Un guardiacárcel y su novia, también penitenciaria, tienen en vilo al Servicio Penitenciario Provincial por el escándalo que armaron con supuestas estafas millonarias en perjuicio de sus propios compañeros y civiles. Ya hay más de 40 denuncias en la UFI Delitos Informáticos y Estafas. La maniobra se asemeja a la utilizada en las estafas del “telar de la abundancia”, con inversiones por cifras millonarias y promesas de recibir jugosas ganancias por intereses, algo que finalmente no se cumplía.
Tiempo de San Juan confirmó a través de altas fuentes judiciales que un equipo dirigido por el fiscal Guillermo Heredia, de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, recibió más de 40 denuncias de supuestos damnificados. Todos apuntan al subayudante Alejandro “Tati” Jofré y a su novia o compañera, de apellido Zalazar, ambos efectivos del Servicio Penitenciario Provincial, confirmaron fuentes del caso. En los últimos días se viralizaron los escraches contra ambos y la familia del agente penitenciario. Actualmente él se encuentra con “carpeta psicológica”, afirmaron en esa institución, dado que afronta un sumario administrativo por un incidente que mantuvo en el límite interprovincial cuando regresaba de Mendoza.
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El escrache a través de Facebook.
En Tribunales no quisieron informar detalles del caso, dado que aún no formalizaron la causa, pero se conoció que las denuncias apuntan contra Jofré y Zalazar, y también contra el padre y una hermana del penitenciario. Es que, supuestamente, ellos también recaudaban o recibían las transferencias de dinero que hacían los clientes.
Fuentes del mismo penal de Chimbas señalaron que Jofré hasta tenía una oficina en el centro como prestamista y su celular era pasado de mano en mano. Se presentaba como un exitoso financista que aseguraba jugosas ganancias si le entregabas tu dinero para que lo hiciera “trabajar”. Hay gente a la que le ofreció tasas de interés muy altas, en algunos casos del 30 y hasta del 50 por ciento.
Contaron que hubo quienes le entregaron 1,5 millones de pesos, otros 6 millones, pero algunos se jugaron del todo con 16 millones y hasta 20 millones esperando recibir jugosas ganancias. Según relataron, en principio les pagó las utilidades por las inversiones hechas. Eso servía para dar confianza a los inversionistas, a la vez que atraía a más clientes interesados en sacar provecho de sus ahorros. Otros hasta pidieron préstamos o vendieron vehículos para tener efectivo e invertirlo en el negocio de Jofré y sus allegados.
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Los mismos penitenciarios están haciendo circular esta imagen.
Como sucede en los fraudes financieros, como el esquema Ponzi y el Telar de la Abundancia, ese flujo de dinero que circula y sostiene la estructura en un momento dado se corta y es entonces cuando el sistema hace agua. Ahí empiezan los problemas, porque el organizador u operador financiero obtiene sus ganancias durante todo el tiempo que recluta inversores, mientras que esos mismos clientes quedan a la deriva debido a que nunca llegan a recuperar la plata que pusieron en juego.
La versión es que esto mismo sucedió con los supuestos negocios que ofrecía “Tati” Jofré y sus allegados. Todo eso se ventilará en Tribunales cuando la causa se formalice, pero lo cierto es que, hasta la fecha, ya cosechó más de 40 denuncias en su contra.