Mariela Carrizo, la dueña del conocido puesto ubicado cerca de los Baños Termales de Talacasto en Ullum, está pasando por un momento muy delicado. Debido a que su madre se encuentra internada en terapia intensiva con un pronóstico de salud muy grave, tuvo que cerrar su negocio y dejar de producir sus habituales semitas caseras. Esta situación la dejó sin su única fuente de ingresos justo cuando más lo necesita para afrontar los gastos médicos. Ante la desesperación de no contar con recursos, ella decidió pedir ayuda a la comunidad y apelar a la solidaridad de los sanjuaninos. Para quienes puedan colaborar económicamente, Mariela puso a disposición su cuenta personal (con el alias marielacarrizo.3) y su teléfono para contactarla es 2644444982.
Una vida de esfuerzo en la soledad de la ruta
La historia de este emprendimiento es un ejemplo de superación que comenzó a fines de 2024, cuando Mariela y su esposo instalaron una pequeña casilla metálica de color rojo al costado de la Ruta Provincial 436. A pesar de encontrarse en una zona solitaria y desértica, el negocio se convirtió rápidamente en una parada obligada y salvadora para los conductores que transitan por ese inhóspito rincón de Ullum. El lugar, que se conoce como el Kiosquito de las Termas, nació como una apuesta arriesgada en medio de la nada, pero no ha parado de crecer gracias al agradecimiento de los clientes.
Trabajar en ese punto de la provincia no es nada fácil, ya que el comercio funciona sin luz eléctrica ni agua potable. Para tener energía, Mariela utiliza un panel solar prestado y baterías que va rotando, mientras que para el agua depende de la generosidad de las personas que pasan por allí, a quienes incluso les ha dedicado carteles pidiendo donaciones de este recurso vital. A pesar de estas carencias, ella siempre ha mantenido una actitud positiva, llegando a ofrecer platos de comida a los camioneros que necesitan un descanso en el camino.
Uno de los recuerdos que más atesora Mariela es el día en que un colectivo con estudiantes universitarios de distintas partes del mundo, como Estados Unidos y Corea, se detuvo en su kiosco para comprarle toda su producción de semitones. Ese éxito la impulsó a soñar con proyectos más grandes para el futuro, como plantar árboles para dar sombra en el verano y gestionar ante el municipio de Ullum la instalación de un parador de colectivo que fomente el turismo en la zona. Hoy, todos esos sueños están en pausa mientras Mariela dedica sus fuerzas a acompañar a su madre, esperando que el mismo apoyo que ella brindó a los viajeros de la ruta regrese ahora en forma de ayuda solidaria.