El exdiputado del Pro señaló en el inicio de su intervención que sobre los embajadores políticos “suelen pesar dos cargos: que se van de vacaciones y que son incompetentes”. El comenzó diciendo que el destino para el cual ha sido designado representa “la embajada más grande y más compleja, porque abarca la Unión Europea en un momento decisivo”, dado el tratamiento del acuerdo Mercosur – Unión Europea, que remarcó ha sido uno de los objetivos de su trabajo durante años. A eso se le suma Bélgica, obviamente, país con el que el nuestro tiene fuertes intereses.
Contó Iglesias que ese país tenía una gran dotación diplomática, con dos embajadores y doce funcionarios, mientras que “en este momento soy yo y cuatro funcionarios. Porque pasó la motosierra y por supuesto vamos a hacer el esfuerzo correspondiente. Pero de vacaciones no me voy; voy a tomar un trabajo muy importante y desafiante”, aseguró, definiendo al acuerdo comercial como “un punto de inflexión”. “Si hubiera querido vacaciones hubiera tomado otras embajadas que me fueron ofrecidas”, aclaró Iglesias, prometiendo “trabajar duro” en su gestión.
Respecto de la “incompetencia” que se les adjudica a los embajadores políticos, el funcionario detalló sus antecedentes: dijo tener un título específico dado por la Universidad de Bologna, un master en Relaciones Internacionales, como así también dijo ser director de la “Cátedra Altiero Spinelli”, que hace referencia a iniciativas académicas frecuentemente impulsadas por el Consorsio Interuniversitario Italiano para Argentina, enfocadas en el estudio del federalismo europeo y la integración, nombradas en honor al político y teórico italiano, fundador del federalismo europeo.
Recordó haber dado conferencias en las universidades más prestigiosas de Europa y publicado cinco libros sobre globalización, relaciones internacionales e integración regional. Iglesias dijo hablar 5 idiomas europeos -“algunos mejor, otros peor”-; entre ellos inglés y francés, con el que deberá manejarse en su destino.
En definitiva, resumió: “La incompetencia no me parece que sea aplicable”.
Fernando Iglesias recordó también que presidió en Diputados las comisiones de Mercosur y de Relaciones Exteriores, y al respecto admitió sus fuertes enfrentamientos con el peronismo, pese a lo cual “he sido votado por unanimidad con la presencia de todos los diputados peronistas que forman parte de las comisiones, y hemos trabajado muy bien con ellos”. Además, tras detallar el récord de acuerdos a los que dieron curso durante su gestión, dijo haberse ido aplaudido por sus pares.
“Alguna competencia sobre relaciones internacionales creo que tengo. Tanto académica y política”, enfatizó.
Al referirse al acuerdo con la Unión Europea, Iglesias dijo que el único punto de debilidad que el mismo tiene es la aprobación del Parlamento Europeo, que pidió una opinión de la Corte de Justicia que demorará su implementación definitiva. “Vamos a tener un año y medio de demora, pero la comisión va a aplicar provisoriamente el tratado. Tendremos un año y medio de trabajo con los diputados del Parlamento Europeo para tratar de volcar a favor la votación”.
Fernando Iglesias, quien se encuentra desempeñando funciones provisoriamente desde el mes de enero, anticipó que este 25 de febrero será recibido por el rey de Bélgica, y contó que aprobaron su placet en tiempo récord, tanto ese país como la UE. “En parte porque todos quieren que haya un embajador ahí, y en parte porque me he reunido con todos; soy un embajador no desconocido por ellos”, destacó.
Además del trabajo por el acuerdo comercial, Iglesias dijo que llevarán adelante otras agendas, como la creación de una Agencia del Mercosur contra el crimen internacional organizado.
En otro pasaje de su exposición, el funcionario consideró “vital” el acuerdo Mercosur – UE, por cuanto estimó que “las tendencias disruptivas son muy fuertes”. Se refirió puntualmente a que el Gobierno actual de Brasil tiende hacia los BRICS, el de Argentina privilegia su acercamiento con Estados Unidos y Uruguay tiene una postura al estilo inglés. “Tan importante es que sea aprobado, porque las perspectivas son tensiones muy fuertes para deshacer el Mercosur.
Destacó también la conveniencia en materia de inversiones, como así también la relación argentina con la OTAN, organización a la que podría llegar a incorporarse nuestro país.
La denuncia de Tailhade
A la hora de las preguntas, Juliana di Tullio le preguntó si tenía una denuncia penal pendiente en la Argentina, a lo que Iglesias aclaró que durante 63 años no había tenido ninguna y en un solo año le aparecieron tres, de las cuales una sigue abierta. Contó que está a cargo de “un juez con el que no quiero pelearme, pero que tiene un apodo muy conocido por su velocidad”, señaló en referencia a Sebastián Casanello. La misma es por supuesto enriquecimiento ilícito y fue radicada en febrero de 2021.
