La polémica por el futuro de la histórica parroquia de Villa Mercedes sumó una nueva voz técnica. Desde la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de San Juan aclararon que nunca emitieron un informe que recomendara la demolición del templo y remarcaron que, para arribar a una definición de ese tipo, primero debe realizarse un diagnóstico integral que incluya estudios estructurales, análisis de materialidad y reconstrucción histórica del edificio.
En medio del debate abierto por el anuncio del avance hacia la demolición de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, una de las instituciones mencionadas dentro de los antecedentes técnicos dados a conocer por el Arzobispado de San Juan de Cuyo, decidió precisar cuál fue realmente su participación.
Ana Pochi, investigadora del Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat (IRPHA-CONICET) de la Facultad de Arquitectura de la UNSJ, explicó que desde ese espacio nunca se elaboró un informe técnico final ni se emitió una recomendación sobre qué intervención debía realizarse en el edificio. “Nosotros queremos aclarar que no emitimos ningún informe final o informe técnico que dijera que había que demolerla o hacer alguna intervención, porque no realizamos lo que sí planteamos: un diagnóstico”, señaló.
Según detalló, el abordaje que habitualmente realizan sobre edificios patrimoniales históricos parte de una etapa previa que permita conocer en profundidad el estado real de la construcción antes de definir cualquier medida.
Para ello, indicó que es necesario estudiar la materialidad del inmueble, evaluar el comportamiento estructural, identificar lesiones y patologías y, sobre todo, comprender cuáles son las causas que originaron el deterioro. “Para cualquier edificio patrimonial histórico lo importante es hacer un diagnóstico fehaciente de materialidad, cómo está la estructura, todo lo que tiene que ver con las lesiones y las patologías, saber las causas para poder combatirlas y así plantear posibles soluciones, la que sea necesaria y pertinente”, explicó.
Pochi sostuvo además que el criterio central siempre debe ser preservar la seguridad de las personas, aunque advirtió que sin estudios específicos resulta complejo establecer una conclusión definitiva.
“Sin ningún estudio previo de diagnóstico es complicado llegar a una conclusión final sobre qué se debe hacer. No puede ser solo una visita ocular, que es lo que hicimos nosotros en 2024”, afirmó. En ese sentido, aclaró que la participación de la Facultad se limitó a una observación preliminar y que el trabajo proyectado originalmente nunca llegó a concretarse.
La especialista explicó que un análisis patrimonial de estas características no se restringe únicamente a cuestiones estructurales, sino que también contempla el estudio documental e histórico del edificio. “Además de la materialidad, también se hace un diagnóstico con fotografías, planos si existen, la historia del lugar, el relato de la comunidad y las intervenciones que se realizaron a lo largo del tiempo. Es reconstruir el recorrido del edificio para entender qué ocurrió y cuáles son las alternativas posibles”, señaló.
Por eso, insistió en que desde la Facultad de Arquitectura “no hay ningún informe técnico pertinente que avale la demolición porque no se hizo ese diagnóstico previo ni estudios”.
La aclaración toma relevancia porque dentro del informe presentado el año pasado por el Arzobispado de Cuyo para justificar la necesidad de avanzar con la demolición se menciona que “en 2024, la Comisión Investigadora conformada por la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y especialistas en Patrimonio concluyó que el edificio presentaba serias fisuras y problemas en su estructura, que ponían en riesgo la seguridad de quienes pudieran estar dentro de sus instalaciones”.
Un debate que sigue creciendo
La parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, construida en 1886, es considerada uno de los símbolos históricos y afectivos más importantes de Villa Mercedes, en Jáchal. Durante generaciones fue escenario de celebraciones religiosas, encuentros comunitarios y buena parte de la vida social de la localidad.
La semana pasada trascendió que comenzaría el vaciamiento total del templo como paso previo a su demolición definitiva. Imágenes religiosas, reliquias, mobiliario y otros elementos serían trasladados a distintas capillas del norte jachallero.
Desde el Arzobispado sostuvieron que la decisión se tomó luego de distintos estudios técnicos realizados por organismos especializados y que todos coincidieron en que el edificio presenta daños estructurales irreversibles que impedirían una restauración segura.
El deterioro se profundizó tras el terremoto del 18 de enero de 2021, que obligó al cierre total del edificio. Desde entonces, el paso del tiempo, las lluvias y los problemas de humedad agravaron el estado de la construcción.
Sin embargo, la decisión abrió cuestionamientos desde distintos sectores vinculados al patrimonio. La Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino (ACCODEPAS) presentó un pedido formal para suspender la demolición por 30 días y abrir una mesa de diálogo con organismos provinciales, municipales, el Arzobispado y especialistas.
Desde la entidad sostienen que aún existen alternativas para conservar el inmueble y plantean que la demolición debería considerarse como última instancia. También cuestionaron el alcance de algunos estudios utilizados como sustento técnico y señalaron la necesidad de incorporar miradas interdisciplinarias antes de avanzar con una medida irreversible.
En paralelo, vecinos y sectores de la comunidad impulsaron una campaña de recolección de firmas bajo la consigna “No a la demolición de la capilla de Villa Mercedes”, con el objetivo de sumar respaldo social al pedido de preservación del edificio que, para muchos habitantes, representa una parte central de la identidad y la memoria colectiva de la localidad.