Video: del paso del tren al pulmón verde de Rawson
Sobre los antiguos terrenos ferroviarios de Villa Krause, el Parque de Rawson volvió a abrir sus puertas en 2024 y hoy es uno de los espacios verdes más concurridos del Gran San Juan, con senderos, lago y áreas de recreación para toda la comunidad. Fotos y video: Gabriel Iturrieta.
Donde alguna vez el silbato del tren marcaba el ritmo cotidiano de Villa Krause, hoy respira uno de los rincones más queridos por los vecinos. Se trata del Parque de Rawson, ubicado entre calle Doctor Ortega, Lemos y Boulevard Sarmiento. Este espacio verde nació sobre un suelo cargado de historia, aquel que durante décadas fue el motor ferroviario del departamento, con la emblemática estación como punto de encuentro y despedidas.
Con el cierre de los servicios ferroviarios a fines del siglo pasado, el paisaje entró en silencio. Los rieles se oxidaron, los galpones quedaron vacíos y el eco de los trenes comenzó a confundirse con la memoria. Pero la tierra, paciente, esperaba su nueva vida. Y llegó. En marzo de 2009, donde antes rugían locomotoras, surgió un parque de siete hectáreas que transformó el viejo tendido en un espacio de descanso, juego y aire fresco.
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Entre sus senderos conviven hoy una bicisenda que serpentea como un recuerdo de las antiguas vías, un playón deportivo donde resuenan pelotas en lugar de vagones, un anfiteatro que cada tanto despierta con música o reuniones comunitarias, una glorieta que regala sombra y encuentros, y una gruta que cobija a su Virgen. El lago, quieto y luminoso, completa una postal que contrasta con la rudeza industrial que alguna vez dominó la zona.
Hubo un tiempo en que las rejas del parque permanecieron cerradas, en pausa. Pero la reapertura de febrero de 2024 volvió a llenarlo de pasos, risas y mates compartidos al atardecer. Desde entonces, cada día, entre las 7 y las 20, el pulmón verde late nuevamente, convocando a familias, ciclistas, jubilados, corredores y a quienes simplemente buscan un respiro del ritmo urbano.
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Actualmente, el Parque de Rawson es mucho más que un espacio recuperado: es el escenario cotidiano de miles de momentos simples y queridos. Es el nuevo punto de encuentro de un departamento que aprendió a transformar su pasado ferroviario en un presente lleno de vida. Allí, donde antes se despedían trenes, ahora se tejen historias al aire libre, bajo el mismo cielo sanjuanino que todo lo guarda.