Un antiguo Lignum Crucis fue hallado por azar en la sacristía del Colegio Santa Rosa de Lima después de más de 8 décadas y regresará a la Catedral para su veneración pública.
Más de 80 años después del terremoto que marcó a fuego la historia de San Juan, una pieza religiosa considerada invaluable volverá a ocupar un lugar central en la fe local. Se trata de un Lignum Crucis, es decir, dos pequeñas astillas atribuidas a la cruz en la que murió Jesús, que se creían perdidas desde 1944. El relicario, traído de Roma en 1908 y certificado en Italia, reapareció en el Colegio Santa Rosa.
El hallazgo se produjo de manera fortuita a fines de 2025, cuando las reliquias aparecieron escondidas detrás de un antiguo mueble giratorio en la sacristía del colegio. Según confirmó el sacerdote Andrés Riveros, el mueble llevaba décadas sin moverse, lo que explica por qué el relicario permaneció oculto tanto tiempo.
Tras el descubrimiento, la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo inició un proceso de verificación histórica y documental. Los inventarios eclesiásticos confirmaron que el relicario (una pieza ovalada de cristal y plata) pertenecía originalmente a la Catedral y había sido traído desde Roma en 1908 por gestiones de Monseñor Sansierra.
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La autenticidad de las astillas está respaldada por un certificado de “Auténtica” emitido en Verona y remitido a la Curia Episcopal por el obispo Bartolomé Bacilieri. El documento, traducido al español, detalla que las partículas fueron extraídas de lugares reconocidos como auténticos y selladas con cera roja española. En el texto se especifica que los fragmentos corresponden a “la madera del Santo Crucifijo de Nuestro Señor Jesús”, colocados reverentemente en un cofre de plata protegido con cristal y cordones blancos, con autorización para su exposición pública en templos y capillas.
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Restitución y veneración pública
La restitución será posible gracias a la comunidad de hermanas dominicas, quienes facilitaron el regreso del relicario a su sede original. El cronograma previsto contempla:
Viernes 6 de marzo: misa de restitución a las 9, presidida por monseñor Lozano en la Catedral.
Viernes Santo: procesión de la reliquia por las calles céntricas durante el tradicional Vía Crucis.
Destino final: entronización permanente detrás del presbiterio de la Iglesia Catedral.
La tradición cristiana sostiene que la cruz fue hallada en el año 326 por Santa Elena y que, con el paso de los siglos, la madera se fragmentó para su distribución en distintos puntos del mundo cristiano. El ejemplar sanjuanino forma parte de esos pequeños vestigios que, tras décadas de misterio, vuelven a presentarse ante los fieles en el tiempo de Cuaresma.