Un pozo negro y el "fernet de los pobres": los sorprendentes e históricos hallazgos en una plaza sanjuanina
En medio de obras en la plaza Gertrudis Funes, obreros hallaron un antiguo pozo negro que pertenecería al histórico Hospital San Roque. Dentro aparecieron botellas de vidrio, entre ellas una de Pineral, el tradicional aperitivo popularmente conocido como “el fernet de los pobres”, lo que reavivó la historia del lugar y de la samaritana sanjuanina que impulsó el primer hospital de mujeres en la provincia.
En medio de las obras que actualmente se realizan en la plaza Gertrudis Funes -en Capital-, un hallazgo inesperado despertó curiosidad entre obreros. Se trata de la aparición de un antiguo pozo negro que, según especialistas, podría pertenecer a la época en la que en ese mismo terreno funcionaba el histórico Hospital San Roque.
La situación comenzó a tomar notoriedad en los últimos días luego de que circulara en redes sociales un posteo que mostraba parte del descubrimiento realizado durante los trabajos en el espacio verde ubicado en la manzana comprendida por las calles Jujuy, 25 de Mayo, Aberastain y San Luis. El pozo apareció a pocos metros de la esquina de 25 de Mayo y Jujuy y, en su interior, los obreros encontraron varios objetos antiguos, entre ellos distintas botellas de vidrio.
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Pero uno de los elementos que más llamó la atención fue una botella de Pineral, un aperitivo argentino histórico que durante décadas fue popularmente conocido como “el fernet de los pobres”. El hallazgo generó sorpresa entre quienes trabajaban en el lugar, ya que no esperaban encontrar vestigios de otra época bajo el suelo de una plaza que hoy es escenario cotidiano de actividades deportivas, reuniones y encuentros sociales.
Un terreno cargado de historia
El descubrimiento no resulta extraño para quienes conocen la historia del lugar. Allí funcionó durante décadas el Hospital San Roque, uno de los centros de salud más importantes de San Juan en el siglo XIX y buena parte del siglo XX.
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Consultado por Tiempo de San Juan, el historiador sanjuanino Rubén Darío Guzmán explicó que la aparición de estos pozos es completamente posible debido a la manera en que se transformó el terreno con el paso del tiempo.
“Evidentemente sí hay pozos negros. Quedan muchos, porque eso se hizo solamente relleno. O sea, se rellenó el terreno”, explicó. “Evidentemente sí hay pozos negros. Quedan muchos, porque eso se hizo solamente relleno. O sea, se rellenó el terreno”, explicó.
Según detalló, incluso existen otros vestigios que podrían seguir bajo tierra en esa zona de la ciudad. “Sabemos que también ahí quedó la tumba de Gertrudis. En la misma plaza sigue estando, nunca se movió. Antiguamente había una cruz en el lugar, sobre la calle Jujuy, pero hoy está cortada y el sitio no tiene placa”, señaló.
El historiador indicó además que no sería extraño que continúen apareciendo estructuras o restos vinculados al antiguo hospital. “Es muy común encontrar este tipo de cosas. Hace poco apareció otro pozo en Avenida Ignacio de la Roza, frente a Claro. También pueden aparecer sótanos o materiales del edificio porque era un hospital”, agregó.
El legado de Gertrudis Funes
La plaza donde ocurrió el descubrimiento lleva el nombre de una de las mujeres más importantes de la historia social de San Juan. Se trata de Gertrudis Funes, una figura clave en la creación del primer hospital de mujeres de la provincia.
Nacida en noviembre de 1801 en el seno de una familia acomodada, Gertrudis pertenecía a una estirpe vinculada a nombres ilustres como el Deán Funes, Fray Justo Santa María de Oro, Ignacio de la Roza e incluso Domingo Faustino Sarmiento. Sin embargo, su legado no estuvo marcado por la política ni por la vida pública tradicional, sino por una profunda vocación solidaria.
En el siglo XIX, la educación formal estaba reservada casi exclusivamente para los hombres y, como muchas mujeres de su tiempo, Gertrudis era analfabeta. Aun así, su sensibilidad social la llevó a involucrarse activamente en tareas de ayuda y asistencia.
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Uno de los episodios que marcó su vida ocurrió tras el devastador terremoto de Mendoza del 20 de mayo de 1861, que dejó miles de muertos. Gertrudis viajó hasta la provincia vecina para ayudar a los damnificados, participando en tareas de rescate, asistencia y distribución de alimentos.
A su regreso a San Juan impulsó una iniciativa inédita para la época: la creación de un hospital destinado a mujeres, especialmente aquellas que se encontraban en situación de abandono o indigencia.
El nacimiento del Hospital San Roque
Según relata la profesora Leonor Paredes de Scarso en su libro Dos Hospitales Históricos de la Ciudad de San Juan, el 12 de noviembre de 1864 Gertrudis compró a Antonio Ferreira un terreno de un cuarto de manzana por 3.000 pesos. En ese espacio impulsó la construcción del Hospital San Roque.
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Los años del Hospital San Roque. Fotos recuperadas por el historiador Rubén Darío Guzmán.
El establecimiento se convirtió rápidamente en un centro de referencia. Fue pionero en el país en el tratamiento del cáncer y en la atención de mujeres sin recursos, una innovación notable para la medicina de la época.
El hospital funcionó durante décadas y llegó a ser uno de los más importantes del país. Sin embargo, su historia también estuvo atravesada por tragedias. El hospital funcionó durante décadas y llegó a ser uno de los más importantes del país. Sin embargo, su historia también estuvo atravesada por tragedias.
Una vida entregada a los demás
En 1868, San Juan sufrió una epidemia de cólera que golpeó con fuerza a la población. Gertrudis trabajó intensamente junto a sacerdotes y voluntarios asistiendo a enfermos, preparando remedios y colaborando con la higiene de los afectados.
Es probable que en medio de esas tareas se haya contagiado. Murió el 30 de agosto de 1868, dejando un legado de solidaridad que con el tiempo se convertiría en parte fundamental de la historia social sanjuanina.
El Libro de Defunciones de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced registra que el 1 de septiembre de ese año el párroco otorgó la licencia para sepultar su cuerpo.
Del hospital a la plaza
El Hospital San Roque funcionó durante décadas en ese lugar. Tras el terremoto del 15 de enero de 1944, que devastó gran parte de la ciudad, el edificio sufrió graves daños y finalmente fue demolido.
Con el paso de los años, el hospital fue trasladado primero a la Escuela Hogar Nº1 de Marquesado y luego al edificio que estaba destinado a Hospital de Niños en Punta de Rieles, donde finalmente se convirtió en el actual Hospital Marcial Quiroga.
El terreno donde se levantaba el antiguo nosocomio fue transformado con el tiempo en una plaza que hoy lleva el nombre de la mujer que impulsó su creación.