Se confirmaron los ceses de operaciones de dos empresas emblemáticas en los sectores textil y alimenticio. El cierre definitivo de la hilandería Alal SAFICI y la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) marcan el fin de décadas de historia productiva, afectando profundamente a las provincias de Corrientes, Chaco, Buenos Aires y Córdoba.
Alal SAFICI: El fin de 111 años de historia textil
La reconocida empresa textil Alal SAFICI cerró sus puertas para siempre tras atravesar lo que sus dueños definieron como el "momento más complejo de la historia textil". Esta decisión impacta directamente en 260 familias de las localidades de Villa Ángela (Chaco) y Goya (Corrientes).
Según explicó Luis Alal, titular de la firma, los principales motivos del cierre fueron la apertura indiscriminada de importaciones y el contrabando, factores que impidieron a la industria local competir en un contexto de caída del poder adquisitivo. A esto se sumaron:
- Elevados costos financieros, laborales y energéticos.
- Una alta carga impositiva y el atraso cambiario.
- Un profundo deterioro en la cadena de comercialización y cobranzas del sector.
Pese a los intentos de la empresa por producir telas de mayor calidad para exportar, el escenario no pudo revertirse. Actualmente, existe un fuerte conflicto por las indemnizaciones, ya que referentes locales denuncian que la firma pretende abonar solo el 50% del monto correspondiente. Mientras tanto, los trabajadores han recibido asistencia alimentaria por parte del gobierno de Corrientes y el municipio de Goya ante la falta de ingresos para cubrir necesidades básicas.
ARSA: Quiebra y liquidación de un referente lácteo
En paralelo, la Justicia confirmó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa que elaboraba los yogures y postres bajo la licencia de SanCor. Tras el fracaso de su concurso preventivo iniciado en 2024, el juez Federico Güerri ordenó la liquidación total de la compañía, dejando a cerca de 400 empleados despedidos.
ARSA operaba dos plantas fundamentales: una en Arenaza (Buenos Aires) y otra en Monte Cristo (Córdoba). El impacto social es severo, dado que muchos de los trabajadores contaban con más de 30 años de antigüedad. La firma era responsable de marcas icónicas presentes en la mesa de los argentinos, como:
- Yogures: Yogs y Primeros Sabores.
- Postres y flanes: Shimy, Sancorito, Sublime y Vida.
La empresa atribuyó su caída al contexto económico de alta inflación, devaluación y caída del consumo, además de los controles de precios y el encarecimiento de la leche cruda. No obstante, especialistas del sector señalan también problemas de gestión, deudas acumuladas con proveedores y complicaciones judiciales vinculadas a sus anteriores dueños (Grupo Vicentin), lo que finalmente impidió concretar la venta de la firma a nuevos inversores.
Con el cierre de estas dos importantes compañías, se pierde un capital productivo histórico y se profundiza la incertidumbre laboral en múltiples regiones del país.