullum – Zonda y la sustentabilidad del Sistema (eléctrico) Interconectado Nacional (SIN).

Aguas caprichosas
Los ríos cordilleranos, como el San Juan y Jáchal, son de régimen nival y se los define como ríos caprichosos, atados a la naturaleza. Pero ¿cuándo se considera que el río trae mucha o poca agua?
Desde el Departamento de Hidráulica han categorizado los años hidrológicos según el derrame  medio histórico de la cuenca, y éste derrame promedio se estipuló en los 2.054 hm3. Así se establecieron los siguientes grados:
*Extraordinario: cuando el volumen de escurrimiento pronosticado es superior a más del 30 %  de la media histórica.
*Rico: cuando el volumen de escurrimiento es superior en un 15 % de la media histórica.
*Medianamente rico: el volumen se encuentra entre un 5 y 15 % más de la media.
*Medio: el volumen se ubica entre un 5 % más de la media y un 5 % menos.
*Medianamente pobre: el volumen se ubica entre un 5 y hasta un 15 % menos de la media histórica.
*Pobre: por debajo del 15 % de la media.
*Seco: el volumen está por debajo del 30 % de la media.

Los años hidrológicos se miden de junio a julio y se pronostican de septiembre a octubre. El dato más ilustrativo es el dato del volumen de agua que establece en hm3; es el derrame anual, es decir, mide cuánta agua dejó el río en el Valle del Tulum en un año.
Lucio Mercado, jefe de la división Hidrología del Departamento de Hidráulica, dijo que en el último año, de octubre de 2010 a septiembre de 2011 el derrame fue de 1.059 hm3.
“El pronóstico realizado para el próximo año hídrico es de 1.490 hm3. La clasificación que tenemos para este año es pobre, 15 % por debajo del derrame medio histórico. La cifra del pronóstico es el 73 % del derrame medio. Pero San Juan con 1.400 hm3 tendría que regar bien todas sus hectáreas cultivadas, que son unas 110.000 hs”, dijo Mercado.
Explicó además que los vaivenes del agua están asociados a los fenómenos del Niño y la Niña, que si bien están muy estudiados a nivel continental, lo están poco a nivel regional.
“Cuando hay Niño, hay un 64 % de  probabilidades que los caudales del río San Juan estén por arriba de lo pronosticado, cuando hay Niña el 64 % de las probabilidades que estén por debajo. Pero siempre nos queda un 35 % de incertidumbre”, dijo.
Lo que pocos sanjuaninos sabían es que las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal son de régimen termo-nival, esto significa que no sólo dependen de la cantidad de nieve caída, puede haber mucha nieve en la cordillera, pero si no hay temperatura sobre cero a cierta altura, la nieva no se funde, por lo tanto no habrá agua en los ríos.
“Este fenómeno se dio este año y es como un tsunami en la cordillera. Hace 37 años que llevan este registro y nunca había sucedido, no creo que se repita en muchos años”, explicó el ingeniero Mercado.
Técnicamente se explica con la isoterma 0º: Este verano hubo una anomalía de la isoterma 0º, esto pasó en Mendoza y en Chile. La isoterma va variando de altura cada año.
La cordillera recibe la nieve en invierno, es septiembre se puede medir y en verano se produce el deshielo. “Se pronostica para condiciones normales pero no hay modelo para pronosticar temperaturas”, dijo Mercado.
Este año los técnicos de Hidráulica han visto mucha más nieve en el valle de Los Patos y en la zona de Sardiña, “lugares donde el año pasado casi no había”, dijeron.

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