Desde la Jefatura saliente

La Central de Policía quedó chica y ya gestionan un nuevo edificio

Uno de los problemas más urgentes que tiene la Policía por la falta de espacio, es que en el edificio actual no hay más lugar para monitorear las 180 nuevas cámaras de seguridad que planificaron para que funcionen desde principios de 2012 en los alrededores de la ciudad.
lunes, 12 de diciembre de 2011 · 08:25

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

En los escritorios del Ministerio de Infraestructura y de la Secretaría de Seguridad duerme un proyecto que, tal vez, ahora que el jefe de Policía Miguel González fue ascendido a secretario de Seguridad, empiece a moverse. Se trata de una iniciativa que tuvo la actual jefatura para que la Policía de San Juan tenga un nuevo edificio central.

Es que el actual edificio, el cual fue pensado para una escuela –ver recuadro-, ya les quedó chico y dicen desde los despachos oficiales que tienen un problema a corto plazo: con la instalación de las nuevas 180 cámaras de seguridad que previeron para que funcionen desde principio de 2012 en los alrededores de la ciudad, no tienen espacio físico para que puedan ser monitoreadas en la actual Central de Policía.

Ese proyecto del edificio nuevo le fue elevado a la secretaría de Seguridad que conducía Dante Marinero. Y también al despacho del ministro de Infraestructura José Strada. Pero nunca evolucionó, a pesar de que en su momento hasta el mismo gobernador José Luis Gioja se mostró interesado con la ingeniería financiera que le proponían desde la jefatura, según fuentes policiales.

La propuesta fue así: la Policía le ofrecía al gobierno que se vendieran los edificios donde funcionan actualmente la Central, el Comando Radioeléctrico, Bomberos y la Comisaría Primera. Y con ese dinero que recaudaran lo destinaran a la construcción de un nuevo edificio más funcional para concentrar en un solo lugar todas esas dependencias y, además, dicen que eso les permitiría optimizar muchos recursos.

Pasillos comunitarios
El poco espacio que actualmente tienen en la Central de Policía se traduce en un esfuerzo extra para el normal funcionamiento de la fuerza de seguridad pública. Según precisó un alto jefe policial, además de que creció la planta de personal policial, hay dos sectores críticos que afectan la calidad del servicio que prestan: la zona de la Brigada de Investigaciones e Intendencia y la sala de monitoreo de las cámaras de seguridad. Es decir, en los extremos del edificio ubicado en pleno microcentro sanjuanino.

En la zona de la Brigada de Investigaciones, la falta de espacio tiene varios frentes. Uno de ellos es en los calabozos. Allí no hay celdas individuales. Eso se traduce en un problema a la hora de tener que tener a un detenido aislado. Como esto no es factible, en la Central deben recurrir a las comisarías para aislar a un sospechoso. Eso se traduce en un esfuerzo extra porque hay que disponer de móviles y policías para los traslados y la custodia.

Actualmente en los calabozos de la Central hay capacidad para 25 internos. Otro problema que tienen allí es que no tienen salas de visitas, por lo cual la policía debe despejar el espacio asignado para el guardia cada vez que un detenido debe recibir una visita.

Esto va de la mano con otra situación incómoda a la hora de tratar con los detenidos. Y es la falta de un lugar de atención para las víctimas de los delitos y otra para interrogar a los sospechosos. Esto provoca que a diario las personas que sufrieron algún hecho de inseguridad se crucen por las galerías de la Brigada de Investigaciones con detenidos, generando momentos de tensión.

En la Brigada de Investigaciones funcionan los calabozos y las secciones Robos y Hurtos y Leyes Especiales. Es común ver en los despachos de los jefes de esas secciones los secuestros que realizan en los procedimientos sobre los escritorios.

Allí también hay otra área crítica por la falta de espacio: la Intendencia, el lugar donde conservan todos los alimentos para suministrar a los policías y a los detenidos. En ese lugar están las cámaras frigoríficas y ya no tienen más espacio para el personal.

Además, esta sección está a la entrada de la playa de estacionamiento de la Central, la cual satura con facilidad entre los móviles oficiales, el de los jefes policiales y los vehículos secuestrados en procedimientos. Esto sin contar que la Central de Policía fue beneficiada por la municipalidad de la Capital a la hora de estacionar: tanto en la calle General Paz como en la Entre Ríos, el espacio prácticamente le fue asignado a la policía pintando los cordones de color amarillo para que lo usen los vehículos y las motos de los uniformados.
Monitoreo, lleno

Todo esto demuestra la poca funcionalidad interna en la Central de Policía. Pero hay un problema más cercano que preocupa más a las máximas autoridades policiales. Y es la falta de un lugar para albergar a los 40 nuevos puestos de trabajo que necesita la fuerza de seguridad para monitorear las cámaras de seguridad que el gobierno ya dispuso para un sector de Capital, Rawson, Chimbas, Rivadavia y Santa Lucía.

El estudio técnico y el presupuesto para ese sistema de seguridad está en manos de la secretaría de Comunicaciones que depende de Carlos Larington. Y oficialmente dijeron que debía estar funcionando a principio del 2012. Pero, hoy por hoy, la policía no tiene un lugar para monitorear lo que registren esas cámaras.

Parches no
Tiempo de San Juan consultó a la jefatura de Policía sobre la posibilidad de ampliar los sectores críticos de la Central de Policía. Oficialmente la respuesta es que eso “no es funcional”. Y lo sostienen argumentando que “es como poner un parche”.
Incluso, la jefatura de Policía elaboró hace dos años un proyecto de ampliación para la Central y lo envió al ministerio de Infraestructura. Ese proyecto consistía en hacer una planta nueva en la parte donde actualmente están los calabozos. Y un subsuelo en el lugar donde está la playa de estacionamiento para descomprimir la presencia de los vehículos. Pero actualmente prendió más fuerte la idea de un edificio nuevo.

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