En San Juan, el universo gamer no deja de crecer. Lo que alguna vez fue un pasatiempo solitario, hoy se transforma en un punto de encuentro cada vez más amplio. En ese camino, la comunidad gamer local -que ya reúne a casi 1.200 miembros- lanzó una campaña para invitar a más sanjuaninos a sumarse, en la previa de un aniversario especial: sus 10 años de vida.
El impulso llegó con un reel difundido en redes sociales, donde los propios integrantes convocan a quienes viven el gaming en soledad a integrarse a un espacio que, aseguran, va mucho más allá de jugar. “La idea es que puedan hacer amigos, formar equipos, compartir experiencias y sentirse parte”, explicaron desde la organización.
Una comunidad que creció sin sede, pero con identidad
El crecimiento no es casual. Desde 2016, cuando comenzaron a agruparse de manera informal, los gamers locales encontraron en la comunidad un lugar para conectarse, competir y también acompañarse. Hoy, según contó Ismael Mansur a este diario, “somos casi 1.200 miembros en San Juan”. Aunque no cuentan con una sede física, el movimiento se mantiene activo a través de grupos de WhatsApp y Discord, donde se organizan partidas, eventos y encuentros.
De cara al aniversario, ya preparan una juntada para celebrar el próximo 30 de septiembre, fecha que desde hace dos años definieron como el Día Provincial del Gamer, en sintonía con el Día Internacional del Gamer que se celebra el 29 de agosto.
Más que un hobby: el gaming como espacio social y cultural
Detrás de cada usuario hay historias que reflejan cómo cambió la percepción de los videojuegos en la provincia. En casas, clubes y hasta cafés, las pantallas se encienden con la misma intensidad que otros espacios tradicionales. Para muchos, el gaming dejó de ser solo entretenimiento: es un ámbito de competencia, aprendizaje y hasta una posible salida laboral.
Embed - El mundo gamer en San Juan, según sus referentes
Mansur, también streamer y jugador competitivo, es parte de esa transformación. En su rutina, los videojuegos no son improvisados: “Depende del día, pero en promedio juego unas tres horas. Si hay torneos o entrenamientos, puede ser más”, explicó tiempo atrás. Títulos como Valorant o Counter Strike 2 son algunos de los preferidos en la escena local, donde la estrategia, los reflejos y el trabajo en equipo son clave.
Pero el fenómeno no se limita a la competencia. Jugadores como Belén Paredes destacan el costado social y creativo: comunidades online, resolución de problemas y vínculos que trascienden la pantalla. Incluso, reconocen que aún existen prejuicios -especialmente hacia las mujeres-, aunque coinciden en que el ambiente está cambiando con mayor inclusión.