En el marco de un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, una fecha que define como una "herida abierta" en la historia argentina, José Luis Gioja rompió el silencio sobre uno de los capítulos más oscuros de su vida personal y de la biografía nacional. A través de una sentida carta, el dirigente sanjuanino reflexionó sobre el quiebre que significó el inicio de la última dictadura militar y compartió su crudo testimonio como sobreviviente del terrorismo de Estado.
A diferencia de otros análisis históricos, Gioja abordó el aniversario desde una perspectiva profundamente vivencial. "Yo no hablo desde los libros solamente. Hablo también desde la experiencia", sentenció. El exgobernador recordó los nueve meses que pasó privado de su libertad, un periodo marcado por el encierro, la angustia y la violencia física y psicológica.
"Fui uno de tantos que conocieron en carne propia el encierro, la tortura, la incertidumbre, la angustia de no saber qué iba a pasar al día siguiente", relató Gioja, subrayando que su detención fue la respuesta del régimen a su militancia y su compromiso con "una Argentina más justa".
San Juan: el mapa del horror
La carta no solo menciona los grandes símbolos del horror nacional como la ESMA o La Perla, sino que pone el foco en la escala local del plan sistemático de represión. Gioja recordó que en San Juan, la vieja Legislatura y la Marquesita funcionaron como engranajes de ese sistema, replicando el horror y las torturas destinadas a quebrar cuerpos e ideas.
Para el dirigente, el terrorismo de Estado no es una interpretación política, sino un hecho histórico indiscutible: "El aparato estatal fue utilizado para secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer personas. Cada desaparecido tenía un nombre, una familia y un proyecto de vida truncado".
Gioja también vinculó el terror militar con el modelo económico de la época. Señaló que, bajo la conducción de Martínez de Hoz, se llevó a cabo un proceso de desindustrialización y endeudamiento que profundizó la desigualdad, amparado en el disciplinamiento social mediante el miedo.
Sin embargo, destacó la luz de resistencia que surgió en medio de la oscuridad: la lucha de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Gracias a ese "coraje inmenso", y a hitos posteriores como el Juicio a las Juntas, el país logró consolidar un consenso básico sobre la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Hacia el cierre de su escrito, Gioja enfatizó que recordar no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta para proteger el futuro. Para el exgobernador, los derechos humanos deben ser entendidos como un pilar de la democracia y no como una bandera de un solo partido.
"Cada 24 de marzo renovamos un compromiso", concluyó. Un compromiso que, para quien vivió en carne propia el horror de las celdas de la dictadura, se resume en una necesidad colectiva: memoria para no olvidar, verdad para conocer la historia y justicia para que el horror no se repita nunca más.