Un golpe duro y una gran decepción. Así califican la situación del empleado judicial sospechado de "vender" una investigación de la UFI de Delitos contra la Propiedad. Se trata de Adolfo Holeywell, quien habría ayudado a delincuentes a escapar de un procedimiento judicial y que quedó al descubierto por sus propios superiores, cuando profundizaban la instrucción.
Acorde señalaron las fuentes, se sospecha que brindó información a una banda delictiva y ello entorpeció el accionar judicial, que pretendía atrapar a los presuntos ladrones con las manos en la masa. Holeywell, un viejo y conocido empleado de Tribunales, habría anticipado el proceder de las autoridades y, cuando la maniobra fue detectada, fue denunciada.
Se supo que los coordinadores de la UFI afectada y que habría tenido al empleado infiel fueron quienes denunciaron lo sucedido en la UFI de Delitos Especiales, la que procedió con la detención este jueves por la mañana, cuando el acusado se presentó por motus propio. Fue trasladado a la Unidad Chimbas Sur, donde permanece privado de la libertad.
A pesar de no ser un funcionario judicial, quien ofició de veedor judicial años atrás cumplía funciones para la UFI como gestor de los allanamientos. Por sus conocimientos en ese tipo de despliegues y la experiencia que tenía en el campo, el supuesto empleado infiel tenía la misión de comandar ese tipo de procedimientos. Es por ello que tenía acceso a cierto tipo de información, sobre dónde serían los movimientos y contra quiénes estaban detrás.
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Esos datos sensibles, que suelen ser guardados bajo siete llaves por los cabecillas del Ministerio Público, quedaron en su poder y, presuntamente, los usó para favorecer a los ladrones que integraban la banda de los "roba ruedas". El 21 de agosto, seis sujetos fueron imputados y quedaron tras las rejas con prisión preventiva, aunque fue un día antes de esa audiencia cuando salió a la luz el supuesto accionar de Holeywell.
Frente a las sospechas y la incipiente investigación que iniciará en Delitos Especiales, se estima que la primera imputación que pesaría sobre sus hombros es la de encubrimiento por el entorpecimiento a la justicia que habría significado su maniobra. No obstante, las fuentes no descartan que podrían hasta endilgarle el tráfico de influencias, dada su posición dentro del sistema judicial.
Puertas adentro, el hecho que representa un escándalo, cayó como un balde de agua fría dado que el empleado era querido por la gente que trabaja en Tribunales. "No lo podemos creer", expresaron con indignación, al mismo tiempo que advirtieron que se lo investigará como a cualquier otro ciudadano, sin ningún tipo de privilegio.