El antiguo Lignum Crucis o relicario con las astillas de la Cruz de Cristo, que fue traído desde Roma hace más de un siglo, permanece intacto.
Durante décadas nadie supo dónde estaba. Algunos creían que se había perdido para siempre. Sin embargo, dos diminutas astillas de la cruz en la que murió Jesús reaparecieron de la manera más inesperada: escondidas en un antiguo mueble de la sacristía de una capilla del Colegio Santa Rosa de Lima. El hallazgo, tan casual como sorprendente, devolvió a la Catedral un antiguo Lignum Crucis traído desde Roma hace más de un siglo y rodeado de historia, fe y misterio.
La escena ocurrió casi sin buscarla. Mientras ordenaban la sacristía de la capilla, en octubre de 2025, un detalle extraño detuvo el movimiento de un antiguo mueble giratorio. “Era un mueble muy viejo, que llevaba mucho tiempo inmóvil. Cuando lo estábamos limpiando notábamos que no podíamos darle toda la vuelta: algo hacía resistencia”, recordó Martín Olivares, director de la institución.
La curiosidad pudo más. Decidieron desarmarlo para descubrir qué lo trababa. Detrás de la estructura apareció la pequeña cruz de bronce. Dentro de ella, protegido por cristal y plata, estaba el relicario. “Cuando lo abrimos vimos que se trataba de una pieza especial. Después lo confirmamos. No sabemos si alguien la guardó para que no se viera o si quedó ahí por accidente”, contó Olivares sobre el motivo por el que objeto quedó allí y que quedará sin respuesta eternamente.
Intrigados por el hallazgo, comenzaron a investigar. La búsqueda los llevó hasta el Arzobispado, donde apareció un documento que cambiaba todo: en algún momento había llegado a la provincia una reliquia de la Cruz de Cristo.
La Arquidiócesis inició entonces un proceso de verificación histórica y documental. Los inventarios eclesiásticos confirmaron que el relicario, una pieza ovalada de cristal y plata, había sido traído desde Roma en 1908 y pertenecía originalmente a la Catedral de San Juan. Entre los papeles hallados apareció incluso el certificado de autenticidad, emitido en Verona por el obispo Bartolomé Bacilieri y enviado a la Curia Episcopal.
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El documento detalla que las pequeñas partículas fueron extraídas de lugares reconocidos como auténticos y selladas con cera roja española. También describe el relicario: un pequeño cofre de plata con cristal protector y cordones blancos, preparado para su exposición pública en templos y capillas.
Un objeto que viajó siglos
La tradición cristiana sostiene que la cruz de Cristo fue hallada en el año 326 por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Con el paso de los siglos, fragmentos de aquella madera fueron distribuidos por distintas regiones del mundo cristiano. Las astillas halladas en San Juan forman parte de esos vestigios.
“Según nos explicaron, no hay muchas de estas reliquias de este tipo en el mundo. Creo que actualmente son tres nada más, lo cual la vuelve todavía más valiosa”, señaló Olivares. Dentro de la cruz de bronce se encuentra el pequeño relicario de cristal que guarda dos astillas. Todo el conjunto está sellado con un cordón y un lacre, tal como indican los documentos históricos.
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La investigación también reveló un dato inesperado: el origen de la reliquia está vinculado con fray Justo Santa María de Oro, el primer obispo de San Juan, según detalló Olivares. El directivo explicó que, según los documentos encontrados, el religioso había solicitado al Vaticano una reliquia de la Cruz para la provincia. Sin embargo, la respuesta tardó décadas en llegar.
“Él lo pidió cuando era obispo, pero recién setenta años después esa carta fue respondida y se envió la reliquia. Para ese momento fray Justo ya había fallecido”, explicó Olivares.
El camino posterior de la pieza sigue siendo un enigma. Se sabe que en algún momento estuvo en la Catedral, pero no está claro cómo terminó en el colegio ni por qué quedó escondida en aquel mueble.
La historia tiene, sin embargo, una coincidencia llamativa: el Colegio Santa Rosa funciona justamente en lo que fue la casa del propio fray Justo.
Embed - Los misterios de las astillas de la Cruz de Cristo hallados por casualidad en San Juan
El regreso a la Catedral
Tras el descubrimiento, el relicario permaneció en custodia dentro del colegio mientras avanzaban las verificaciones. Cuando la autenticidad quedó confirmada, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, solicitó que regresara a la Catedral.
La decisión fue tomada junto con la congregación de Hermanas Dominicanas que dirige el establecimiento. “Se trata de un elemento de piedad popular, algo que pertenece a todo el pueblo. Por eso se decidió que regresara a la Catedral”, explicó Olivares.
Embed - Tiempo de San Juan on Instagram: "La Catedral de San Juan se colmó de fieles y emoción este viernes por la mañana durante la restitución del Lignum Crucis, la reliquia que contiene dos astillas de la Cruz de Jesús. Después de más de 80 años, la pieza sagrada regresó al principal templo de la provincia. Monseñor Jorge Lozano recorrió durante varios minutos los pasillos de la Catedral con la reliquia en alto, acercándola a los fieles, que levantaron sus manos, acercaron fotos de sus seres queridos y no pudieron contener las lágrimas. El Lignum Crucis había sido hallado por casualidad a fines del año pasado en el Colegio Santa Rosa de Lima, luego de haber sido considerado perdido durante décadas. La reliquia será expuesta durante las misas de los viernes de Cuaresma hasta el Viernes Santo, cuando se realizará una procesión por las calles céntricas durante el tradicional Vía Crucis. #SanJuan #Catedral #LignumCrucis #Fe #Cuaresma"
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La reliquia también será protagonista de uno de los momentos más significativos de la Semana Santa sanjuanina: el Viernes Santo recorrerá las calles céntricas durante el tradicional Vía Crucis. Luego será entronizada de manera permanente detrás del presbiterio del templo.
Más allá de los documentos, las fechas y los recorridos históricos, para muchos el hallazgo tiene un significado que trasciende lo material. “Para los que tenemos fe, nada es casualidad”, reflexionó Olivares. Y agregó: “Todo tiene su tiempo. El hecho de que haya aparecido ahora es particular. Son tiempos difíciles, tiempos duros. Seguramente hay un propósito para este momento”.