Con ironía, se refirió a su denunciante como Baldomero Fernández Moreno, autor de la célebre frase “70 balcones y ninguna flor”, que él reinterpretó como “70 denuncias y todavía no ganó ninguna”.
Recordó que a las dos semanas de radicada la denuncia le pidió al juez el levantamiento del secreto fiscal. “A veces la tortuga se mueve rápido; dictó en seguida el levantamiento. Pero el fiscal se tomó dos años y medio para pedir el peritaje de mis bienes… Estamos esperando que el perito se expida; hubo dos intimaciones de mi abogado, para que lo hagan. Que me procesen, o sino, cerrás la causa”.
Recordó que en la red social X, Tailhade ha puesto sobre él que tiene una propiedad de 750 mil dólares, a lo que él dijo haberle contestado por la misma vía que si tiene ese valor él se la vende a 600 mil.
“Muy interesante cómo se arman las causas”, le respondió Di Tullio con una sonrisa, para recordar luego que su bloque en general ha acompañado las designaciones diplomáticas. Ponderó entonces al embajador designado por Javier Milei en Francia. “Me sentí muy a gusto cuando defendió la soberanía en Malvinas”, reconoció la diputada kirchnerista, que advirtió a continuación que eso es “algo que Iglesias no solo no hace, sino que también tiene una posición bastante contraria a los intereses de Malvinas”.
Razón por la cual adelantó en términos personales su voto en contra de su designación, porque “tengo muchas razones para no acopañar esta candidatura del presidente Milei”.
Como respuesta sobre su posición ante Malvinas, Iglesias contó una anécdota de 1982. Tiempos de la guerra, con gente eufórica en la Plaza agitando banderas, recordó, para citar luego que “a la vuelta de Plaza de Mayo había un garaje donde el Ejército había armado una mesa para recolectar voluntarios”. Reveló entonces que él se anotó como tal, y era “muy candidateable para ir” a las islas.
Más allá de eso, señaló que con el tema Malvinas tiene la costumbre de respetar lo que juró como diputado y ahora lo hará como embajador: sobre la Constitución Nacional, que tiene una cláusula muy explícita sobre las islas que va a respetar. “No tienen que salir con una declaración de cuando no era funcionario”, advirtió, y respecto del voto contrario de Di Tullio, dijo lamentar que su opinión difiriera con la de su propio bloque que lo aplaudió.
Agregó por otra parte que con la eventual incorporación argentina a la OTAN “podríamos hablar desde otra posición”. E insistió en que “mi posición está clara y mi compromiso. Siempre he respetado los juramentos que he hecho. Quédese tranquila que como embajador voy a comportarme como embajador”.
A continuación, el puntano Fernando Salino le preguntó su parecer respecto del principio de no intervención, y citó el caso de la operación realizada por Estados Unidos en Venezuela, como así también insistió en saber su posición sobre Malvinas.
“Soy embajador designado en comisión ante la UE, de manera que no me compete expresar mis posiciones en Venezuela y Gaza; acompaño la posición del Gobierno argentino. Mi posición es la de la Constituición nacional y esa es la que voy a defender”, resumió.
A su turno, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, recordó el caso de Sergio Urribarri, quien tras ser condenado penalmente debió volver desde Israel, cosa que calificó como “un papelón para el país”.
Tras la intervención de la senadora riojana Florencia López, que fue en el mismo sentido, Bulrich insistió en que los embajadores “no son átomos sueltos, llevan adelante las políticas del Gobierno. Preguntar posiciones individuales de un embajador es un error. El embajador no dice lo que quiere, sino lo que expresa el Gobierno. Un embajador sigue la Constitución, sigue las leyes y sigue las políticas dictadas por el Presidente de la Nación. Preguntar individualmente qué va a hacer el embajador no es lo que corresponde”.
Sobre el final de la reunión volvió a pedir la palabra Salino, quien calificó irónicamente a Bullrich como “senadora plenipotenciaria”, y rechazó que se pusiera a juzgar lo que otro senador pregunta. “No pienso pedirle permiso a nadie para preguntar con respeto y con altura, como lo hago casi siempre. Para que esto fluya y hagamos lo que tenemos que hacer, pediría que no nos dediquemos a juzgar cómo pregunta otro”, cerró el senador de Convicción Federal.
Concluida la reunión se vio a Bullrich ir directamente hacia Salino, quien cambió su cara de enojo por una sonrisa y la situación no pasó a mayores.