La histórica curtiembre Sadesa, empresa insignia vinculada a la familia Galperín, atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria de más de 80 años. Lo que supo ser la planta curtidora más importante del mundo hoy enfrenta un proceso de vaciamiento que ha reducido su plantilla de más de 2.000 empleados a apenas 400 operarios y administrativos en su sede de Esperanza, Santa Fe.
Despidos y suspensiones en puerta
Según recientes informes periodísticos, la compañía ha planteado un panorama alarmante para su personal actual. La firma busca renovar un Procedimiento Preventivo de Crisis, herramienta que le permitiría avanzar con el despido de 100 trabajadores y la suspensión de otros 200, estos últimos con apenas el 50% de sus salarios.
Esta situación ha generado una fuerte escalada en el conflicto laboral, ya que los trabajadores denuncian estas medidas como una forma de extorsión para imponer condiciones a la baja. Actualmente, un operario con 15 años de antigüedad percibe ingresos que no cubren la canasta básica.
Causas de la caída: desregulación y relocalización
El deterioro de la competitividad de Sadesa no es un hecho aislado. Analistas del sector señalan dos factores fundamentales:
- Cambio en las reglas de juego económicas: Hace un año, el Ministerio de Desregulación eliminó la protección histórica que nivelaba las retenciones del cuero crudo con las del cuero curtido. Esto permitió la exportación del insumo básico sin valor agregado, desprotegiendo a las curtiembres locales bajo el argumento de que bajaría el precio de la carne, algo que los datos de 2026 desmienten con aumentos por encima de la inflación.
- Estrategia global: La firma ha iniciado un proceso de relocalización productiva hacia países como Tailandia, Paraguay y Vietnam.
La creación de un imperio
Sadesa fue fundada por Walter Lebach y consolidada bajo la dirección de Ernesto Galperin, logrando ser proveedora de marcas globales como Nike y Adidas. A lo largo de su historia, la firma creció amparada en esquemas de protección industrial y recibió múltiples beneficios estatales, incluyendo el programa ATP durante la pandemia de COVID-19 y diversas exenciones impositivas.
A pesar de que la familia Galperín diversificó sus activos —siendo Sadesa el respaldo inicial para la creación de MercadoLibre—, la curtiembre sigue siendo el eje de su estructura patrimonial. No obstante, el presente de la planta en Esperanza, Santa Fe, sumado al cierre previo de las instalaciones en San Luis y Las Toscas, marca lo que muchos informes definen como el fin de una era para la manufactura nacional de exportación.