En el Día del Abogado, cinco letrados de San Juan compartieron sus experiencias sobre los casos que marcaron sus trayectorias profesionales, destacando la complejidad y el impacto emocional de su labor.
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SUSCRIBITECinco abogados de San Juan hicieron honor a su día y recordaron cuáles fueron los casos más emblemáticos o que los marcaron en su carrera. Mirá lo que nos dijeron.
En el Día del Abogado, cinco letrados de San Juan compartieron sus experiencias sobre los casos que marcaron sus trayectorias profesionales, destacando la complejidad y el impacto emocional de su labor.
Desde defensas en causas históricas hasta batallas por la vida y la dignidad humana, sus relatos ofrecen una visión profunda de los desafíos que enfrentan en el ejercicio de la justicia en la provincia.
Marcelo Fernández rememoró la dificultad de los casos de lesa humanidad, donde defendió a militares y policías federales. Describió esta etapa como "bastante importante, pero difícil", especialmente al iniciarse en un contexto político de "cierta sectorización del pensamiento" y siendo uno de los pocos abogados particulares, además de tener una historia familiar con abuelos detenidos durante la dictadura.
Otro desafío significativo para Fernández fue la causa expropiaciones, marcada por la "cantidad de daños, por la cantidad de documentación, por la cantidad de testigos", aseguró y agregó: "la falta de expectativa en cuanto a la imparcialidad y en cuanto a que se hiciera justicia".
En el ámbito emocional, el caso de Lucía Rubiño, la adolescente que fue atropellada en medio de una picada en el barrio Profesional de Rivadavia, fue uno de los más duros, ya que le costó "mantener la objetividad propia de un profesional del derecho para no involucrarse, digamos, sentimentalmente", dijo. Como padre de una adolescente, le resultó difícil "separar los roles de persona, de miembro de la sociedad conmovida por este hecho con todas sus implicancias y el rol de abogado, de profesional".
Marcelo Arancibia, con casi 30 años de profesión, relató dos casos impactantes. El primero fue una denuncia relacionada con las ART, donde se sintió "impotente ver cómo se estructura el Estado para que el derecho no se cumpla". Para él, fue un caso "emblemático de impunidad en la justicia de San Juan", donde a pesar de los elementos que indicaban un delito contra el patrimonio estatal, "se articulaba la justicia, la política y el poder para que nunca saliera a la luz" el perjuicio fiscal. Esta experiencia lo llevó a redoblar el esfuerzo en la lucha contra la corrupción.
El segundo caso fue un juicio civil por un accidente de tránsito que causó la muerte de un joven. Al finalizar la audiencia, su cliente, el padre del fallecido, pidió permiso al juez para hablar con el demandado, responsable de la muerte de su hijo. El padre le dijo que ya lo había perdonado y, para cerrar esa etapa de su vida, le dio un abrazo muy fuerte, recordó. Este gesto conmovió a todos los presentes, haciendo que "llorara el juez, lloró el asistente del juez, lloramos los abogados, el de la actora, el de la demandada, de la compañía de seguro. Lloró el demandado a como un niño", manifestó Arancibia. Este caso demostró la dificultad y la posibilidad de "conciliar la justicia y la condición humana", permitiendo al cliente cerrar una "herida fuertísima a tarvés del perdón", cerró.
Filomena Noriega, abogada penalista de la provincia, compartió su experiencia en la defensa del femicidio de Susana Pérez en Pocito, perpetrado por David Pelaitay, quien le "pegó un escopetazo en la cara". La abogada confesó que la situación le costó llevarla, imaginando estar "a veces de los dos lados", especialmente porque el agresor confesó haberlo hecho por una "mínima situación" relacionada con ahorros para comprar alcohol, estando alcoholizado.
También estuvo en el caso del femicidio de Brenda Requena, ejerciendo la defensa de forma profesional a pesar de la "muy rara actitud" del acusado. Llegaron a un juicio abreviado por la falta de otras opciones.
Otro caso que la impactó fue en 25 de Mayo, donde defendió a un hombre acusado de abusar a sus dos hijas adolescentes. Durante el juicio, se acreditó que el padre las había abusado porque "sostenía la costumbre, no sé, de que las que tenían que el padre le tenía que quitar la virginidad a las a las hijas", y continuó abusándolas por largo tiempo. El agresor fue condenado a 20 años de cárcel, y la situación de esa "costumbre" fue una de las cosas que la impactó y marcó como abogada.
Horacio Merino, otro penalista con larga taryectoria en la provincia, mencionó que no puede recordar un caso específico, pero afirmó que homicidios, abusos sexuales y robos agravados son siempre los más difíciles. Destacó la complejidad de los casos donde "no se puede apreciar directamente toda la prueba correcta". Señaló que actualmente los casos más graves son los de abuso sexual, porque, según su percepción, hay "mucha impronta por parte de los jueces" y es difícil probar ciertas cosas porque "muchos son inventados". Expresó que "lo que más cuesta es llegar a una verdad" y que a menudo en denuncias de violencia o amenazas "la mitad es verdad y la otra mitad es mentira". Críticó la situación actual donde cree que "la espada la tiene la mujer y parece ser que fuera la única golpeada que cuando dice perimetral, es perimetral".
Alfredo Nardi, dedicado al derecho a la salud en la provincia de San Juan desde 2001, enfatizó lo gratificante de su profesión, especialmente al trabajar en temas sensibles. Recordó el caso de un niño de entre 6 y 7 años que comenzó con problemas de discapacidad en su columna desde muy temprana edad. Este niño necesitaba operaciones de un "valor económico muy importante para literalmente poder seguir con vida", dijo, ya que tenía una patología que requería especialistas escasos en la provincia y el país.
A pesar de los desafíos, lograron una sentencia favorable que permitió que la operación se realizara, otorgándole al niño no solo la posibilidad de "vivir bien, sino tener una calidad de vida". Para el abogado, como padre de hijos chicos, los casos que involucran a niños lo movilizan mucho y le quedan "grabados para siempre".