“Serpientes, Arañas y Escorpiones”, se realizará el 27 de febrero a las 20:30 y forma parte del cierre del ciclo de verano de educación ambiental impulsado por la Secretaría de Ambiente.
El próximo viernes por la noche, el Parque Provincial Presidente Sarmiento abrirá sus senderos para una experiencia distinta: un recorrido guiado y gratuito para aprender a reconocer serpientes, arañas y escorpiones, conocer su importancia en el ecosistema y despejar mitos sobre estas especies que habitan en San Juan.
La actividad, denominada “Serpientes, Arañas y Escorpiones”, se realizará el 27 de febrero a las 20:30 y forma parte del cierre del ciclo de verano de educación ambiental impulsado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. La propuesta combina recreación al aire libre con divulgación científica y apunta a fortalecer la convivencia responsable con la fauna silvestre.
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El recorrido contará con la orientación de especialistas de la Universidad Nacional de San Juan, a través del Gabinete de Biodiversidad y Biología de Vertebrados del Árido (DIBIOVA), y del Museo Provincial de Ciencias Naturales. Durante la caminata, los profesionales explicarán cómo identificar estas especies, cuál es su rol ecológico y qué medidas de prevención tener en cuenta.
La participación es gratuita, con cupos limitados. Quienes deseen asistir deben inscribirse previamente enviando un mensaje de WhatsApp al 264-4468982 (solo mensajes).
Un humedal en plena ciudad
El Parque Provincial Presidente Sarmiento constituye un humedal urbano de alto valor ambiental. La presencia permanente o temporaria de agua favorece el desarrollo de una amplia biodiversidad, que incluye aves, anfibios, reptiles, insectos y mamíferos, además de vegetación adaptada a condiciones de humedad variable.
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En este entorno, serpientes, arañas y escorpiones cumplen funciones clave en el equilibrio natural, como el control de poblaciones de insectos y pequeños animales.
Los humedales, además, actúan como reguladores naturales del agua, contribuyen a la recarga de acuíferos, amortiguan eventos climáticos extremos y funcionan como filtros biológicos que mejoran su calidad. También son espacios estratégicos para la educación ambiental y el contacto directo de la comunidad con la naturaleza.