De regreso a octubre… Los flashes de la prensa y la atención de la opinión pública están puestos sobre los debates presidenciales y las elecciones generales del 22. Hay una aparente calma en el ecosistema político sanjuanino. Sin embargo, nada más alejado de la realidad.
Operadores de Juntos por el Cambio en San Juan piensan en la campaña y también en las transiciones: ganaron la provincia y cuatro municipios. La Capital es el distrito más agitado. Fuentes de jerarquía dijeron que hay chances de mejorar los números de las primarias del 13 de agosto en el departamento. Hay un trabajo territorial intenso.
Hay una jefa en la Ciudad de San Juan. La intendente electa Susana Laciar ya asumió su rol en la conducción de las actividades proselitistas y las proyecciones para la gestión que arrancará el 10 de diciembre. Tiene la espalda. La diputada nacional y candidata por el sublema de Marcelo Orrego, Cambia San Juan, se impuso a propios y ajenos con contundencia.
Laciar obtuvo 12.008 votos y no sólo ganó su interna ante el -cinco veces- aspirante al Sillón Municipal, Rodolfo Colombo, sino que también logró vencer la pulseada contra el intendente peronista Emilio Baistrocchi, que compitió por el sublema uñaquista Vamos San Juan, y cosechó 11.126 sufragios.
Logró ese triunfo de la mano de “el mentor” -el senador nacional Roberto Basualdo- y un andamiaje que conformó el entonces candidato a jefe comunal por Producción y Trabajo, Guido Romero, -que declinó sus aspiraciones- con el presidente de Dignidad Ciudadana -ahora diputado departamental electo- Gustavo Fernández, y el bloquismo disidente de Enrique Conti, representado por el ex legislador provincial César Aguilar.
La electa tomó el clásico axioma futbolístico del “equipo que gana no se toca” y convirtió a esos tres dirigentes en su mesa chica. Casi una mesa ratona en la que los tres hombres llevan propuestas y Laciar confirma u objeta. Fuentes del entorno más cercano a la primera mujer en conducir la Capital dijeron que ya hay un funcionario confirmado.
Aseguraron que en el Gabinete municipal estará César Aguilar. Ya no es una especulación. “César va a estar. Con Susana fueron diputados juntos. Entablaron una relación muy cercana. Son amigos”, señalaron. Destacaron que el bloquista disidente “tenía un compromiso” con Laciar anterior al lanzamiento como candidata. De hecho, cuando en su momento Romero lo contactó, Aguilar le dijo que estaba OK para encarar la campaña -si y sólo si- ella no era la elegida.
Las fuentes afirmaron que Laciar siente que tendrá un funcionario con capacidades técnicas, pero sustancialmente políticas para poder negociar con todos los sectores. “César inspira respeto por su trayectoria”, dijeron.
Un párrafo aparte merece Guido Romero. El apoderado de Producción y Trabajo tiene un amplio abanico de posibilidades en su futuro. Siempre atado a las decisiones de Orrego. Por un lado, puede ir a la Cámara de Diputados de la provincia si Fernández deja su banca para ir al Ejecutivo. Romero trabaja en la confección de proyectos, dictámenes y hasta el poroteo para conseguir los seis votos que le hace falta a la coalición en la Legislatura. Por otro lado, por su expertise en el ámbito legal, el gobernador electo puede pedirlo para el Gabinete provincial. Y finalmente, puede quedarse en Capital.
Consultado por este diario, Romero fue lacónico. “No sé todavía qué va a pasar, es una decisión de Marcelo con Susana”, respondió. No obstante, según este diario pudo saber, el capitalino es uno de los más cercanos a Susana dentro de su círculo íntimo de poder. Fue su asesor mientras Laciar era diputada. Y, fundamentalmente, fue el jefe de campaña en el distrito para las municipales del 14 de mayo, las elecciones a gobernador del 2 de julio y las primarias del 13 de agosto.
Lo cierto es que Laciar -al igual que el electo en Rivadavia, Sergio Miodowsky- está a la espera de las definiciones de Orrego a nivel macro. De momento, tiene definida la fecha de su desembarco en la Municipalidad: será la primera semana de noviembre. Quedó de acuerdo con el peronista Baistrocchi en los sucesivos llamados telefónicos que sostuvieron después de un único encuentro presencial en junio.
Durante la semana que pasó, hubo un rumor sobre contactos con funcionarios actuales de la Capital. Este diario lo reflejó en la nota De pasillo. Sin embargo, las fuentes laciaristas dijeron que “no va a quedar ningún secretario ni director”. “Susana no va a dejar a ningún cabeza”, afirmaron, aunque sí evalúa que haya terceras líneas que continúen en sus puestos, “al menos uno por sector, porque al otro día -11 de diciembre- el municipio tiene que seguir funcionando”.
La reducción de la planta política es el eje de la “normalización” de la Municipalidad de la Ciudad. La idea del equipo técnico de la intendente electa es achicar a la mínima expresión para dar aire a otras áreas. Principalmente, a obras y limpieza. “En Capital la planta política está conformada por 152 personas, entre el Concejo Deliberante y la Municipalidad. Laciar quiere bajar, al menos, hasta los 120”.
Según razonaron, la reducción es vital porque -estimaron- actualmente un poco más del 80% de la coparticipación que ingresa al municipio se usa para pagar sueldos. Con el dinero ahorrado, el foco estará en el porteño Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). “Sabemos que el municipalismo va más allá de eso, pero primero hay que satisfacer lo básico”, dijeron.
En cuanto a la campaña, el viernes a las 18.30 hubo reunión en el búnker de Juntos por el Cambio para redistribuir las responsabilidades en cada circuito. Hay diez grupos de cinco dirigentes que ya caminan el departamento para afianzar el contacto con vecinos y Uniones Vecinales. Son optimistas respecto al resultado de las generales. Piensan que habrá una mejor performance que en agosto.
Hacen una lectura macro de la situación. Interpretan que el peronismo sigue dividido pese a las muestras de unidad públicas. “Por qué Gramajo o Gioja le van a dar votos a Uñac”, se preguntan en voz alta en el comando de campaña.